#10 Promesa

216 18 2
                                        


KENDALL

A todos en algún momento de nuestra vida nos han hecho una promesa, tal vez pequeñas quizá grandes pero todas tienen una misión: cumplirla.
Todos absolutamente todos hemos prometido algo y nos han hecho una promesa pero no todos son capaces de cumplirla. A mi me han hecho un sin fin de promesas y asta el momento ninguna a sido cumplida. La promesa más reciente es la que me ha hecho la pequeña Amber, una chica que le sonríe al mundo y le ve el lado positivo a las pequeñas cosas de la vida, de hecho no creo que sea pequeña porque vamos ¿quién preferiría ir cinco días a la semana, a la biblioteca y a una clínica solo a ayudar a niños?, creo que están en extinción ¿no?.

Voy rumbo a mi “casa” a poder descansar si es que puedo, los problemas con mi padre siguen iguales nada ha cambiado. Kenneth esta de viaje de negocias, Kevin ha regresado de uno de sus tantos viajes de negocias que realiza igual que Kenneth y mi padre, ¿se le puede llamar ‘padre’ a una persona que  sabe que aún existes, solo porque te mantiene?.

Aparcó el auto en el gran garage, tomo las llaves y me dirijo a mi habitación. Subo las grandes escaleras y la casa esta como siempre en un silencio sólido. Mi habitación esta cual la había dejado antes de irme a la escuela, me dejo caer en mi cama cerrando los ojos tratando de encontrar algún indicios de paz en mi vida, sólo un poco.

— Kendall — entro Kevin sin tocar la puerta, como siempre — ¿cómo es que dejaste el trabajo botado?.

— Yo no lo he dejado botado — me incorpore en la cama — fue él quien me dijo que lo dejara.

— ¿Papá dijo eso? — fruncio el ceño — de seguro debiste haber confundido sus palabras....

— ¿Tu también? — reí con amargura — el abuelo me ha dicho los mismo hace algunos días, a veces no se quien es más idiota — dije — ustedes por creer que papá me quiere o yo por creerles eso.

— Kendall sabes que papá nos ama a los tres....— dijo con desesperación.

— Te querrá a ti y a Kenneth pero a mi no — dije con frialdad.

— No digas tonterías — sentencio — nuestro padre nos ama.

— ¿Es todo? — asintió — bien, ahora vete que no estoy de ánimos.

— Ya no se que más decirte para que entres en razón — dicho esto se fue dando un portazo.






(...)

Los días fueron transcurriendo y mientras pasaba el tiempo mi relación con Amber se hacia más fuerte, más confiable. Incluso encontraba un gran apoyo en ella, era una de las mejoras amistades que no siempre encuentras ni que están a la vuelta de la esquina.

Me encontraba a la espera de que la campana sonara para que anunciara el termino de las horas escolares. La materia de Economía era la cual que tocaba a ultima hora un día tan anhelado como lo es el viernes, volví a checar la hora en mi celular solo faltaban cinco minutos y podría ser libre.

La campana sonó e instantáneamente mi mirada viajo a esa cabellera castaña la cual se encontraba recogiendo sus cosas para poder marcharse, hoy iríamos a la clínica. Su mirada choco con la mía y me regalo una gran sonrisa la cual yo devolví.

— Ya quiero ver a Majo ¿sabes? — me dijo cuando fuimos directo a mi auto — la he visto muy feliz.

— Sera porque tu la vas a ver — le abrí la puerta del copiloto — ¿te has dado cuenta cuan feliz la haces? — rodee el auto y me subí en el asiento del piloto y puse marcha hacia la clínica.

Misión || Kendall Schmidt Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora