Era de noche, la pareja cenaba pacíficamente pero algo pasaba. Kendall había notado desde que llego al departamento que Amber estaba tensa, su cuerpo estaba muy rígido incluso el beso que le había dado en la mejilla lo había sentido muy frío.
Cansado de la situación, dejo el cubierto sobre el plato, respiro profundamente y dejó escapar aquella pregunta.
— ¿Estas bien? — inquirió seguro — desde que llegue te noto algo distante.
Y la cruda realidad lo golpeaba, solo su corazón sabia cuanto le había costado decir aquella palabra.
— Yo....— la castaña aun no sabía sin estaba segura de lo que iba a preguntar, tenia miedo a la respuesta sin embargo su cabeza le gritaba que lo hiciera, que ya más tarde se encargarían de curar su corazón roto, si es que el rubio lo rompía — Kendall, tu...¿tu necesitas que nuestra relación suba de nivel? .
Las cejas de Kendall casi se hacían una cuando fruncio su entrecejo, no sabia a que iba la pregunta de Amber.
— ¿A qué te refieres?.
El pulso de Amber se acelero, ella era muy tímida para dichos temas como esos, si, sabía del tema pero nunca se le hizo fácil hablarlo abiertamente, un pequeño y apenas notorio sonrojo tiño sus mejillas, se sentía avergonzada.
— Bueno...estamos cerca de cumplir cinco años de noviazgo pero tenemos más de conocernos — a su memoria vino cuando se hicieron novios la primer vez, la ruptura y cuando volvieron, inclusive cuando le pidió matrimonio — nosotros no hemos de besos y roces — bajo la mirada apenada — y yo no se si tu...
"te canses de que esto sea tan soso"
Termino la oración mentalmente, temía por la respuesta.
Sin embargo para el rubio había sido más que claro a lo que quería llegar la castaña. Se puso de pie, camino hasta llegar a lado de Amber, tomo su rostro entre sus manos y le dio una cálida sonrisa.
— ¿Por qué el apuro? — el corazón de Amber latía como loco — si he esperado cinco años ¿por qué no esperar otro poco más?.
Amber sintió como si la hubieran abofeteado, era verdad. Había sido una tonta al dejar que las palabras de aquella arpía le afectarán, Kendall le había demostraba más de una vez que la ama y que nunca haría una cosa de la cual ella no estuviera segura.
— Lo siento — se sentía una gran estúpida — solo que las palabras de.... — se callo.
— Amber — la voz del rubio había sonado feroz — se que tu no tendrías tales pensamientos, ¿quién te ha metido esas ideas en la cabeza?.
— Hace rato me encontré a Emma en el elevador — hablo casi en un murmuro — prácticamente me dijo que cualquier mujer estaría dispuesta a abrir las piernas a un hombre como tú, más si el no...
La risa ronca de Kendall se escucho en la sala, Amber lo miraba comí si se estuviera burlando de la situación.
— Amber cariño — tomo sus manos entre las suyas — se que no soy virgen — se mofo — pero no voy por la vida tirandome a cuanta mujer que vea, yo te amo a ti y estoy dispuesto a esperar el tiempo necesario para esperar a que estés lista o cuando estemos casados.
Amber no dijo más, beso aquel chico rubio que amaba tanto. Kendall era todo lo que amaba, era todo lo que necesitaba para ser feliz el resto de su vida.
Kendall se separo un poco de ella, su mirada llena de amor le daba valentía para decir lo siguiente.
— Se supone que te lo debo de dar en una semana más pero creo que es el momento — se puso de pie y fue hasta su cuarto, removió entre sus cajones hasta que dio con la caja de terciopelo, se fue hasta donde la castaña de nuevo y se arrodillo — si me habrían dicho que iría al altar dos veces con la misma chica me habría reído y hubiera pensado que la persona estaba drogada, sin embargo ahora mismo eso quiero, quiero que la chica que tengo frente a mi quiera volver a pisar el altar, ¿quieres casarte conmigo de nuevo Amber?.
Las palabras no salían de la boca de la castaña, en ese momento tenía muchos sentimientos encontrados. Incapaz de decir alguna palabra sólo asintió y se permitió derramar las lágrimas que tenía retenidas.
(...)
El rubio le había dicho a Amber que el fin de semana regresaban a Wichita, el había ya tenia todo para la boda puesto que todos sus seres queridos le habían ayudado a organizarla, solo faltaban los novios par la boda.
Kendall ingresaba al edificio cuando se encontró con aquella rubia, la chica le lanzo una sonrisa pícara cuando ambos estaban en la espera del elevador.
— Kendall — sonrió con picardía — ¿cómo ha estado?.
— Emma — hizo un leve movimiento con la cabeza — bien ¿y usted?.
Los dos subieron al elevador, Kendall puso la mayor distancia para no tener problemas.
— No tan bien ¿sabe? — hizo una mueca — he estado muy desatendida mucho tiempo — poco a poco se fue acercando — me hace falta un hombre, un verdadero hombre en mi vida ....
— Lo lamento por ti — la alejo — pero yo ya tengo una mujer en mi vida y esta esperándome en casa.
— Esa no te da lo que necesitas.
— No se rebaje más — las puertas se abrieron — y se equivoca, ella es toda lo que quiero para mi.
Y se fue dejándola ahí estática por sus palabras, ningún hombre la había rechazado antes.
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Misión || Kendall Schmidt
Hayran Kurgu"Después de la tormenta viene el arco iris" Mi abuelito siempre me decía que todos tenemos una MISIÓN en esta vida y por ende se traza nuestro destino. Cuando el murió me prometí encontrar mi misión para poder seguir mi destino, esperó que la mía se...
