#27 Problemas

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AMBER

Cada día al lado de el era único, poder abrazarlo, besarlo, simplemente era magnifico. Ahora estaba frente al espejo viendo mi atuendo para esta noche. Hoy cumplíamos dos meses de novios así que Kendall me invito a cenar a un restaurant que estaba al centro de la ciudad. Había obrado por vestido azul con tacones a juego. Di una última retocada mi maquillaje, solo me aplique lo básico.

Nos habíamos quedado de ver en el restaurant, así que me iría en taxi. Baje por la escaleras y encontré a mi padre en unos de los grandes sofás de la sala.

— ¿Ya te vas cariño?.

— Si papá — bese su mejilla — nos vemos.

— Que te vaya bien.

Afuera de la casa ya se encontraba el taxi que había pedido hace un rato, le di la dirección y partimos. La ciudad se veía preciosa a este punto de la noche, carteles iluminaban los negocios y demás. El taxi aparcó frente al negocio, le pague la tarifa y me adentre, en la entrada estaba una chica bien uniformada.

— Bienvenida, ¿tiene reservación o quiere una mesa?.

— La reservación esta a nombre de Kendall Schmidt — dije, recordando que Kendall me había dicho.

— Perfecto, sigame por favor.

Llegamos hasta una de las mesas que se encontraban en el balcón, un poco alejadas de todas. Tenia una gran vista de la ciudad.

— Gracias.

Y sin más se fue. Faltaban cinco minutos para la hora acordada, me sentía un poco nerviosa a decir verdad. Los recuerdos desde que nos conocimos hasta ahora inundaron mi mente, inconscientemente una sonrisa adornaba mi rostro.

— ¿Amber? — una voz me devolvió a la realidad.

— ¿Calum? — el chico morocho estaba frente a mi — no me esperaba encontrarte aquí.

— Ni yo — dijo — ¿esperas a alguien?.

— Si...— mire la hora en mi celular 9:56 pm — ¿y tu?.

— Acompañe a mis padres a una cena de negocios — se encogió de hombros — ¿y tu cita?.

— Creo que ya no llego — sonreí triste.

— ¿A qué hora quedaron?.

— A las nueve — hice una mueca.

— Vaya, si que te dejo plantada — se rasco la barbilla — ¿piensas seguir esperando?.

— No — me puse de pie — nos vemos luego Calum — bese su mejilla.

— Espera Amber — tomo mi brazo — ¿y si te invito algo?.

— No creo que este bien Calum, tengo novio....

— Que te ha dejado plantada — me recordó — además somos amigos ¿no? — asentí — los amigos también salen.

— Esta bien — acepte.








(...)

Camine por los pasillos del instituto un poco decaída, ayer aunque no refleje mi decepción ante Kendall no quería decir que no la había sentido. Toda la velada con Calum esperaba a que mi celular sonora y que Kendall me dijera que tenia una buena explicación para dejarme plantada, la noche acabo y la llamada nunca llego. Mi corazón se sentía oprimido, acomede mejor mi gorro de lana y entre al aula.

Las clases pasaron normales, kendall no asistió a clases, no sabia como sentirme ante aquella situación.

— ¿Estas bien? — pregunto Selena.

— Si — sonreí de medio lado.

— Si no te conociera te creiria — dijo — eres mi mejor amiga y te conozco, se que tienes algo.

— No llego a la cita — murmuré — me dejo plantada, ni siquiera me llamo.

— ¿Qué? — pregunto incrédula — ¿qué se cree ese idiota? — espeto enojada.

— Ya no se que pensar — dirigí mi mirada al lugar de Kendall el cual se sentaba con Dustin, mi mirada choco con la pelirroja quien tenia una gran sonrisa en su rostro — no me da buena espina...

— ¿Quién? — pregunto Selena.

— Kimberly.

— Oh ella — hizo una mueca — es muy plástica.

— Ni que lo digas... — regrese mi vista a Selena — no suelo juzgar a las personas, pero ella es....totalmente diferente, no me da confianza.

— ¿De dónde conocer a Kendall?.

— Ni idea...







(...)


Las clases habían dado por terminado, ahora mismo estaba en mi habitación haciendo los deberes, la musica resonaba por los auriculares. El anuncio de una llamada hizo que la musica se detuviera: Kendall❤

Decía el identificador de llamada, espere a que la llamada finalizara y le puse pausa a la música. Marco más veces, todas ellas no fueron contestadas, tal vez me estaba comportando inmadura pero dolía lo que había hecho. El celular volvió a sonar pero esta vez con un numero diferente.

— Hola...

— Amber... — un sollozo — ella esta mal, dijeron que tal vez....— volvió a sollozar.

— Voy para allá — apenas logre articula cuando sentí mi voz.

No perdí tiempo, tome las llaves de mi auto, una chaqueta y baje corriendo las escaleras. Al abrir la puerta ahí estaba él. Tení un gorro de lana cubriendo sus rubios cabellos, unas ojeras y la ropa arrugada.

— Amber....

— No es el momento Kendall — lo corte — tengo prisa.

— ¿Qué tienes? — sujeto mi brazo cuando pase a su lado, negué al saber que mi voz podía fallar — Amber, por favor ¿qué tienes?.

— Es ella.... — un nudo se formo en mi garganta — ella esta mal.

— Dame las llaves — se las tendi — todo va a estar bien ¿de acuerdo? — asentí, un sollozo se escapo de mi garganta luego sentí sus brazos rodearme — vamos Ambs, ella nos necesita.

Nos subimos al auto, todo el camino fue silencioso. Me sentía abrumada, me daba tanta rabia e impotencia de no poder hacer nada. Cuando menos me di cuenta llegamos frente a la clínica. Baje del auto apresurando mi paso para llegar lo más pronto posible, Kendall llego a mi lado y llegamos a nuestro destino. Con mis manos temblorosas toque a la puerta, esta fue abierta por  la señora Anne quien tenia los ojos hinchados de tanto llorar.

Nos adentramos a la habitación, donde el señor Petter sostenía la mano de Majo.

— ¿Cómo esta?.

— Mal — miro con tristeza a su hija.

La puerta fue abierta y por ella entro el Doctor Saúl junto a una enfermera.

— ¿Cuáles son los resultado doctor? — pregunto Anne.

— Las horas están contadas — nos miro — lo siento mucho.

Misión || Kendall Schmidt Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora