La recepción fue por todo lo alto, Tanto a nivel de música y distracción como al de comida y bebida.
Los comentarios que llegaban a mis oídos eran a favor, nada en contra de lo que habíamos preparado en tan poco tiempo.
Christin y Carlotta me habían ayudado a contratar profesionales de cada ámbito. Nada de segunda. A ellas sí que tenía mucho que agradecerles.
-Señorita, tiene una llamada que dice ser urgente en su habitación. Según, tiene que ver con el Minner Paradise- dijo un mesonero para mí.
Okey... Algo extremadamente urgente debía haber pasando para que me llamaran el día de mi boda y a esas horas.
James estaba algo distraído; mamá, papá y Carlotta también. Por lo que decidí no avisar y subir directo a la habitación.
Abrí la puerta de la misma, caminé algunos pasos y tiré la vista directo al teléfono. Estaba colgado. Ahí había algo extraño.
Enseguida oí como la puerta se cerraba por lo que volteé, encontrándome con Jake pegado a mi cuerpo.
-Llegué tarde a la iglesia, por eso decidí venir a buscarte aquí- pronunció y en menos de un segundo sus labios estaban besando los míos.
No podía apartarme. Mi cuerpo necesitaba eso tanto como el de él.
No sé en qué momento, pero cuando volví a abrir mis ojos, me encontraba sentada sobre el diván de la habitación, y Jake, a mis pies.
Su mirada penetrante se encontraba fijamente en la mía, y sentía como subía la falda de mi vestido.
Mis piernas descubiertas y mi lencería a plena vista. Lencería que debía haber visto primero James y no otro hombre... No Jake.
Me recostó en el diván para encimarse a mí y continuar besándome... Besos profundos, cargados de excitación.
De pronto sentí, como sin parar de basarme, comenzaba a adentrar una de sus manos por la parte baja de mi lencería; justo para llegar a mi sexo.
-Britt... ¿Amor?... ¿Estás ahí dentro?-
Fue lo que me hizo reaccionar, junto con unos cuantos golpes a la puerta.
-James... ¡James está aquí!- dije susurrando y quitándome de encima a Jake.
-Escucha Jake, esto está mal. Mi esposo no merece que yo le haga esto. Saldré de aquí y no quiero verte más. Adiós-
Bajé la falda de mi vestido, me eché un vistazo en el espejo y salí sin abrir mucho la puerta.
-Si amor, estaba retocándome... Ya es hora de despedir a los invitados ¿Cierto?- dije algo agitada.
La mirada de James era extrañada, por lo que di un pico a sus labios y caminé adelante.
-¿Vamos?- dije mirando hacia atrás y extendiendo mi mano para tomar la suya
Éste no dudo ni un segundo en tomar mi mano y caminar.
Despedimos a todo el que pudimos y subimos nuevamente a la habitación. Esa noche la pasaríamos en Minner Hotel House.
Abriendo la puerta de la habitación que James había pedido que preparasen, sentí como me levantaba en sus brazos.
-Amor, no es nece...-
-Shh... déjame consentirte y hacer las cosas como son- dijo poniendo su dedo índice en mi boca.
Me dejó sobre la cama, tomó una botella de Dom Perignon y sirvió dos copas.
-Salud esposa mía, porque desde que te conocí soy el hombre más feliz del mundo, te amo- dio un toque con su copa a la mía, bebió y me besó.
Le seguí el beso mientras sentía como desajustaba mi vestido.
El sexo que había practicado esa noche, había sido el más indeseado en mi vida.
Me dolía un poco. James no merecía ni esto, ni nada de lo que había estado ocurriendo con Jake.
Cuando desperté James seguía dormido. Fui al baño, refresqué mi cara con agua fría, lavé mis dientes y al salir tomé el teléfono para ordenar el desayuno. Quería que cuando James abriera los ojos, lo tuviese ahí.
Me sentía culpable. Sentía que no había dado la talla en nuestra primera noche como esposo.
Coloqué la bandeja de desayuno en la cama cuando sentí que James comenzaba a abrir sus ojos.
- ¡Oh señora Stong! Todo se ve delicioso. Buenos días-
-Buenos días amor- dije dándole un beso.
Desayunamos, recogimos lo más rápido posible y nos fuimos al aeropuerto. El Falcon 7x Business Jet estaba preparado desde temprano para nosotros y nuestro viaje de luna de miel hacia las Islas Galápagos.
Pasamos cuatro semanas de relajación absoluta. El lugar que James había escogido había sido mágico.
Regresamos a Chicago y lo primero que hicimos fue ir hacia el departamento de Carlotta, donde se encontraba ella, mamá y Elena con Alessandro. Ellas se habían quedado con él durando la luna de miel.
Buscamos a Alessandro, agradecí a ellas por haber cuidado de él y nos retiramos hacia casa de James. Lugar que desde ese día también sería nuestra casa.
Antes de irme de viaje, había dejado a Christin encargada de mi mudanza hacia la que sería mi nueva vivienda.
Llegué a casa y lo primero que hice fue subir para dejar a Alessandro en su cuna. Se había quedado dormido en el camino.
Dejando a Alessandro una nota que había en un lado llamó mi atención...
-Jefa...
Lo único que quedó en el departamento
fue el coche de Alessandro.
En cuanto vuelva avíseme
Para mandar a que lo traigan.
Christin-
Perfecta excusa para salir de ahí y despejar mi mente un rato.
-Amor, voy a ir a buscar algo que Christin dejó en mi departamento. Así aprovecho, echo un vistazo y reviso a ver si hay algo más que deba tener aquí- dije a James mientras bajaba los escalones.
-Perfecto pequeña. Nos vemos más tarde- pronunció acercándose a mí y dando un pico a mis labios.
YASR & DAVM
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HOY ERES MÍO
Storie d'amoreBrittany Minner Una persona que gracias a decepciones familiares y amorosas, se convierte en una mujer regia, eficiente, luchadora, al principio fuerte como piedra y un tanto arisca; la vida la enseña y la lleva darse cuenta que el goce de la mis...
