Pasada las once, mis mejillas me dolían de tanto fingir una sonrisa aceptable. Aunque creía, en determinados momentos, que Andrew sabía lo que me ocurría. Me miraba a los ojos y poco después se desviaba a mi sonrisa, en donde se quedaba unos segundos atontado, sin pestañear, queriendo decir algo pero no lo había hecho.
El bar formaba una especie de L y al final del pasillo, las mesas giraban. Las de billar estaban al fondo, a la izquierda. Y a la derecha, las mesas unidas entre sí continuaban. Cameron terminaba su turno a las doce y Andrew lo esperó hasta esa hora. Jane y Bridget se había ido del local pasadas las diez.
Pasé de estar cómodamente hablando con las chicas a estar sumamente incomoda, sentada en la barra. Pero, a pesar de eso Andrew siempre intentaba meterme en la conversación pero, Samantha tenía razón. Yo allí no pintaba nada.
Andrew apagó el coche, justamente enfrente de la casa de Samantha.
-Nos vemos mañana.- dijo, abriendo la puerta. Se asomó por la ventanilla de la puerta del copiloto pero, no para hablar conmigo. Con él sí. –Ha sido agradable, recordar lo que nos une. –dijo, sonriendo. Andrew asintió y suspiró.-todo está como antes...
-No todo, Samantha.- dijo, Andrew, suavemente. – Y es normal. Las cosas cambian porque nosotros también lo hacemos. Es bonito recordar pero, solo eso. Revivir no tanto.
-Andrew...- susurró.-¿Por qué no nos quedamos hasta el miércoles? Tal vez tú y yo... mis padres están tan ilusionado con tu vuelta que no quiero que nos vayamos...
Me removí incómoda en mi asiento. Samantha me miró de reojo y Andrew se aclaró la garganta.
-Samantha, yo solo vine por dos cosas. La primera la estoy cumpliendo... la segunda no pero, me muero por cumplirla. Tu presencia aquí no estaba en mis planes...
A Samantha le cambió la expresión y casi sonrío. Me mordí el labio para no hacerlo. Volví mi mirada a ella y pude ver como fulminaba a Andrew, antes de darse la vuelta, enfadada.
El coche se quedo en silencio y miré al frente. Salimos sin decir nada y caminamos, uno al lado del otro. Andrew tocó la puerta y acarició lentamente mis dedos, dejándome helada.
¿Qué significaba? ¿Por qué me rozaba los malditos dedos si después decía que no sabía lo que había entre nosotros? ¡Por dios! ¿No se había dado cuenta de que mi cuerpo vibraba a su alrededor?
-¿Te hemos despertado?- le pregunté, disculpándome. Gina se cubrió con su abrigo rosa de tela fina y negó sonriente. Andrew le dio un beso en la mejilla y siguió a la cocina.
-Ally ya está en la cama. Ya está preparada la habitación de Andrew. – informó Gina. –Pero me temo que él va a dormir en el sofá.
-Tranquila, mamá.- dijo, Andrew, apareciendo en el pasillo.- Lea y yo podemos dormir juntos.
Bebió un poco de agua y me miró por encima del vaso. Mis mejillas estaban rojas y abrí ligeramente los ojos. Gina sonrió pero, su hijo volvió hablar.
-Pero, no nos vamos a quedar aquí esta noche.- dijo, rápidamente. Gina padeció, eliminando la sonrisa que iluminaba su rostro.
-¿Por qué?- susurró, frunciendo el ceño.
-Demasiados recuerdos en una misma habitación, mamá.- le dijo, Andrew, caminando de regreso a la cocina.- Cameron me habló del hotel del pueblo. Dijo que estaba bien. Solo será una noche. Mañana estaremos aquí por la mañana para despedirnos, ¿vale?
Le dio un beso en la mejilla y Gina asintió.
-Buenas noches.- le susurró.- voy a salir hacer la reserva en el hotel. Te espero afuera.- me dijo, abriendo la puerta.
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Durmiendo a su lado
Romance¿Qué se supone que tienes qué hacer cuando no tienes casa ni trabajo? Eso me pregunté yo. ¿A casa de tu mejor amiga? Imposible. Dafne compartía piso con unas cuatro chicas más, además de su novio, Louise. ¿Vas a donde vive tu novio? Ummm... tampoco...
