KENDALL
Ella estaba ahí, frente a mi, con esos hermosos ojos avellana. Su mirada era cálida, transmitía tanta paz, esa paz que yo no logro obtener.
— ¿Puedo pasar? — abrí un poco más la puerta permitiéndole el paso — tu habitación es bonita.
— Es de todo menos bonita — murmuré — esta hecha un desastre.
— Bueno ni eres el único — sonrió — la habitación de James esta peor que la tuya.
— Es que la vida es demasiado corta para ser ordenado.
— Vaya un chico filosófico — río con ternura — deberías estas así la mayoría del tiempo.
— ¿Así como?.
— Tan relajado.
Una pequeña sonrisa de dibujo en mi rostro, solo ella podía tener ese efecto en mi, y me encantaba.
— Ahora ve a ducharte y anda apurate que tenemos todo un día que disfrutar — empezó a empujarle directo al baño — mueve tu trasero Schmidt, que no tenemos todo el tiempo — una inevitable carcajada salio de mi garganta al ver a Amber de esa forma, tan mandona.
Me duche lo más rápido posible, me cambie con la ropa que Amber me había arrojado a la cara antes de que cerrara la puerta del baño. No sabia que pretendía esta chica, solo se que confiaba plenamente en ella. Salí del baño aun secando mi cabello y vi a Amber viendo la foto que se encontraba en mi buró, esa foto donde salia mi madre con una hermosa sonrisa.
— Era muy bonita — me dijo — te pareces mucho a ella.
— Lo era.
— ¿Ya estas listo? — asenti — entonces vámonos.
— ¿A dónde?.
— Sorpresa.
(...)
Amber manejaba su coche con sutileza, no logre convencerla para usar mi auto, ahora mismo estoy sentado en el puesto de copiloto. No se hacia donde vamos, no me quiere decir ya que según ella hoy era un día del que yo debía ser consentido. Ha decir verdad este seria el primer cumpleaños que no pasaba encerrado en mi casa y no sabia como sentirme al respecto.
— Llegamos — dijo una vez que estacionó el auto frente a un restaurant — yo no he desayunado y supongo que tu tampoco — negué — entonces vamos, que no podemos tener el estomago vacío.
Bajamos del auto para dirigirnos al restaurant, el mesero nos llevo a una mesa que se encontraba al aire libre. Pedimos nuestro desayuno al mesero y este se fue.
— Bueno, no se como fue que no me recordaste que hoy era tu cumpleaños — hablo — aunque yo soy muy despistada, así que mejor lo dejamos así.
— Yo no suelo festejar mi cumpleaños Amber — dije — no es como si fuera alguna celebración.
— Claro que lo es — dijo — cumples un año más de vida, debes estar agradecido.
— No creo que ese sea mi caso Ambs — negué — todos los años han sido los mismo, 18 años que mi padre sufre por la partida de su esposa.
— 18 años desde que tu madre decidió dar su vida por la tuya — dijo — eso es ser una verdadera madre, dar la vida por la de su hijo.
— Gracias.
— ¿Por qué?.
— Por todo — le dije — desde que llegaste a mi vida has sido esa pequeña luz entre la oscuridad, como el agua en el desierto y joder Amber, eres mucho para mi. La verdad no se que hice en esta vida para tener a mi lado a alguien como lo eres tú.
— Sin bien no hay mal y sin mal no hay bien — dijo — en este poco tiempo has quedado marcado en mi corazón Kendall, eres un chico extraordinario y es hora que te des cuenta de la gran persona que eres — sonrió — admiro la valentía por todo lo que has pasado, toda esa carga que traes desde que tienes uso de razón, admiro la gran persona que eres.
El mesero llego con nuestro desayuno y sin más se fue. Empezamos a desayunar en un silencio cómodo, era la primera vez que me decían que era persona extraordinaria y se sentía realmente bien sentir que le importas a alguien. Al terminar pague la cuenta, aunque Amber se había negado la pude convencer. Nos dirigimos de nuevo al auto de Amber, nos colocamos el cinturón de seguridad.
— ¿Y ahora donde vamos?.
— Ya lo veras.
— No me vas a decir — negó — eres imposible ¿sabes?.
— Me lo han dicho — me guiño un ojo, sonreí — toma — me dio una pequeña estrella color verde que había sacado de su bolso del jeans.
— ¿Y esto para qué es?.
— ¿Has oído de las estrellas fugases? — asentó mientras ella conducía de nuevo por la carretera — entonces sabrás que cuando vez han pides un deseo.
— Si, lo se.
— Esa es como una estrella fugaz — dijo — teniendo esa estrella puedes pedir lo que sea, con la pequeña diferencia que no sera un secreto ya que me lo dirás a mi para que pueda cumplir ese deseo.
— Así que ahora eres una estrella fugaz — sonreí ante su ocurrencia — cada vez me sorprender más.
— No es nada del otro mundo — me devolvió la sonrisa — hoy es tu día y aré todo lo que este en mis manos para que sea inolvidable.
Había pasado un día verdaderamente único junto a Amber, primero fuimos al zoológico, después de caminar un poco fuimos a comer, de ahí habíamos ido a disfrutar un poco del día en el parque y ahora nos encontrábamos viendo como la puesta del sol se iba poco a poco dándole paso a la noche y la hermosa luna.
— ¿Ya sabes cual es tu deseo?.
— Ya.
— ¿Si? — asenti — ¿qué es?.
— Bueno no es algo que puedas comprar, de hecho no se compara con nada.
— Me intrigas — dijo — ¿puedo ya saber que es?
— Si — voltio a verme — he pasado un día increíble y todo gracias a ti Amber.
— Te merecias esto Kendall — sonrió — y bien ¿cuál es tu deseo?.
— Deseo poder besarte — tome su barbilla — porque besarte es como tocar las estrellas fugases.
Y sin más uní sus labios con los mios, era verdaderamente único lo que yo sentía cuando probaba sus labios. Y no había más que decir que me había vuelto adicto a Amber Maslow.
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Misión || Kendall Schmidt
Fanfiction"Después de la tormenta viene el arco iris" Mi abuelito siempre me decía que todos tenemos una MISIÓN en esta vida y por ende se traza nuestro destino. Cuando el murió me prometí encontrar mi misión para poder seguir mi destino, esperó que la mía se...
