Capítulo XXX

5.8K 522 15
                                        

Luego de haber salido de aquel restaurante no había querido comer nada, no quería volver al mismo episodio tan bochornoso.

Esa noche había llegado a mi departamento donde me preparé una tortilla de huevos y logré digerirla. Luego de eso quise leer un poco pero no tardé en quedarme profundamente dormida.

El día siguiente me encontraba arreglando mi cabello con algunas hondas. Estaba de muy buen humor.

Decidí colocarme un vestido rojo de mangas largas que se pegaba perfectamente a mi cuerpo con unos zapatos beige de plataforma amarrados a mis tobillos.

Bajé hacia el sótano, subí a mi camioneta, la encendí y tomé camino hacia la oficina.

Encendí la radio...

"Le pido a la luna,
Que alumbre tu vida,
Que la mía ya hace tiempo que ya está encendida.
Que lo que me cuesta,
Querer sólo al rato,
Mejor no te quiero será más barato.
Cansado de ser el triste violinista que está en tu tejado,
Tocando pa' inglés siempre desafinado..."

Violinista en el Tejado de Melendi era la canción que sonaba.

Bajando de mi camioneta en el aparcadero de Minner Legal Association, volvió a mí uno de esos mareos que antes me habían dado. El parquero del mismo estaba cerca y vio cuando me sostuve del auto...

-Señorita Minner, ¿Se encuentra usted bien?-

-La verdad no David, me siento fatal- dije tomando la mano que él me había extendido

-Jefa, se ve muy pálida. Llamaré a su asistente-

-¡Por favor!-

Christin llegó enseguida luego de que David trancara el teléfono.

-Señorita Brittany, subamos a su oficina para que se calme y se tome algo para el malestar. Insisto en que debe ir al médico- dijo mi asistente más preocupada de lo normal.

-Christin, está tranquila. Ya se me va a pasar-

Subimos en el ascensor hacia nuestro piso de trabajo y entramos a mi oficina donde Christin me dejó recostada en un pequeño sofá situado dentro de la misma.

Ordené a Christin que me buscara alguna píldora para combatir el mareo. Necesitaba que me dejara sola para pensar con tranquilidad.

Definitivamente este malestar ya me tenía aparte de harta, preocupada...

Mareos, vómitos, repeler olores... Definitivamente por mi cabeza pasaba la palabra embarazo.

No podía ser, no ahora, no en este momento...

Aparte, no era posible. Jamás se me había olvidado ni una de mis píldoras anticonceptivas.

Busqué rápidamente en una de las gavetas de mi escritorio un calendario. Mi preocupación aumentó cuando me di cuenta que mi menstruación debía haber llegado dos días atrás.

Mis ojos se inundaron y justo cuando la primera lágrima salió de uno de mis ojos, entró Christin con un vaso de agua y la píldora que le había pedido.

Limpié rápido mis mejillas y mis ojos.

-Señorita ¿Se siente peor? ¿Qué ocurre?-

-Me siento mejor Christin, puedas dejar eso sobre mi escritorio e ir a atender los asuntos pendientes. Gracias por tu atención y preocupación- dije levantándome del sofá.

Mi malestar pasó un poco y traté de desviar mi mente con algo de trabajo, No quería pensar más en la posibilidad de estar embarazada.

Firmé algunos documentos que venían de la oficina de Lugman, por supuesto, ya con su distinguida firma estampada.

Al terminar marqué al delíveri de un restaurante que vendía solo comida para regímenes alimenticios dietéticos. Pensé en que esa comida, como era ligera, no me caería mal.

Mientras llegaba mi ensalada y mi té natural, fui al baño para ver nuevamente mi apariencia de hoy.

Justo cuando me peinaba en frente del espejo sentí un bajón.

¡Dios mío!

Había llegado mi visita mensual. ¡Que felicidad!

Esto despejaba mi mente de cualquier pensamiento que pudiese haber tenido sobre estar embarazada.

Un hijo es una bendición, pero definitivamente yo no estaba preparada para ser madre en estos momentos.

Me cambié y salí del baño.

Justo estaba entrando mi asistente con mi almuerzo en sus manos.

Me preguntó como seguía. Le hice saber que estaba en perfecto estado.

Almorcé y me dispuse a seguir firmando otros documentos que Christin había traído para mí.

Rato más tarde marqué a la extensión de mi asistente, necesitaba que viniera a mi oficina para entregarle los documentos firmados.

Mientras Christin hacía acto de presencia decidí levantarme e ir por mi bolsa para buscar mi billetera. Al levantarme me sentí un poco mareada por lo que tuve que sostenerme con el escritorio, pero logré estabilizarme y caminar hasta la cómoda donde estaba mi bolso, pero no legré tomarla porque mi vista se nubló y escuché a Christin gritar mi nombre.

YASR & DAVM

- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -

¡NO a los lectores fantasmas!
¡¡Comenta, vota y pide más si te gustó!!

HOY ERES MÍODonde viven las historias. Descúbrelo ahora