#24 Calum

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KENDALL

Sus ojos buscaron los mios, los encontraron y sentí como caía al vacío. Sus ojos buscaban respuestas y los mios no la sabia, más bien no sabia como dárselas. Sentí una mano recorrer mis brazos y al poco tiempo un susurro.

— Así que ella es tu noviecita — susurro Kimberly muy cerca de mi — creí que tendrías mejores gusto querido.

— No es problema tuyo — sisee con la mandíbula apretada — lo que tuvimos quedo en el pasado.

— No es tarde para recuperar lo mio — sonrió socarronamente — total, tan difícil no sera.

Regrese a ver donde estaba Amber y Selena, pero la castaña ya no estaba. Selena me dio una mirada asesina antes de irse. Unas risas retumbaron por el pasillo, James y Logan venían charlando animadamente, ellos habían salidos media hora antes porque el entrador pidió verlos.

— ¿Has visto a Amber? — pregunto James.

— Eh...— me quede como idiota al no saber l respuesta.

— Se marcho hace como diez minutos con una pelinegra — sonrió falsamente Kimberly.

— ¿Gracias? — dijo Logan.

— De nada bombón — le guiño un ojo para después desaparecer por los pasillos con un exagerado movimiento de caderas.

— ¿No se iría contigo mi hermana? — pregunto James desconcertado.

— Si.

— Esa chica traerá problemas Schmidt, mejor mantener al margen — dijo James — una sola lágrima de mi hermana me bastara para romperte la cara.

Suspire frustrado, ambos chicos desaparecieron por el pasillo. Sabia que la llegada de Kimberly solo traería problemas, todo de ella lo gritaba, ahora necesitaba aclarar las cosas con Amber. No podía tirar por la borda por que mi pasado me persiguiera a cada lado que fuera. Me encamine a la salida donde solo habían pocos autos entre ellos el mio. No había rastros de Amber, de seguro se fue con su hermano, con impotencia patee el neumático de mi auto, esto solo me pasaba a mi. Tenia que buscarla, aclarar las cosas. Sin más tiempo que perder me fui rumbo a su casa.





(...)

Toque el timbre una vez que llegue asta la puerta principal, debía aclarar la situación. Después de unos momentos la puerta fue abierta por James que masticaba una manzana.

— ¿Qué quieres? — se recargo en la puerta impidiendo que pasara.

— Necesito ver a Amber.

— No esta.

— James — revolvi mi cabello con frustración — dejame hablar con ella ¿si?.

— Ya te he dicho que ella no esta — cruzo sus brazos — ¿por qué te mentiría?, ¿acaso le hiciste algo por lo cual deba preocuparme?.

— No — mentí — ¿no sabes donde esta?.

— En la biblioteca — dijo tras un silencio — más te vale que no la lastimes.

— Gracias.

Sin más que decir volví a mi auto. Conduci por las atestadas calles de Wichita, ¿como no lo había pensado antes?, ella debía estar en la biblioteca pero ¿no estaba en remodelación?.
Media hora después me encontraba estacionando mi auto en la calle donde estaba la biblioteca, habían hecho un gran trabajo con la fachada, ya que la anterior estaba desgastada por el paso del tiempo. Entre y fui directo hasta la área donde debía estar Amber. Grata sorpresa la que me lleve.

Había un chico de cabello carbón y piel morena leyendo para los niños que estaban a su alrededor. Junto a el se encontraba Amber, que igual que los niños están sumergida en las palabras que el chico les leía. ¿De que me perdí?. Como si fuera un imán, los ojos de Amber chocaron con los mios, la sonrisa que adornaba su rostro se esfumo dejando solo una linea recta creada por sus labios. Dolió.

No paso mucho tiempo cuando el chico termino la lectura. Les sonrió a los niños para después abrazar a mi novia por los hombros y darle un beso en la cabeza. La sensación que había sentido cuando Travis la había abrazado aquel día en la cancha volvió a presenciar mi cuerpo. Pero esta vez era diferente, Travis era su primo pero este sujeto no lo era y podía verlo por la sonrisa y mirada de enamorado que le dirigía. Cuando los niños se fueron dispersando me fui acercando a ellos, Amber y el chic se pusieron de pie un vez que estaba a solo un metro de distancia.

— Amber, necesitamos hablar.

— No es el momento ni e lugar Kendall — el chico coloco su mano en su hombro ¿que se creía?.

— Por favor Amber, lo de la mañana...

— Ella te ha dicho que ahora no — hablo el chico — creo que se explico bien, no quiere hablar contigo ahora.

— Calum... — murmuro Amber — no es el momento Kendall.

Amber camino a la salida seguida del chico llamado Calum, no tarde en seguirla. Ella estaba parada en la acera donde era abrazada por el chico, la sangre hirvió dentro de mi, no quiso hablar conmigo pero si con ese chico.

— Ambs, necesito aclarar lo de la mañana ¿podemos ir a un café?.

Amber se separó del chico, resignada ante mi insistencia.

— Esta bien Kendall — asintió — fue un gusto volver a verte Calum.

— Fue todo mio preciosa — acaricio su mejilla — esta vez no te libras de mi — beso su mejilla — nos vemos mañana, me saludas a James — dijo — rubio — y sin más se fue.

Amber empezó a caminar hacia el café, ninguno dijo nada muestras caminábamos por la calle. La tentación de tomar su mano fue grande pero temía poner el ambiente más tenso del que ya estaba.
Llegamos frente al pequeño negocio, nos sentamos en una mesa que se encontraba cerca de la ventana, la mesera no tardo en llegar.

— Buenas tardes ¿que desean pedir?.

— Un frappuccino por favor — pidió Amber.

— Que sean dos — la chica asintió y se fue.

Ninguno de los dos decía nada, pero quedaba más que claro que debí ser yo quien comenzara.

— Amber, lo de esta mañana solo ha sido un mal entendido.

— ¿Un mal entendido? — arqueo una ceja — te comió con la mirada ¡por dios! y no hiciste nada.

— Si, se que no la aleje y se que estuvo mal, pero su presencia me tenia sockeado, jamás pensé que ella volviera a parecer en mi vida.

— ¿Quién era ella?.

— Mi ex.

Misión || Kendall Schmidt Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora