#48 Vecinos

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Las palabras todavía resonaban en la mente de Amber, el silencio reino en el lugar después de que Kendall había dicho tales palabras.

— Pero.... — las palabras no lograban salir de sus labios, su mente empezó a ser todo un desastre — ¿qué va a pasar con nosotros? — preguntó una vez que había procesado todo.

— De eso quería hablar contigo ...— hizo una pequeña mueca, no era de que el hubiera tenido todo planeado pero su papá si — mi papá fue a mi oficina en la mañana, quería hablar de un asunto importante.

— ¿Y eso que tiene que ver con que te vayas a Londres de nuevo?.

— Todo, tiene que ver todo — dijo — me dijo que necesitaba que estuviera al frente de la nueva  empresa en Londres.

— Entonces... ¿te vas a ir? — Kendall asintió, la castaña sintió una opresión en su pecho.

— Pero no me voy solo — antes de que Amber dijera otra cosa, agrego — ¿te quieres venir conmigo?.


(...)

Nuevamente se encontraba en un aeropuerto, pero en diferente circunstancia.

Frente a ella se encontraba a los seres que amaba, sus padres, James y su nana. Mientras Kendall tenia a su padre, sus hermanos y su abuelo. No era un adiós sino un hasta luego. Ambos partían timbó a un nuevo rumbo, donde habían decidido empezar una vida juntos.

Tal vez no casados pero si juntos.

— Te cuidas mucho — susurro con nostalgia Cathy una vez que tenia en sus brazos a su hija.

— Se que estará bien contigo — comento Mike con un asentimiento de cabeza hacia el rubio.

— Se lo prometo.

Kevin, Kenneth y su abuelo también le dieron unas palabras a la pareja, estas recibían sus consejos y buenas vibras con una sonrisa y gratitud.

El vuelo fue anunciado, era la hora de partir. Ambos tomaron su maleta y le dirigieron un último vistazo a su familia.

(...)

El taxi los había dejado frente al edificio donde de ahora en adelante vivirían, el apartamento contaba con tres recamaras con baños cada uno, un baño para visitas, una cocina integral y un acogedora sala de estar. Ambos subieron por el elevador y este los dejó en su piso.

Quedaron maravillados con su nueva estancia. Y si, cada quien en una recámara diferente.

— Cuando me imagine viviendo junto a alguien que sería casada — sonrió con melancolía Amber — ¿has imaginado como seria si no hubiera ocurrido todo lo de Kimberly y Carlos?.

— No es bueno pensar en el pasado — ambos se centraron en el sofá — es mejor mirar hacia delante y seguir.

— Tienes razón — una diminuta sonrisa surco su rostro.

Parecía que el destino esta vez les había sonreído, Kendall trabajaba en la empresa de su padre, Amber se dedicaba a escribir su primer libro y era suplente en una escuela, le llamaban a sus seres queridos cada vez que podían y se mantenían al día. El amor que ambos se tenían claramente era viable, la felicidad ahora era parte de todos los días.

Hasta que ese día llego.

Un camión de mudanza se encontraba estacionado en la entrada del edificio, Kendall lo vio cuando se dirigía a su trabajo y Amber tiempo después cuando fue ha hacer unas compras al Super.

Una pareja se mudaba al departamento que se encontraba en su piso, cada piso contaba con solo dos apartamentos. Ahora tendrían nuevos vecinos.

Amber se encontraba esperando el elevador para su piso, en manos tenia dos bolsas de compras. Vio como un chico de no mas de 26 años cargaba una caja y esperaba igual que ella frente al elevador.

Una vez que la caja metálica se abrió ambos ingresaron dentro, Amber presiono su piso y espero que el chico también lo hiciera pero no fue así.

— Yo también voy al piso 12 — sonrió el chico — me llamo Evan Peters.

— Amber Maslow — ambos se dieron la mano como pudieron — supongo que eres mi nuevo vecino.

— Creo que si — se encogió de hombros — nos mudamos con mi novia Emma.

El elevador se detuvo en el piso seleccionado y estos salieron, se despidieron y cada uno se fue a su departamento.

El sol ya estaba ocultándose cuando Kendall estaba subiendo los pequeños peldaños del edificio donde vivía cuando se encontró a un rubia con bolsas de comida, los dos frente al elevador esperando.

— Por favor — Kendall dejo que la chica presionara el botón primero.

— Gracias — sonrió la chica.

Esta presiono el piso 12. Dejo espacio para que Kendall presionara ahora su piso.

— Yo también voy al mismo piso — le dijo Kendall.

— Seremos vecinos — dijo la rubia — soy Emma Roberts  — le extendió la mano.

— Kendall Schmidt.

Ambos sonrieron, por parte de Kendall una sonrisa sincera pero la de la chica era un sonrisa que prometía, que sostenía que no sería una buena persona y que traía caos consigo.

Los días fueron pasando, Kendall y Amber aveces tenían encuentros con sus nuevos vecinos, parecían buenos chicos, pero recuerden que las apariencias engañan.

— ¿Y tienen mucho tiempo estando juntos? — pregunto Emma a la castaña.

— Vamos a cumplir cinco años de noviazgo — respondió orgullosa Amber.

La rubia no evito sentir celos, si, ella estaba con Evan pero eso no le impedía ver semejante hombre que tenía como vecino. Cabe recalcar que los años le habían sentado bien tanto a Amber como a Kendall.

— Deben tener una bueno comunicación — comento Emma — así como dentro o fuera de la cama — soltó con picardía.

El cuerpo de la castaña se tenso, gesto que no paso desapercibido por la rubia.

Así como era Amber de reservada no le cabía duda de que aún no hubiera tenido intimidad con aquel rubio de impotentes ojos verdes.

— Sabes... — las dos salieron del elevador — hombres como Kendall hay muy pocos y como todo hombre tiene necesidades — dijo con malicia — va ha ver personas que no desaprovecharían la oportunidad de tener entre sus sabanas a alguien como tu novio, ahí te paso el dato — sonrió complacida al ver el rostro de Amber y sin más dio media vuelta para dirigirse a su departamento.

Misión || Kendall Schmidt Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora