El vestido estaba perfecto, no había que hacerle ningún acomodo. Por lo que enseguida lo empacaron y pidieron mi dirección para enviarlo justo allí.
La tropa de mujeres salimos de la tienda, ella felices porque yo ya tenía vestido de novia y yo abrumada de tanto pensar en Jake y en el suceso que había ocurrido minutos atrás.
Difícil era, negar que no me había gustado que Jake se apareciese ahí. Pero, al mismo momento en que mi mente coordinaba con mi sonrisa, venía otro pensamiento a mí con la cara de James.
Definitivamente me sentía culpable. James había sido un príncipe para mí desde el primer instante, como para yo pagarle así.
-Basta Brittany, no eres la culpable- se me escapó en voz alta
-¿Culpable de qué hija?- preguntó mi madre haciendo que Christin y Carlota se quedaran en shock.
-¿Culpable?, de nada madre. ¿Qué les parece si entramos aquí y me mido algunos zapatos?- dije deshaciéndome del momento bochornoso y señalando una zapatería-
Entramos y de inmediato una chica se ofreció a atenderme. Le informé que buscaba unos zapatos para mi boda, pero que quería algo diferente, no el típico calzado color crema que se ponían todas las novias. Eso no iba conmigo.
Me expuso varias combinaciones de colores fuertes. Al parecer la moda era combinar buqué, calzado y labial. Panorama que se pintó muy bien en mi mente anunciando el color rojo.
Pedí a la chica que me mostrara cuantos zapatos altos de color rojo hubiese dentro de la tienda.
Me medí uno que otro que llamó mi atención, pero terminé decidiéndome por unas sandalias de plataforma con tacón aguja. Tenían agarraderas a mis talones y a la parte baja de mis tobillos, luego una delicada cadena dorado opaco (casi el color marfil de mi vestido electo), que llegaba a otra cinta roja, agarradera a mis dedos.
Pensé que esas compras serían estresantemente difíciles, pero había sido todo lo contrario.
Pagué para salir de la tienda y enseguida ir a casa. Carlotta había hecho cita con Ruth, mi estilista, para la prueba de maquillaje y peinado, cosa que me molestó un tanto, ya que ni siquiera se había tomado la molestia de preguntarme.
Le indiqué a Christin que por favor se dirigiese a la oficina. Necesitaba tener alguien allá que me informara sobre cualquier irregularidad.
Mamá y Carlotta quedaron en ir a la casa.
Fui hasta mi Range Rover, subí a la cajuela los zapatos y una que otras cosas que había comprado. Entre ellas un conjunto de lencería que mamá casi me había obligado a comprar para que le diese una sorpresa a mi "marido" en la noche de bodas.
Definitivamente no tenía ganas de discutir con nadie, y muchos menos con ella, por lo que le había seguido la corriente en comprar aquella prenda.
Se parecía bastante a mí. Una conjunto sexy sin ser vulgar, y delicado sin ser aburrido.
Era algo parecido a un body, completamente de encaje negro transparentoso. Con copas que se adherían perfectamente a mis senos y con una abertura en v desde los mismos hasta el inicio de mi sexo. Dejando la espalda descubierta y mi trasero casi igual. Era perfecto porque no se vería en el escote de mi vestido.
Si me había gustado bastante, sin pensar en que debía estrenarlo con James.
Cerré la puerta trasera para subir al puesto de copiloto y encender el sonido. Terminaba de sintonizar la emisora cuando un auto paso por delante del mío haciendo algo de escándalo con la bocina del mismo. Levanté mi vista, y se encontraba frente a mí el Porsche vinotinto de Jake. Podía reconocerlo en cualquier lado.
¿Qué estaba haciendo? ¿Acaso pensaba comenzar a perseguirme y acosarme?
De inmediato volteé hacia los lados, sabía que Carlotta había aparcado cerca, y si mamá me veía comenzaría a hacer sus imprudentes preguntas.
Al asegurarme de que se habían marchado ya, bajé de mi camioneta, acercándome al Porsche y golpeando el vidrio del copiloto.
-¡DÉJAME EN PAZ YA! ¡NO TE ACERQUES A MÍ! ¡NO ME BUSQUES NI ME LLAMES! ¿Has entendido?- dije mientras el vidrio se bajaba.
¡Dios mío! ¡Qué bochorno! Otro en mi vida... ¡No era Jake!
-Señorita, solo quería saber si iba de salida para esperar el puesto y aparcar allí- dijo un muchacho bastante joven.
Creo que mi tención llegó a lo más mínimo. Quería que la tierra me tragara... A mí a mi camioneta.
-Discúlpame, de verdad discúlpame... Pensé que era alguien que me está persig... ¡Olvídalo! Te pido disculpas nuevamente- dije retrocediendo para llegar hasta la puerta de la Range Rover.
Casi montándome en mi puesto, continué...
-Espera el puesto, ya salgo, y de verdad, ¡discúlpame!- dije sin siquiera voltear a ver nuevamente la cara de aquel joven.
Aceleré en menos tiempo de lo que sucede un pestañeo.
-¡Que vergüenza Dios mío! Lo que me faltaba, pelear con la primera persona que se me cruce en el camino por pensar que es Jake. Como si su Porsche vinotinto fuese el único existente en el mundo- peleaba sola mientras manejaba.
-Definitivamente debo calmarme, no sé qué sucede conm...-
-Si sabes lo que sucede Brittany-
Di el frenazo de mi vida. Un poco más y me estrello con el carro de adelante.
Jake estaba en la parte de atrás de mi auto...
-¿QUÉ TE PASA JAKE? ¿CÓMO SE TE OCURRE HACER ESO? Por poco me matas de un infarto y seguido del choque mortal que iba a ocurrir si no freno. ¿Cómo te subiste a mi camioneta? Te estás convirtiendo en una pesadilla. ¡ALÉJATE DE MÍ DE UNA VEZ POR TODAS!- dije gritando fúricamente y girando hacia una estación de gasolina para aparcar ahí.
Jake giró con sus manos mi cara para ponerla frente a la de él.
-Esto es lo que sucede- y me besó...
Me besó tal como lo hacía antes para indicarme que me necesitaba. Que me quería entre sus brazos.
Un calor intenso comenzó a subir desde mis pies hasta mi cabeza. Mi mente estaba completamente blanqueada. Yo solo sentía su lengua pasearse por cada esquina de mi boca incitando mi cuerpo a portarse mal... Muy mal.
Era el beso más expresivo y largo que me habían dado jamás.
-Lo que sucede es que te amo- y dio un pico a mis labios.
-Que NOS AMAMOS- dijo dando otro.
-Que no podemos ni podremos olvidarnos, y que por eso no puedes casarte-
Y justo cuando iba a darme otro corto y delicado beso, tomé sus manos y lo alejé.
-Basta Jake. Baja ya del auto- dije redireccionando mi cuerpo hacia el volante.
-Pero, sabes que todo lo que digo...-
-Baja ya, por favor- dije conteniendo mis lágrimas nuevamente.
No dijo ni una palabra más, bajó de la Range Rover y vi como tomaba un taxi.
Mi subconsciente me decía que no debía haber hecho eso... Pero ese era mi subconsciente enamorado de Jake.
YASR & DAVM
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HOY ERES MÍO
RomanceBrittany Minner Una persona que gracias a decepciones familiares y amorosas, se convierte en una mujer regia, eficiente, luchadora, al principio fuerte como piedra y un tanto arisca; la vida la enseña y la lleva darse cuenta que el goce de la mis...
