KENDALL
Sabes que es dolor cuando te afecta, sabes que es dolor cuando sientes como si te arrojaran a un abismo del cual no saldrás pero sobre todo sabes que es dolor cuando sientes como si agujeraran tu corazón.
- ¿Ustedes fueron.....novios? - pregunte claramente incomodo.
Seria totalmente absurdo que sintiera celos por alguna posible relación de hace años, porque yo también he tenido novias pero por más absurdo que suene, tenia celos.
- Si...- la puerta fue abierta y por ella entro un doctor junto a unas cuentas enfermeras.
- Joven Irwin veo que esta mejor - dijo aquel hombre de avanzada edad.
- Si por mejor se refiere que tengo los días contados, pues creo que estoy espléndido - bufo el chico.
- Vaya aún concerva su sentido del humor - dijo entre dientes el doctor - necesita descansar joven Irwin.
- Si claro, ¿podría dejarme a solas con el chico? - me señaló a mi - sólo un momento antes que me droguen.
- ¿Qué tramas Fletcher? - Amber lo miro acosutariamente.
- ¿Yo? - sonrió de lado - nada de lo cual te preocupes nena.
Llamenme loco pero en esemomento quería tirarmele ensima para poder golpearlo, nunca en mi jodida vida me han gustado ese tipo de sobrenombres pero con ella ea diferente, todo es diferente con ella. Nacen los celos de cosas absurdas.
- Solo unos minutos - acepto el doctor - muy bien salgan todos - salio el doctor seguido de las enfermeras. Amber nos miro a ambos antes de abandonar la habitación.
- ¿De qué quieres hablar? - pregunte una vez que ambos nos quedamos solos en esas cuatro paredes.
- Seré directo chico - suspiro y paso una mano por sus rulos - como veras mis días están contados - sonrió con amargura - ¿qué loco, no?, hace unas semanas estaba bien y ahora mirame aquí esperando en una cama de hospital para que la huesuda venga por mi.
Lo mire un poco incomodo, nunca me han gustado los hospitales, siempre me traían malos y amargos recuerdos.
- Nadie asegurada una vida eterna - dije lo primero que vino a la mente - siento lo de tu.....
- Sabes que no lo sientes - suspiro - cuidala.
- ¿Qué? - no entendía nada - no te entiendo.
- ¿La amas? - ignoro mi comentario - quiero saber si esta en las manos indicadas para yo poder irme en paz.
- Creo que llamare al doctor, estas delirando....
- Amber - dijo - ¿la amas? o al menos ¿la quieres?, eh visto como la miras y solo quiero comprobar lo que veo.
- Yo...- mire por la ventana - no lo sé.
- Si sabes pero no quieres aceptarlo - me miro - yo era como tu ¿sabes?, tenia miedo de amarla con locura, tenia miedo de salir herido, pero sobre todo tenia miedo de herirla.
- ¿Por qué me dices todo esto?.
- Ella y yo eramos buenos amigos - prosiguió - hasta el día que decidimos ir más allá de una amistad.
- Si la amabas entonces ¿por qué terminaron? - esa era la pregunta que tanto carcomía mi cabeza.
- Por idiota - río amargamente - mi familia se mudo de país, por ende yo también y no quería mantener una relación a distancia, se me hacia demasiado injusto para ella.
- ¿Aun la amas?.
- Como desde la primera vez que la vi - sonrió - pero ahora me iré tranquilo al saber que te tiene a ti.
- No creo que sea el indicado para ella - dije con dolor.
- Eso no lo vas a decidir tu si no ella - antes que hablara, la puerta de la habitación fue abierta y por ella entro una enfermera.
- Es hora de sedarlo para que descanse - aviso.
- Cuidala - volvió a decir, asenti.
Esa seria la primera promesa que cumpliría con mi vida, ella lo valía.
(...)
Todos tenemos algún recuerdo de nuestra infancia, ya sea bueno o malo. Quizá cuando nos regalaron nuestra primera mascota, también cuando corríamos como si no hubiera un mañana donde lo único que nos importaba era poder ser libre, poder ser feliz. A cierta edad empiezas a descubrir que no todo era como pensabas, antes había inocencia, antes tu vida tenia colores ¿y ahora?, ahora estaba cubierta por un seco y triste color gris. Los pensamientos toman un rumbo diferente, lo que antes pensaba que era una simple broma ahora te das cuenta que por esa "broma" heriste a una persona, dañaste pero sobre todo se va muriendo ese algo.
Mi infancia no fue como la de cualquier niño, mi padre no le gustaba que yo causara algún ruido que lo molestara cuando el se encontraba en casa, que eran muy escasos días. Los recuerdos que tengo son de niñeras cuidando de mis hermanos y de mi, jugando en mi cuarto de donde solo salia para ir al colegio o para ir a probar bocado. Nunca presencie ese cariño que el le daba a mis hermanos. Todos los domingos veía por la ventana como él jugaba con mis hermanos con la pelota que le había regalado reciente a Kevin por su cumpleaños, mientras que en el mio simplemente no llego.
La típica llamada telefónica sonó por mi celular, a tientas busque mi celular que se encontraba en la mesa de noche.
- Diga - mi voz era pastosa.
- Kendall - dijeron - soy James ¿podrías venir al hospital?, se que es de madrugada pero ella te necesita.
- ¿Qué ocurre?
- Recién nos han hablado, Ashton se puso grave y los doctores creen que no ....- su voz se fue apagando.
- Voy para allá - sin más corte la llamada.
Tome una cambia de ropa de mi maleta, unos simples jeans, una polera blanca y mis converse. Tome las llaves del cuarto de hotel, mi celular y dinero. Aunque eran las 3:15 de la madrugada había transporte, el taxi me dejo frente al hospital, le pague y me fui hasta donde se encontraba ella.
Llegue hasta donde estaba James y el tipo que le había regalado las rosas color violeta, ambos se pusieron pie cuando me vieron.
- Lamento las molestias - dijo James.
- No es nada - conteste - ¿tan grave es?
- Los doctores no creen que sobreviva lo que resta de noche - esta vez contestó el pelinegro.
Asenti y me dirigí hasta aquel cuarto de hospital, respire hondo antes de entrar. Abrí sin hacer mucho ruido la puerta, entonces la vi, ahí estaba ella a un lado de el y se podían escuchar pequeños sollozos. Me acerque hasta ella y la rodee con mis brazos.
- No quiero que se valla - sollozo - dile que no me deje, Kendall dile por favor.
Si ella era feliz yo también lo era.
Si ella reía yo también lo hacia.
Pero si ella se derrumbaba yo lucharía por ambos.
Porque yo la amaba.
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- Liz ❤
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Misión || Kendall Schmidt
Fanfiction"Después de la tormenta viene el arco iris" Mi abuelito siempre me decía que todos tenemos una MISIÓN en esta vida y por ende se traza nuestro destino. Cuando el murió me prometí encontrar mi misión para poder seguir mi destino, esperó que la mía se...
