Miércoles por la mañana y con un amanecer algo indispuesto tomé el teléfono y marqué a Christin...
-Chris, cancela cualquier compromiso mañanero que tenga pautado. Sigo en casa porque amanecí algo enferma. Nos vemos después de medio día-
-Señorita Minner, lo hago enseguida. ¿Necesita ir al médico? Recuerde que estoy a su orden para lo que necesite- dijo para mí mi asistente con tono de preocupación.
-Tranquila, tomaré algo para el malestar y en la tarde estaré por allá como nueva-
Terminando de hablar con mi asistente, puse un pie fuera de mi cama y enseguida vinieron a mí unas náuseas asquerosas.
Corrí al baño para deshacerme de eso malo que suponía, tenía en mi estómago.
¡El fondue que había preparado la noche anterior había sido una bomba para mi digestión!
Fui a la cocina por el cajón de medicamentos y tomé un digestivo para luego devolverme a mi habitación y recostarme.
Me sentía realmente mal.
En horas del medio día logré levantarme de mi cama a rastras, tenía que ir a la oficina.
Mi estómago estaba mejor pero el malestar de mi cuerpo aun seguía pesado.
Fui hasta mi closet para buscar que colocar en mi cuerpo. Lo primero que encontré fue un conjunto de pantalón y chaqueta color vinotinto con una blusa suelta color negra y unos zapatos a juego con ella.
Me miré al espejo y tenía un semblante patético. Peiné mi cabello, coloqué un poco de maquillaje que no logró tapar mis ojeras por completo, por lo qué busqué mis lentes oscuros salí a mi camioneta.
Llegué a la oficina con un gran café de Starbucks, necesitaba cafeína para recuperarme.
Empezaba a dudar si me había caído mal la cena de ayer o había sido la mala vibra de Lugman.
Christin venía tras de mí. Puse mi bolso en la cómoda y quité mis lentes dándome la vuelta. La cara de mi asistente me dio hasta risa por lo que tapé mi rostro con las manos...
-Sé que estoy patética Chris-
-Eso está a la vista señorita, ¿De verdad no necesita ir al médico? ¿O desea algo de comer? Si quiere se va a descansar, la verdad la veo muy mal-
La palabra comida me provocó náuseas.
-No Chris, ¡déjalo ya! Estoy segura que mañana estaré mejor, no te preocupes-
-Eso espero- dijo mi asistente algo preocupada. Al parecer tenía cara de cadáver en descomposición para que tuviera esa reacción.
-Tráeme lo que debo firmar- dije sentándome tras mi escritorio
-Enseguida, por cierto... La esperan en diez minutos en la sala de juntas-
-Sí, lo sé. Tráeme lo que te pedí y voy para allá-
Christin salió de la oficina pero volvió enseguida... Venía con unas cuantas carpetas en las manos
-Aquí esta- dijo mientras se sentaba delante de mi escritorio
-Bien, necesitaré que me digas que es cada cosa para ahorrar tiempo leyendo-
Luego de unas cuantas carpetas de sentencias y casos aprobados por la firma, llegamos a los pagos necesarios de mis bienes y por último dejó delante de mí una carpeta...
-Esta es la carta de renuncia del señor Jake Evans-
El nombre resonó en mi cabeza.
Al abrir la carpeta me encontré con la carta original y una copia, junto con el cheque de liquidación, el cual firmé e inmediatamente le entregué la carpeta...
-Encárgate de enviar esa liquidación hoy mismo para que llegue mañana en la mañana- le dije tomando mi Ipad y saliendo de la oficina
Christin abrió las puertas dobles de la sala de juntas para mí.
Al entrar me encontré con mis socios, pero unos ojos en particular se dirigieron a mí estudiándome de arriba abajo. Eran los de Abugoh. Lo vi levantarse rápidamente y llegar hasta mi silla, la cual estaba en la cabecera de la mesa.
Apartándola para que yo pudiera sentarme, cosa que me parecía muy extraña después de lo de ayer...
-¿Te encuentras bien Brittany?- preguntó algo preocupado
Estaba claro que había notado mi nuevo semblante de cadáver en descomposición igual que Christin.
-Lo estoy Abugoh, solo estoy indispuesta desde esta mañana pero ya mejoraré-
Se dio la vuelta para volver a su silla
La reunión terminó en acuerdos positivos para la firma. Como ya no había más que hacer en la oficina, Chistin casi me saca cargada hasta mi casa; pero no la dejé. Manejé hasta mi departamento donde cociné algo ligero, ya que era lo único durante el día que iba a mi estomago, para luego ir a la cama. Necesitaba descansar para mañana ir al trabajo con mejor semblante.
A la mañana siguiente ya había desayunado y vestido para irme a trabajar, por lo visto ya estaba muy bien.
Recordé que no me había puesto ningún perfume. Fui hasta donde los guardaba y tomé el nuevo, Le Jardín de Monsieur Li. Coloqué un poco primero en mi muñeca izquierda y justo cuando iba a hacer lo mismo con la derecha, percibí el olor. Mi estómago dio un vuelco casi haciéndome vomitar. Mi cabeza dio vueltas, por lo que tuve que agarrarme de la pared para no caerme.
Definitivamente ya no me gustaba este perfume o era que aún estaba mal con lo ocurrido el día anterior. Fui hasta el lavabo y lavé mi muñeca tratando de quitarme el nauseabundo olor. Por suerte logré quitarlo y no tuve que tomar una ducha para deshacerme de él.
Estuve en mi oficina hasta la hora de almuerzo, donde decidí invitar a Christin a almorzar conmigo. Durante el camino a mi habitual restaurante de comida italiana charlamos de unas cuantas cosas donde aproveché de indagar un poco de la vida de Chris...
Ella era una joven y apuesta española de largo cabello color caoba, ojos color miel y piel pálida; algo solitaria ya que la mayoría de su familia estaba en su país natal.
Había venido a esta ciudad a estudiar y aún seguía sus estudios de derecho por las noches, ya que durante el día trabajaba conmigo.
Llegamos a las afueras del restaurante donde nos atendieron y dieron una de las mesas VIP. Trajeron la carta y Christin pidió una porción de lasagna y yo una ensalada cesar con pollo. Acompañamos los platos con vino blanco.
Al cabo de un rato ya teníamos nuestro pedido en la mesa, tomamos el primer bocado el cual me hizo saber que la ensalada estaba divina; al parecer la lasagna también, ya que Christin la estaba comiendo con muchas ganas.
Tomé el segundo bocado aún con más ganas y no podía esperar a tomar el otro. Cuando introduje el tercer bocado, de un momento a otro mi estómago me traicionó, por lo que tuve que dejar los cubiertos y salir corriendo al baño donde devolví cualquier rastro de comida hasta no quedar nada en mi estomago.
Escuché un golpe en la puerta y luego a Christin hablar
-¿Señorita Brittany está bien?- resoplé y abrí la puerta
-Eso creo- dije apoyándome en el lavamanos para enjuagar mi boca.
-Insisto en que debe ir al médico- dijo la pobre
-Lo pensaré- dije
Salimos para que Chris terminara su almuerzo y luego pagar la cuenta.
YASR & DAVM
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HOY ERES MÍO
RomansaBrittany Minner Una persona que gracias a decepciones familiares y amorosas, se convierte en una mujer regia, eficiente, luchadora, al principio fuerte como piedra y un tanto arisca; la vida la enseña y la lleva darse cuenta que el goce de la mis...
