EPÍLOGO

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Dos semanas después...

IAN:

Habían pasado dos semanas después de que Mi ángel muriera. Mi vida no era la misma, la oscuridad se apodero de cada rincón de mi alma, tan oscuro que no me importaba una mierda ninguna persona en el mundo.

― La señorita Hillary Aston no presento cargos contra usted. Queda en libertad.

Dos semanas en las que viví un infierno, necesitaba ser sedado por medicamentos para no cortarme la carne pedazo por pedazo. Era una huella tan profunda, hubiera preferido que la desgraciada de Hillary hubiera muerto.

Ni el tiempo ni el espacio tienen más valor para mí.

Alec apretó mi brazo llevándome a la salida de la cárcel.

― ¿Cuántas malditas veces tengo que salvarte el trasero?

Inyecte mis ojos en los suyos con odio. ― Entonces déjame solo.

Alec coloco sus labios en una línea recta. ― Necesito decirte algo.

Contuve una mueca de asco, lo deje con la palabra en la boca caminando con pocas fuerzas.

Estaba hundido en un estado en el cual nunca podría salir, no tenía ganas de nada, simplemente quería volver a verla, tocarla.....las imágenes de la noche que la hice completamente mía, me atormentaban cada segundo que respiraba, necesito sentirla de nuevo. No me dejes ángel.

Miedo....dolor, demasiada oscuridad, me perdí en las sombras con mis piernas tambaleando. No puedo vivir de esta forma.

Caía por un precipicio de sentimientos oscuros. Podía verme hundir en mi propia miseria. En mi propio infierno lleno de mierda y superficialidad.

Unos brazos me detuvieron. ― No te dejare solo Ian...― Alec me apretaba con fuerza los hombros.

― ¿Qué iba a decirme? ― dije. 

―Encontraron el cuerpo de Adam, está muerto.

Sonreí con satisfacción al oír esas palabras. Pero no duro más de un instante.

― ¿Y mi ángel? ― decirlo en voz alta dolía, aun no asimilaba que estaba muerta.

―Su cuerpo está desaparecido, la policía identifico el accidente, la cadena con la que estaban atados estaba rota. Llamaron a sus familiares y a llegados para informar de la desaparición.

Sentí como desfallecía, sentí como podía estar muerto en vida....

El fuego de rabia me consumió por completo, me perdería en el mundo,vagaría por las calles en busca de sus ojos verdes,  mi vida no valía nada. No podía  existir...sin ella conmigo.

Nací para morir en vida.

Nací para ver las ruinas que se estrellaban en mil pedazos, pero sus cenizas quedaban en mi alma.

Nací para perder, ese era mi destino, respirar un aire que no necesitaba, conocer a mi única luz y que el viento se la llevara en un segundo. Solo quería cerrar mis malditos ojos y acabar con todo esto.

Su cuerpo estaba desaparecido, y así lo hice cerré mis ojos con las ultimas imágenes de ella en mi recuerdo. La primera vez que la vi fue cuando era un idiota por poco la atropello, luego la coincidencia de verla en el auditoria de becarios, llena de miedo con sus ojos que traspasaban mi alma, con ese vestido rosa en la fiesta de chelsea, cuando la bese por primera vez pensando que podía engañarla. Cuando la rapte de mi conferencia, pase mis labios por cada centímetro de su piel, mordí sus labios y sentí su calor invadir mis sentidos. Ella me había cambiado, con pequeños detalles, la forma de expresarse, de mirarme, su inocencia que me volvería loco de nuevo.

¿Y ahora? No puedo vivir en un mundo donde no me queda nada, inspire hondo y me deje ir.

DERECHOS RESERVADOS.

LA SEGUNDA PARTE DE INEFABLE REGRESA PRONTO :) AHORA ESTOY HACIENDO OTRO PROYECTO LLAMADO ALMAS PERDIDAS, GRACIAS POR SU APOYO :)

VIDAS PASADAS© (#1)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora