FIN PRIMERA PARTE:

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"Se envenena mi alma, caigo al fondo, ya nadie podrá salvarme." ALEXANDRA ALVARADO

IAN:

Las luces de este club son cegadoras, estoy tan borracho que me dejo llevar por la multitud acumulada bailando y agitando sus cabezas al ritmo de la electrónica. Maldito imbécil, el ángel se dio cuenta de todo, debe de estar destrozada, todo mi plan se fue a la basura, me saca de mis pensamientos los brazos de Taylor que me acompaña pegándose a mi cuerpo, al igual que me besa el cuello, me lleva hasta los baños, Tiene tan caliente mi cuerpo que estoy totalmente distraído de mi dolor, solo quiero cogérmela.

La tiro fuertemente contra la pared del lavado y gime, se alza su vestido y descubro que no tiene bragas, con sus ágiles manos desabrocha mis vaqueros, impulsando sus caderas hacia delante ofreciéndose como una cualquiera.

Cuando veo sus ojos no son negros si no verdes, su rostro es el del ángel, me paralizo por unos momentos y sacudo mi cabeza, mientras Taylor se restriega contra mí, Soy un puto mentiroso, Un puto mujeriego, las duras y malditas palabras de April se vienen a mi mente por quinta vez en la noche "Nunca en tu vida, me vuelvas a buscar, No quiero volver a verte, Eres un asco siempre lo supe, pero quise creer en ti en darte la opción de confianza, pero sabes que puedes meterte tu vida, tus caprichos, tu fama, a esta estúpida por donde te quepa, idiota prepotente vete a la mierda." el dolor de sus ojos, sus lágrimas, Un puto egoísta. Me arde hasta más no poder mi pecho.

Me quito entre las piernas de Taylor bruscamente, subo mi cremallera y salgo del baño, me sigue pero apenas puedo mantenerme parado.

― Ian, termina lo que has empezado, no me dejes así ― chilla.

Si ella no hubiera aparecido, fuera distinto, estuviera con mi ángel ahora, besándola de nuevo.

Mi cabeza va explotar en cualquier momento, de las macabras contradicciones, Si maldición, solo era un juego, era un capricho, era todo una mentira, pero algo cambio en mí, me sentía tranquilo, y mis comportamientos se tornaban bipolares a cada segundo, todo cambiaba cuando la miraba así no lo admitiera, cuando la besaba no era yo. Aun así la perdí para siempre.

(...)

A la mañana siguiente, me duele todo el cuerpo me resulta tan peculiar que me miro al espejo y veo unos cuantos moretones al inferior de mi barbilla.

No recuerdo nada después de April, no me sorprende que haya hecho una estupidez la noche anterior seguramente debe ser la noticia del día, es la única forma de darme cuenta que fue lo que hice.

Al parecer no hay ninguna chica aquí en casa y me alegro un poco de ello.

― Señor Ian― la voz Marsella encargada de organizar la casa me saca de mis pensamientos― Abajo en el comedor esta servido su desayuno como a usted le gusta, también le deje las revistas del día.

Camino con mi sudadera y sin camisa por su lado y susurro secamente.

― Está bien, gracias.

Al bajar las escaleras, sentarme solo en el gran comedor, mi mirada se centra al titular del día " Pelea en el club Soho Ian levine golpeo a dos paparazzi" Hay fotos, comentarios exagerados de mi actitud.

Después de terminar mi desayuno, ojeo mensajes y llamadas del celular, pero respondo a la mitad de los que me solicitan.

Una llamada de mi asesor público entra al instante.

― ¿Diga?

― Buenas tardes, Ian espero que estés enterado de lo que hiciste ayer. ― de verdad que no tengo tiempo para sermones de nadie.

VIDAS PASADAS© (#1)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora