30 │NUEVAS FACETAS

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IAN:

15 días después.

Uno, dos, tres, cuatro. Toco la puerta de la casa de Chloe. Pero no se escucha ni un ruido.Paso una mano por mi cabello sintiendo la frustración, estos días prácticamente he estado esperando información sobre los asesinos de mi hermana, lo único que pudieron mandarme fue varios escritos del diario y fotografías de los desgraciados.

Sin embargo las últimas palabras de Chloe aquella noche, pudieron conmigo. Y aquí estoy acechándola. De repente la veo caminando directo hacia mí, no luce un vestido pero lleva consigo ropa casual. Aun así sigue siendo hermosa.

Su mirada está perdida en los pasos que da mientras camina, cuando llega a las escaleras principales de su casa, alza su mirada. Ahoga un grito de exclamación y abre sus ojos como platos.

―¿Qué haces aquí?

―Necesito hablar  Chloe.

Evade mi mirada.

―No tengo nada que hablar con usted― dice pasando por mi lado, en una de sus manos se encuentra una pequeña llave plateada. ― No insista.

Agarro su abrazo obligándola a mirarme. ― ¿Porque me dijiste lo de aquella noche? ― le suelto.

Con una fuerza que me sorprende, se suelta de mi agarre. Abre la puerta para ingresar.

―Es mejor que se largue, no se nada.

No ganare nada si la acorralo de esta forma, maldita sea. Me cierra la puerta en la cara, sin embargo, decido ser más convincente.

―Chloe, la carta que me diste es una parte del diario de mi hermana. ― las palabras salen por si solas, no me detengo― Necesito respuestas a mis preguntas,  sé que sabes. Te protegeré si es que temes.

No escucho respuesta, pero puedo sentir su presencia al otro lado de la puerta.

Cierro los ojos tratando de calmarme, me doy la vuelta dirigiéndome al auto.

―Entra―me detengo al escucharla― Tal vez lo que te diga pueda ayudarte.

Sonrió de miedo lado, entro a la casa de madera sentándome en un sillón de color blanco en la parte inferior de la sala de estar donde se ubica una ventana con cortinas de color negro. No presto atención a ningún detalle. Eso no me importa.

Chole se sienta al frente de mí, me ofrece una taza de té,pero  prefiero una bebida fuerte. Mientras la bebo, noto que ella está demasiado nerviosa mirando por todas partes con sus manos temblorosas.

―No estés nerviosas, he dicho que lo que hablemos se queda entre nosotros dos, si estas en peligro, utilizare los medios necesarios para que no te pase nada. ―digo tratando de tranquilizarla.

―Sé que puedes protegerme― sus ojos grises adquieren un brillo especial― Pero eso no es lo que me preocupa.

―¿Qué te preocupa? ―respondo de inmediato.

Ella traga saliva ―Leí la carta antes de entregártela es la primera vez que fallo en un protocolo, si ellos lo descubren dejare de existir.

―Chloe, solo necesito que me digas porque debo de cuidarme o de quién.

Ella muerde su labio y dice suavemente―Soy una de las empleadas del sitio al que fuiste cuando llegaste aquí, además de estar con los hombres de ese lugar, a veces también me mandan a vigilar a los clientes. Ian, desde que te vi sentado en aquel club, con tu rostro tan desolado y triste, pude ver que no eres como los demás que están en los negocios de la mafia.

VIDAS PASADAS© (#1)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora