#5 Cosas sin descubrir

240 19 2
                                        


Amber

Ver sus preciosos rostros llenos de alegría hacen que yo también sonría. Estaba leyendo el pequeño cuento llamado "El búho que no podía ulular" que los niños prestaban atención a cada palabra que decía. Al terminar de leer ellos sonrieron y me abrazaron susurrándome un 'gracias' ya que en la biblioteca no podemos hacer ruido.

Todos los niños se despidieron de mi y se fueron alejando poco a poco, vi el libro por última vez y camine hasta la estancia donde se encontraba la sección donde pertenecía.

- No sabia que hicieras eso - dijeron cerca de mi oído logrando que diera un salto en mi lugar del susto.

Volteo cuidadosamente sobre mi eje y me encuentro con cabello rubio y unos ojos verdes preciosos: -¿Kendall? - mis ojos no lograban creer lo que veían - ¿qué haces aquí?.

- Bueno hasta donde se la biblioteca es un lugar público - dice - ¿o no tengo derecho de venir?

- No, digo si ....- niego con mi cabeza - claro que puedes venir, es una biblioteca pública puede venir quien quiera.

Sonríe ante mi aturdimiento pero esta vez si es una sonrisa sincera no una forzada, suspira y se pasa la mano por su cabello.

- Escucha Amber - dice - me porte muy grosero contigo en el salón y quisiera.... - se detiene como pensando bien lo que dirá - pedirte una disculpa por mi comportamiento.

Vaya eso no lo vi venir, su disculpa me saco de balance pero una sonrisa se forma en mi rostro al ver que se ha tomado la molestia de disculparse conmigo pero ¿cómo supo donde estaba? ¿me siguió?

- ¿Me seguiste para disculparte?

- Bueno...yo... - es su turno de tartamudear - te vi entrar aquí así que aproveche para poder disculparme - una sonrisa se apodera de mi al ver el detalle tan lindo que ha hecho.

- Gracias por tomarte la molestia de disculparse - le sonrió - disculpas aceptadas.

El silencio es el protagonista ahora, mi mirada esta clavado en el hermoso verde que poseen sus ojos, sin duda son unos ojos preciosos, no se que decir para interrumpir este silencio que se empieza a tornar un poco incomodo.

- Así que......¿el sábado, no? - logra decir a lo que yo asiento - entonces el sábado sera, ya que por lo que veo tengo muchas cosas por descubrir de ti.

- Espero también descubrir algo de ti.

(...)

Los demás días de la semana se pasan volando, en un abrir y cerrar de ojos se encuentra el sábado a la vuelta de la esquina. Desde aquel miércoles donde Kendall me pidió disculpas por su comportamiento todo ha vuelto como desde el principio donde solo a veces cruzábamos miradas y sólo eso.
Debo admitir que me siento un poco decepcionada ya que pensé que tal vez seriamos amigos.

- Estas un poco distraída, bueno siempre eres distraída pero ahora un poco más .....¿estas bien? - la voz preocupada de Selena me saca de mis pensamientos.

- Si, es solo que ......- me debato en decirle o no - nada solo no me hagas caso.

- Si tu lo dices - hace una mueca - quería ver si vamos en la tarde de compras ya sabes....

- No - la detengo - sabes que las tardes de los jueves y viernes son sagrados para mi.

- Lo sé, pero pensé que sólo esta vez quizá - dibuja una sonrisa nerviosa en su rostro - saldríamos de compras como amigas.

- Puedo ir los sábados o domingos ya sabes - digo - pero sabes que el resto de la semana no puedo.

- Esta bien - se resigna - ¿vamos el domingo?

Sonrió ante su comprensión: - El domingo sera.

Selena se levanta de mi cama y checa el reloj que esta sobre mi mesita de noche, son las 9:20 pm por lo que es su hora de partir.

- Nos vemos el domingo - camina hasta la puerta de mi habitación - suerte para mañana - me guiña un ojo.

La veo desaparecer por la puerta y es solo entonces que me dejo caer en mi cama, el cansancio se apodera de mi cuerpo y lo único que quiero es dormir.

Decir que me levanto gracias a los rayos que se filtran por mi ventana sería una gran mentira, fueron los constantes golpes en mi puerta los que me despertaron ¿quién se levantaría temprano un sábado? creo que ni porque me pagaran.

- Amber - los golpes seguían - ya levantaré que nuestros padres ya se van al viaje de negocios y se quieren despedir - ese sin duda era James.

- Ya voy - de mala gana me levante de mi primer amor, mi cama.

Con pasos peresos baje las escaleras Encontrándome en la puerta principal a mis padres y James.

- Amber - mamá me abrazo y me dio en beso en la mejilla - regresamos el martes a primera hora, se cuidan mucho mis amores.

- Hija - mi papá repitió las acciones de mi mamá - cualquier emergencia llaman ¿si?

- Si papá - le sonreí a ambos.

Subieron al taxi donde ya se encontraban sus maletas, este emprendió camino hasta el aeropuerto. James y yo nos quedamos en el umbral de la puerta hasta que vimos desaparecer el taxi de vista.

- Confían mucho en nosotros ¿sabes?

- Mucho ha decir verdad.

- Volverán dentro de 4 días, tiempo suficiente para hacer una fiesta sin que se den cuenta.

- No James - dije - esta vez no, te recuerdo que la fiesta anterior se salio de control.

- Esta vez sera diferente lo prometo - insistió.

- No - empecé a subir las escaleras para volver a mi habitación, vi a mi nana que se encontraba en el pasillo - Nana va a venir alguien en la tarde así que cuando llegue le dices que suba a mi habitación, por favor.

- Claro Amber - sonrió con calidez - ¿subo tu desayuno a tu habitación?

- Por favor - ella asintió.

- ¿Quién vendrá en la tarde? - pregunto James.

- Un compañero - dije con simpleza, llegue hasta la puerta de mi habitación.

- ¿Un chico? - escuche que dijo - ¡Amber no puedes meter chicos a tu habitación!

- ¡Pero si entras tu! - cerré la puerta tras mio.

- ¡No es lo mismo! - reí ante su lado protector de mi hermano. Sonreí ante los recuerdo de James cuando no dejaba que ningún chico se me hacercaran, ni siquiera que respiraran a lado mio.

- Hay Kendall a ver como le haré para que entres tan siquiera a la casa - dije para mi misma - Mili - volví a bajar las escalera corriendo pero ahora directo a la cocina - Nana necesito que me ayudes con algo....





Misión || Kendall Schmidt Donde viven las historias. Descúbrelo ahora