63 │DESAFIO

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AVISO: INEFABLE TERMINARA ESTA SEMANA.

IAN:

"Querrás no haber nacido. El infierno hará parte de tu vida, prepárate." 

― ¡Despierten a este rico de mierda!

Abro mis ojos con un dolor punzante en el ojo izquierdo. El sabor de la sangre me hace querer vomitar. Seguro me han roto el rostro estos idiotas.

Estoy sentado en una silla atado de manos y pies. No puedo mover ni una maldita articulación. Reparo con el rabillo del ojo el lugar donde me tienen metido, es un estacionamiento abandonado, lleno de basura y ventanas rotas.

La claridad del día me produce una repentina jaqueca. Ocho hombres me están observando con detenimiento y curiosidad. La mayoría corpulentos, con tatuajes mostrando los asesinos seriales que son con su mirada. Que risa me da tremendos idiotas.

Llevan pistolas en la mano, levanto una ceja curioso, uno de ellos se acerca a mí. Sus dientes están rotos y lleva una cicatriz en toda la cabeza, supongo que más de 115 puntos deben tener esa cicatriz.

Aun así, no entro en pánico, trato de estar lo más calmado posible.

― Ian...Ian....Ian― me escupe en la cara. ― ¿Sabes quién somos? Y ¿Qué le haremos a esa bonita cara?

Lo escupo devolviéndole el acto. Él sonríe, para después pegarme un puño en la nariz. Pude sentir un crujido del hueso.

―Sé que mataron a mi hermana. Pero tengo un plan, si quieren matarme que sea de una manera justa, cuerpo a cuerpo todo ustedes contra mí.

El tipo soltó una carcajada― Eres prepotente chico, pero no me parece una mala idea. ― El hombre que escrutaba mis ojos, hizo un gesto con la cara, de inmediato tenía dos hombres soltándome las cuerdas.

― Que viva el mejor―susurré.

No hubo tiempo de pensar.

Me  lancé con furia sobre él, tumbándolo al suelo, mis puños rebotaban en ese rostro malévolo, uno tras otro, la sangre comenzaba a brotar por todas partes.

No podía parar, sabía que ellos mataron a mi hermana. La ira se apodero de mí pero fue tarde, los demás hombres me sujetaron, y se turnaron para golpearme, dos me sujetaban de los brazos mientras recibía puños y patadas en mis costillas. El hombre que ordeno que me soltaran se levantó del suelo y sacó una navaja acercándose a mí, la llevo a mi cara y comenzó a reír como un loco.

Cerré mis ojos controlando el dolor que se expandía por todo el cuerpo. Me removí con toda la fuerza que pude, soltándome del agarre de esos tipejos. He soportado peores cosas.

Caí al suelo, vi un arma a centímetros míos si tomo esa arma, violare el trato de cuerpo a cuerpo. No me importa, la tome entre mis dedos llenos de sangre, me levante y comencé a disparar por todas las direcciones, desubicándolos.

La locura se apodero de mí, cuando perfore el cráneo del primer hombre que se me acerco, sentí un escalofrió. El primero al que le quito la vida.

Sabía que todos ellos se vendrían contra mí. El tiempo pasaba en cámara lenta y odiaba estar en desventaja solo tenía la opción de huir como un cobarde o moriría. Cada tipo apretaba su mano alrededor del arma.

Corrí buscando la salida, la sangre goteaba dejando un camino a su paso. Los disparos emergieron de nuevo, dispare a la puerta y Salí de allí.

La luz del sol quemaba mis ojos, pero eso no impedida mi movimiento, me di la vuelta y seguí disparando, mi puntería había cargado a dos hombres más.

VIDAS PASADAS© (#1)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora