#30 Escape

126 11 0
                                        


KENDALL

Sentir la adrenalina que no sentía desde hace años estaba cobrando factura. Acelere un poco más la velocidad, debía disfrutar. Cuando menos me di cuenta estaba por las ya conocidas calles que daban camino para mi casa.

Estacione la motocicleta en el garaje, ajuste la correo de mi pequeña "maleta" y me dirijo a la entrada. Nada más abrir la puerta me arrepentí de hacerlo.

— ¿Me podrías explicar dónde demonios estabas? — dijo mi padre enojado — ha llegado una carta de la escuela por tus faltas injustificadas.

— Por ahí — me encogi de hombros — no es algo que te deba preocupar ¿acaso ya quieres desempeñar el papel de padre?, porque dejame te digo que no te queda.

— No estoy para tonterías — tomo el maletín para la oficina — solo debes estudiar, mínimo haz eso bien — dijo — tus hermanos terminaron con honores igual que Kathy y yo, no seas la vergüenza de la familia.

Y sin más se fue. Cabreado subo a mi habitación dando un portazo, arrojo el casco y la maleta a una esquina de la habitación.

¿Cuándo me aceptaría mi padre?





(...)



Era hora de enfrentar algunas cosas.

Camine por los pasillos poco habitados, era hora de receso y la mayoría se encontraba en cafetería. Había faltado las primeras tres clases para solo llegar a esta hora, ella debería estar ahí.

Una vez que me encontraba en la cafetería obtuve la atención de varias personas, maldije mentalmente ya que la varios habían visto el espectáculo del estacionamiento. Amber se encontraba en la habitual mesa de siempre, junto a ella estaban loa demás y para desgracia él chico también. Fui hasta ellos, cabe destacar que nadie se esperaba verme.

— Chicos — salude en general.

Amber se me quedó viendo unos momentos para después alejarla. Me acerque hasta ella y le susurré:

— ¿Podemos hablar? — vi como se estremecía — es importante — añadí.

— Ahora vuelvo — tomo su bolso y salimos de la cafetería bajo la atenta mirada de algunos.

Llegamos hasta el estacionamiento, nos quedamos frente a mi auto.

— ¿Te parece dar una vuelta? — asintió.

Ambos nos subimos al auto, mientras conducía un silencio sepulcral se instalo entre ambos.

— Lo siento — solté de repente.

— ¿Qué es lo que sientes? — dijo después de un suspiro — haber golpeado a Calum o desaparecer por más de cinco días.

— Desaparecer por más de cinco días — me miro incrédula — no me arrepiento de haberle pegado a ese idiota.

— Tu no eres así Kendall — negó — ¿qué es lo que te sucede?.

— No Amber — la mire por un momento — hay muchas cosas que no sabes de mi, se que pronto lo sabrás pero no ahora.

— ¿Hasta cuando?.

— Solo necesitó tiempo.

— Con la violencia no se solucionan las cosas — reprocho.

— Ese imbécil trato de besarte — apreté el volante con fuerza — ¿cómo querías que reaccionara?, que dejara que lo hiciera ¿eso querías?.

— Yo...— empezó a jugar con sus manos — se que estuvo mal, se que no debía pasar — miro por la ventana — Calum me dijo que aún siente algo por mi.

— ¿Tu aun sientes algo por él? — pregunte temiendo la respuesta.

— Si — sentí como me faltaba el aire — lo veo como un buen amigo — me miro con una sonrisa — mi corazón ya le pertenece a alguien más.

La mire de reojo, ella aun permanecía con esa sonrisa suya. Y ahí supe que no había escape, amaba todo de ella, su sonrisa, su carácter, su forma de enfrentar la vida, pero sobre todo la amaba a ella.

Que ha pesar de que cometía errores ella estaba ahí para mi, ella me aceptaba tal y como era, sin pedir que cambiara. Ella era mi luz entre tanta obscuridad y tal vez sea egoísta de mi parte, pero no podía dejar que ella se fuera de mi lado, ni Ajora ni nunca.

— ¿A sí? — pregunte levantando una ceja, asintió — ¿se podría decir quien le ha robado su corazón?.

— Tal vez — se encogió de hombros — es un chico alto, ojos verdes, sonrisa preciosa, rubio teñido — bromeo — un tremendo bipolar, cabeza dura....

— Vaya, así que bipolar ¿eh? — estacione el auto frente a un pequeño parque.

— Ni que lo digas — le hice una señal para que bajaramos — ¿y a quién le pertenece tu corazón? — preguntó mientras caminábamos por el parque.

— A nadie — dije con simpleza, su semblante cambio radicalmente — sigue aquí dentro de mi ¿no ves que sigo vivo? — añadí, ella comprendió y río entre dientes.

— No sabia que eres bromista — me miro burlona.

— Hay muchas cosas que no sabes de mi — la abrace por la espalda, ella se estremeció por mi tacto.

Añoraba poder abrazarla pero lo que extrañaba más era sentir sus labios contra los mios. 

— ¿Si? — recargo su cabeza en mi pecho.

— Umjj... — hice un extraño sonido con mi garganta.

— ¿Cómo que?.

— Son varias, pero la principal y más importante de todas es una... — lleve mi boca cerca de su oído — Te amo.

Misión || Kendall Schmidt Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora