AMBER
Concentrarme el día de hoy parecía imposible, empezando con una pésima mañana al recibir aquella llamada. Tal vez mi comportamiento estaba siendo verdaderamente infantil. Pero nada que aquel chico de ojos verdes no pudiera remediar, su actitud del día había estado irreconocible. Hasta que llegamos a las canchas, donde Carol no dejaba de mirar a Kendall inclusive le llamo Kendy. Odiaba sentir ese pensamiento criminal de quererla matar.
Empezaba a desesperarme al no tener los pasos para el primer juego. Bufé cuando me di cuenta que no me prestaban atención. Alguien toco mi hombro, un poco abrumada voltee. Unas rosas violetas, cabello azabache, ojos azules, cuerpo bien trabajado y sonrisa de comercial. Solo conocía una persona con dichas descripciones.
— Oh! — fue el único sonido de mi puesto que me había lanzado a sus brazos — estas aquí, estas aquí.
Río ante mi reacción.
— Si Ambs estoy aquí — me rodeo con sus brazos con un poco de dificultad por las rosas — no te dejaría sola, no lo he hecho antes y no lo haré ahora.
— Gracias por venir — me separe de él — espera un momento — me voltee para ver a las chicas — es todo por hoy chicas, pueden irse nos vemos mañana.
Y sin más se fueron, no podida creer que él estuviera aquí una vez más, sabia que no me fallaría, él no.
— Amber — se escucho aquella voz que me hacia volar. Gire para encontrar frente a mi al dueño de aquella voz. — ¿Ya nos vamos a ir?
— Kendall — por un momento me había olvidado que estaba esperándome — te presento a Travis mi...
El sonido de algún celular me había interrumpido, ambos chicos checaron su celular pues por lo visto tenían el mismo tono de llamado.
— Lo siento debo contestar — dijo Travis.
Travis camino unos pasos para contestar su llamada, Kendall tenía la mirada perdida en un punto incierto.
Incómoda ante el silencio empecé a jugar con uno de las pétalos de la rosa volor violeta.
— ¿Vas a ir a la biblioteca? — su voz llegó a mis tímpanos originando un pequeño escalofrío que recorrió mi espina dorsal.
— ¿Eh? — pregunté aturdida — la biblioteca — asegure una vez que me acordé — se me había pasado decirte que ahora esta en remodelación por causa del Gobierno — sonreí apenada— se me olvidó, lo siento.
— No te preocupes — negó levemente — ¿cuánto tiempo estara cerrada?.
— Al rededor de algunos meses — me encogi de hombros — no sabría decirte mucho.
— Amber necesitamos irnos — Travis formó una mueca graciosa — surgio algo de imprevisto.
— Esta bien — mire a Kendall — lo siento Kendall debo irme.
— No te preocupes — contesto — yo también debo irme a mi casa.
(...)
Los pasos se escuchaban por toda la sala de la casa. Desde que llegamos a casa Travis a estado paseándose de un extremoa otro, su cuerpo irradia nerviosismo, la frustración se reflejaba en sus facciones y su mano masejenado su cien era una clara señal de que algo no andaba bien.
— ¿Qué pasa Travis? — pregunté cuando los nervios me carcomian a mi también — después de la llamada no has dicho mucho y me pones de nervios cuando haces eso.
Paro en seco al escuchar mi voz.
— Lo siento — me miró — es que no puedo decirte esto sólo yo, necesito que James llegue.
— Me estas asustando Travis — me levanté del sofá — dime que esta pasando.
Y justo cuando Travis iba a decirme, el ruido de la puerta principal anuncio la llegada de algún individuo. Los pasos se detuvieron justo frente a nosotros, un James con la ropa arrugada y el cabello alborotado llegó a nuestro campo de visión. Alce una ceja al ver el estado de mi hermano, no hacía falta preguntar de donde venía.
— Bien ya llegó ahora díganme por favor — volví a pedir explicaciones.
Ambos chicos se miraron entre sí como si se pudieran comunicar. Travis soltó un suspiro.
— Siéntate, de verdad necesito que lo hagas — agregó antes que replicara.
Resiganada tome asiento en el sofá seguida de Travis y James que había intentado arreglar un poco su imagen.
— Quiero que estés tranquila y no me interrumpas hasta que allá terminado ¿si? — asenti torpemente — verás.....
(...)
Hay momentos de la vida que nunca llegarás a entender completamente. Por un momento la balanza esta estable pero en un santiamén esta se puede declinar en alguno de los lados ya sea para bien o para el mal.
Dicen que todos en algún momento conocemos el dolor y que este no hace saber que seguimos vivos, que aún hay fuerzas, que todo es una simple caída y la vida espera que te levantes.
Hay diferentes tipos de dolor, hay diversas formas de experimentarlo, no todo es de color de rosa. Por medio del dolor hay corazones rotos y heridos.
Las llantas de la maleta rellinaba por el azulejo del aeropuerto como el de las demás. Cientos de personas avanzaban por distintos rumbos, unos llegaban miéntras otros se preparaban para salir. Resivimientos como despedidas podían ser vistos cada momento.
Una mano en mi hombro me hizo reaccionar ante mis pensamientos.
— Salimos en media hora — la ronca voz de Travis llegó asta mis oídos — voy a registrar las maletas — asenti.
Me senté en uno de los bancos que tiene el aeropuerto, mis manos se mantenían por dentro de mi abrigo para ocultar el nerviosismo de mis manos. Unos brazos cálidos envolvieron mi cuerpo en un exquisito abrazo.
— Toda va ha estar bien Ambs — susurro — ya verás que todo saldrá bien.
— No me pidas eso James — dije — nada puede tranquilizarme ahora.
— Sólo no pienses negativo — dijo de vuelta — de nada sirve alterar tus nervios.
Asenti, reprocharle de vuelta a James no serviría de nada. Nada en este momento me calmaria asta no verle.
— Es hora de abordar el vuelo — llegó Travis tras unos minutos — vamos.
Los tres caminamos por los pasillos del aeropuerto hasta abordar el avión una vez haber hecho todo lo correspondiente. Mi asiento se encontraba justo a lado de la ventana. Una vez acatado las órdenes del capitán abrochamos nuestros cinturones de seguridad.
La pesadez de mi cuerpo se hizo presente y no pude aguantar más y mis ojos se cerraron para poder descansar un poca antes de atravesar la tormenta.
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¿Qué les pareció?
Lamentó informarles que no hubo maratón "/ ......
A lo mejor la próxima semana quien sabe....
¡NO LECTORES FANTASMAS!
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—Liz ❤
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Misión || Kendall Schmidt
Fanfiction"Después de la tormenta viene el arco iris" Mi abuelito siempre me decía que todos tenemos una MISIÓN en esta vida y por ende se traza nuestro destino. Cuando el murió me prometí encontrar mi misión para poder seguir mi destino, esperó que la mía se...
