Capítulo XV

8.1K 556 11
                                        

Habían pasado varios días monótonos. Oficina, casa... casa, oficina. Éstos solo tenían una particularidad. Jake no había aparecido más por la oficina ni sus alrededores. Le había marcado y escrito varias veces a su móvil, pero el solo contestaba con textos, diciéndome que estaba bien, que estaba afuera de la ciudad resolviendo "pendientes personales".

Esta situación se me hacía pesada, No lo veía desde aquel momento del elevador. Al principio pensé que podía estar molesto por mi reacción; Pero él me demostraba que no, Que solo estaba resolviendo los fulanos pendientes.

En esos días de su ausencia, mi vida había estado algo aburrida.

Desde el primer día sin mi asistente, otra persona de mi grupo de trabajo había tomado su puesto mientras el regresaba.

Era un trabajo difícil para cualquier otra persona que no fuera Jake. Para cualquier persona que no estuviera ni a la altura ni acostumbrado a mi ritmo y a mis exigencias.

Esta situación abrumadora me había hecho hasta olvidar que Lugman había decidido regresarse en definitivo a Marruecos, su país natal.

El día después de la ida a la playa, Marta, la suplente de Jake; me dio una carta que Lugman había dejado para mí, notificándome su decisión, Diciéndome que obviamente seguiría al pendiente de la firma, pero que se regresaba a casa.

Entre tantas cosas, y de paso la falta de Jake, ni le envié un correo electrónico para hacerle saber que la había recibido.

Su decisión me extraño un poco, pero imagino que quería volver al lado de su familia. Al fin y al cabo la única solitaria en esta empresa, era yo.
Pasaron un par de días más y ni la sombra de Jake se acercaba a la oficina ni a mi casa.

Internamente aceptaba que lo extrañaba.

Carlotta había estado llamando y escribiendo a mi celular, pero la verdad yo no había estado de muy buen humor y prefería dejar de responderle a pagar los platos rotos con ella.

Pero definitivamente necesitaba expresar todo esto que sentía con alguien, y que mejor que con ella.

Decidí marcarle y citarla en su restaurante favorito para comer y conversar un rato con ella. Sé que estaba preocupada por mí.

Luego de la llamada, salí de la oficina, subí a mi Range Rover, la encendí y emprendí camino para verme con Carlotta.

-Por Dios Brittany, me tenías tan preocupada- dijo dándome un cálido abrazo que en realidad necesitaba bastante.

-Lo sé Carlotta, pero la verdad estaba en esos días en que mi humor es el peor, y no quería descargar todo lo malo contigo- le respondí mientras nos dirigíamos hacia una mesa.

Ordenamos al mesonero una paella para dos y par de copas de Chardonnay.

Carlotta no tardó en preguntarme porque mi estado de ánimo, y yo necesitaba un desahogo con urgencia.

Le conté todo, Todo lo que le había ocultado. Desde situaciones con Lugman, hasta la breve historia con Jake.

Por supuesto quedó boca abierta, Jamás imagino mi involucramiento con mi asistente. En realidad, ni yo podía creerlo a veces.

Como siempre, sus palabras de apoyo no faltaron.

Al terminar nuestra comida, salimos del restaurante para subir a nuestros coches y dirigirnos cada una a casa.
Las palabras de Carlotta me ayudaron bastante, siempre lo hacían. Me llenaron de optimismo, me empujaron a pensar que Jake estaría pronto de vuelta a la oficina, y sobre todo a mi vida.

Cuando volviera, estaba decidida a comenzar una relación... una vida... y ¿por qué no?, hasta una familia con él.

Dejé que transcurrieran otros días más, esperando ansiosamente por Jake. No dejaba de pensar en el momento en que lo viera a los ojos para declararle todo lo que sentía por él y todo lo que había decidido para mi vida, y si él estaba de acuerdo, para la de él.

HOY ERES MÍODonde viven las historias. Descúbrelo ahora