#17 Un gran chico

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Maratón 1/3

AMBER

Las gotas de lluvia caían una tras otra. De pequeña solía gustarme lo lluvia, poder salir a brincar en los charcos que se formaban mientras esta seguía.
Ahora la lluvia no trae alegría en mi, ahora nada podría hacerlo. Era un día sombrío y gris, donde la felicidad no sería protagonista el día de hoy.
Mis manos sujetaban con firmeza el abrigo de la persona que se encontraba acompañandome en estos momentos. Lágrimas bajaban por mis pómulos y apostaría que tenia los ojos rojos.

Llegamos al lugar donde lo vería por ultima vez, donde sentía que se llevaban una parte de mi. Veo a todos los que nos rodean, todos llevan vestimenta color negra, atuendos diferentes pero al fin de al caso color negro. Unos con paraguas o simplemente un impermeable para poder cubrir un poco de la lluvia. A lado estaban James y Travis, que al igual que Kendall no se habían despegado de mi. Agradecía todo el apoyo que me estaban brindando, en verdad lo hacia.

— Estamos aquí presentes... — el sacerdote empezó con las palabras de despiadada hacia él, el que fue mi mejor amigo, el mejor consejero, mi confidente, mi novio, Ashton Irwin.

No entendía como era que personas buenas tengan una vida tan corta, personas que no le hacen daño alguno a otras, personas que merecían morir. Otro sollozo salio de mi al recordar todo lo que había vivido con él, desde el día que lo conocí hasta el día de ayer en el hospital donde lo vi cerrar sus ojos por ultima vez. Aquellos hermosos color hazel.

Los padres y alguno que otro amigo dijeron palabras hacia Ashton. No me creí capaz de poder hablar pero se lo debía, quería hacerlo. Camine hasta llegar delante del ataúd, donde se encontraba él. Coloque una rosa roja enzima de esta, lleve mi manos hasta la medalla que descansaba en mi pecho y me arme de valor.

— Ashton Irwin fue un gran chico, me atrevo a decir que un gran amigo y un buen hijo — mi mirada se encontró con la señora Irwin — fue un gran amigo para mi, siempre estuvo cuando lo necesitaba, era un gran consejero ... — mire a Kendall — aveces me pregunto: ¿por qué personas buenas se van?, bueno no soy Dios para poder responder esa pregunta, pero soy una chica que les dice que la persona que ahora descansa en ese ataúd fue un gran ser humano, el no tenia malicia alguna, vivió su vida de la manera correcta según su criterio, un chico de un gran corazón que ponía a las demás personas que el amaba primero, incluso antes que él — limpie con mi muñeca algunas lágrimas — Ashton era único, no encontraría otra palabra para describirlo. El día de hoy el mundo le dice adiós a una gran persona, pero nosotros, sus familiares y amigos le decimos asta luego. Porque el estará ahí cuando lo recordemos, porque Ashton Fletcher Irwin vivirá en nuestros corazones, es todo gracias.

La madre de Ashton me regalo una sonrisa misma que devolví. Regrese a mi lugar donde unos brazos me recibieron.

— Fue bonito lo que dijiste ahí — me susurro en el oído mientras sus brazos me abrazaban.

— Ya no lo volveré a ver — susuerre.

— Pero lo llevarás en el corazón — me dijo — tu lo haz dicho.

Y momentos como estos le agradecía la vida haber puesto a Kendall Schmidt en mi camino.

(...)

Peine mi cabello en una coleta alta y coloque dos listones que combinaban con los colores del uniforme de porrista. Hace más de ocho días había sido el funeral de Ashton, hace como seis días habíamos vuelto a Kansas, hace como cinco días había vuelto a la escuela. Hoy era el juego del equipo Americano, donde jugara mi hermano. Sinceramente no me sentía bien emocionalmente pero debía cumplir con mi deber. Suspire cansada, me sentía agotada. Pero extrañamente no me sentía sola, ese hueco que había dejado Ashton fue llenado por las atenciones y el cariño de Kendall. Esto no quiere decir que me olvide de él, eso jamás, el fue una persona muy importante en mi vida y como tal, merece que su lugar en mi corazón se quede intacto.

— ¿Segura que quieres hacerlo? — dijo James una vez que llegamos a las canchas — porque podrías irte, sabes que ellas pueden hacerlo solas....

— Si — conteste su primer pregunta — y se que pueden, pero es mi deber estar aquí.

— Muy bien — asintió no muy convencido.

A!nos comenzamos a caminar, James se despidió para poder ir con los demás chicos mientras yo me dirigía donde estaban las chicas.

— ¿Están todas listas?

— ¡Si! — gritaron ellas

— Bien, vamos con los chicos — todas empezamos a caminar hasta donde estaban los jugadores ya listos.

Nosotras salimos primero, haciendo la dinámica que habíamos ensayado. Los gritos no se hicieron esperar, ya que los alumnos de la escuela predominaban entre la multitud.

El juego no se hizo esperar, como era de esperarse nosotros nos llevamos la victoria. Busque entre la multitud aquel rubio de ojos verdes, pero no lo logre. Quizá si había venido, quizás no.
Los jugadores se fueron a celebrar la victoria, la mayoría del instituto también fue, pero yo no me sentía bien como para ir.

No sabía si era por lo de hace una semana o quizá sea porque el pinchazo de la decepción que no dejaba de sentir como si me estuvieran quitando algo.

Tome un taxi de regreso a casa, James se había ofrecido a llevarme, inclusive Selena y Logan, pero yo simplemente quería estar sola.

Misión || Kendall Schmidt Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora