58 │TRAICIÓN

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CHLOE:

Pasados 15 días.

Marcus y yo estamos esperando que el avión despegara. El beso los nudillos de mi mano izquierda. Eso me producía tranquilidad.

― Todo está planeado, Chloe.

―Marcus debemos impedir que Ian, mate a los materazzi.

―Nadie va hacer cambiar de opinión a Ian, créeme. Cuando se propone algo lo hace hasta la muerte.

Sentí un tirón de dolor dentro de mí. ― Es una trampa.

Los ojos de Marcus relucían ante la claridad, tenía una pequeña barba de tres días. Beso mi frente con delicadeza.

― Todo va estar bien, te cuidare.

―Gracias y to a ti― susurre con ternura.

Su mandíbula se tensó. ― Es mi primo, pero él no nos escuchara. Alec no puede darse cuenta que Ian te ayudo, llegaremos a un alojamiento al sur de Londres. Podremos tratar con Ian desde allí.

Volteo  mi cabeza a la ventanilla del avión. Varios hombres corpulentos vestidos de negro nos acompañan.

Todos los que estamos dentro de este avión llevamos armas de fuego. Últimamente la seguridad se incremento, la situación está fríamente calculada no podemos dar un paso en falso.

Llegaremos a Londres para acabar con toda esta mierda de una vez por toda.

(..)

El tiempo pasó rápido. Hasta ahora todo parece calmado y tranquilo. Me encuentro en una gran mansión en el barrio Kensington & Chelsea.

Mi mirada se fija en el jardín que está al frente de la mansión, la habitación donde estoy es del tercer piso. Observo los hombres protegiendo la entrada principal. Llevo unos vaqueros sencillos con una camisa negra y tenis deportivos. Marcus me dio un beso en los labios y me dijo que pronto regresaría.

Me doy la vuelta para dirigirme al baño, de soslayo algo me llama la atención una caja de color negro sobre la colcha de la cama ¿Eso estaba allí?

Me acerco a ella con duda. Le quito la tapa que la cubre, envuelvo entre mis dedos el papel que se encuentra allí, leyendo atentamente.

"Te encontré, tienes 30 segundos para escaparte. Juguemos a que te atrapo. Sean"

Las balas comenzaron hacer eco en el piso principal, no tuve tiempo de nada, mi instinto fue agacharme y empuñar el arma que llevaba conmigo.Sabía cómo usar un arma, el problema es que no se acabaran las balas. Cierro los ojos recordando el momento del viaje. Debió ser uno de las guaridas quien nos traiciono.

De nuevo experimentaba ese miedo que me dejaba traumatizada, pero esta vez quería dar la lucha. Hacía cinco horas de haber llegado de Holanda, no sabía cómo moverme por esta casa. Necesitaba con urgencia a Marcus. Tenía un fuerte nudo en la garganta y un mal presentimiento.

Salí a un gran pasillo con muchas habitaciones. Es difícil que me encuentre. Trate de moverme fácilmente por las escaleras cuando escuche esa voz. Que desprendía cada uno de mis sentidos: Sean

― ¡Veinte segundos pequeña zorra! ¡Escapa! O te comeré viva― gritaba a todo pulmón.

Cometí el maldito error de mirar hacia abajo, encontrandome con la mirada depredadora de él. El cuerpo se consumió por el shock.

― ¡Esta en el tercer piso! ¡Tráiganla ante mí!

Sin pensarlo más, utilice toda la fuerza de voluntad para ordenar a mi mente a seguir adelante. Corrí de nuevo subiendo todas las escaleras.

Varios hombres estaban detrás de mí, era un sentimiento que ya había experimentado, así que podía controlar la situación.

Me di la vuelta y apreté el gatillo, dándole de baja a uno de ellos. Seguía corriendo por las escaleras, sintiéndome perdida así que abrí una de las puertas y me introduje en una habitación.

Le puse seguro a la puerta, luego rodé una de las mesas de noche hasta dejarla detrás de ella. Había varios baños y armarios,mire tras las puertas, en los lavados. Hasta que encontré una rendija detrás de un armario. No lo dude ni un segundo me impulse hacia arriba para soltar la reja.

Un estruendo me hizo pegar un chillido, empujaban la puerta con furia― ¡ABRE LA MALDITA PUERTA!

Apunte mi arma a la cerradura y dispare para que se abriera. Me arrodille impulsándome para introducirme en la rendija.

Escuche como lograban abrir la puerta. Comencé a gatear dentro de ese espacio tan reducido lo más rápido posible. Era como un puente secreto interminable. Pasaban los minutos estaba cansándome totalmente.

Me costaba respirar, el sudor se expandía por mi cuerpo. Me detuve en seco al ver a Marcus cerca de Sean. Había llegado al primer piso. Se encontraba de rodillas con dos hombres sosteniéndolo de los brazos.

Esto no puede estar pasando. Dios no. Mi corazón se quería salir de mi pecho, prefería morir al ver que le hacen daño a Marcus.

Otra persona en mi situación, seguiría su camino porque primero estaría su bienestar , pero yo no podía él me había salvado, le quería y no lo dejaría solo por ningún motivo. Asi me cueste la vida.

― Señor, se ha escapado.

Pude ver que el rostro de Sean se contrajo poniendo cara de frustración. ― ¡Nunca hacen nada bien! haré el trabajo sucio con mis propias manos, ineptos.

Levantó el arma apuntándole a Marcus. Contuve un grito,  salí de allí quedando a la vista de Sean y todos los presentes en la sala. Esto es un suicidio pero ya no importa Marcus vivirá gracias a mi.

Me  acerqué a el con paso seguro sosteniendo mi arma firme entre mis manos apuntándole justo en la cabeza a Sean― Si llegas hacerle algo te matare.― le amenacé.

De repente, el sonido de todas las armas que me señalaban, me asusto un poco pero trate de respire profundo. Sean llevaba un traje negro su cabello engominado. Me miraba de arriba abajo con perversión.

― Que conmovedor ¿Darás tu vida por alguien que no conoces?― mascullo con alegría.

Marcus levanto la mirada, un escalofrió me recorrió cuando lo soltaron y él se levantó del suelo. Caminando con seguridad hacia Sean. Me miraba de una manera fría y distante. Trataba de encontrar al cálido Marcus de Holanda pero al parecer no existía en aquellos ojos grises que tanto quería.

Apenas podía comprender lo que pasaba, seguí con el agarre firme en mi arma dispuesta a todo.

― ¡Déjanos ir y no te matare! ― solté con rabia.

No me importaba morir en este instante. Solo me importaba que Marcus viviera y fuera feliz. Y sobre todo eso que salvara a Ian.

― Querida― Marcus se hizo al lado de Sean, parecía una marioneta. No me miraba de la misma forma como antes y eso estaba matándome. ― Has caído en la trampa, lastima.

¿De que demonios habla?

Las lágrimas eran incontrolables, trataba de dar coherencia en mi mente, de atar cabos. Cuando vi que Marcus levanto su arma apuntándome directo hacia mi.

¿Alguna vez han sentido que es el fin? Yo sí, este era mi fin. Todo se  aclaro para mí en este preciso momento, me habían traicionado, el propio primo de Ian planeo todo, jugo conmigo, derrumbo mis muros para poder meterse en mi mente y jugarla sucio. No podía explicar que sentimiento sentía porque quería morir, dolía mas que cualquier cosa que me habían hecho. Mi mente se descontrolo por completo, mis ojos estaban borrosos y de repente reaccione.

Verlos confabulados, apenas podía conseguir mantenerme de pie, con un movimiento rápido. Lleve el arma a mi sien y apreté el gatillo.

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VIDAS PASADAS© (#1)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora