La primavera estaba en su mejor esplendor, la joven madre caminaba descalza por el gran jardín trasero de su enorme casa.
Con una hermosa sonrisa miraba todo a su paso mientras sus manos acarisiaban la enorme barriga de siete meses de gestación.
Se detuvo cuando escucho aquellas risas tan familiares, por la puerta trasera entraron corriendo sus dos hijos, ambos riendo y con los brazos abiertos dispuestos a darle un gran abrazo a su madre.
— ¡Mami! ¡mami! — gritaban ambos.
Por lo que la madre los recibió con los brazos abiertos, los beso en la mejilla a cada uno para después preguntar:
— ¿Cómo les fue en la escuela? — lo pregunto con aquella calidez y dulzura que sólo una madre puede hacer.
— ¡Hoy me enseñaron las vocales! — dice un muy emocionado Kevin.
— Me es tan enseñando a sumar — dijo con una gran sonrisa Kennet.
— Me alegro mis niños — les sonrió — ¿y su padre?.
— Aquí estoy cariño — llegó un joven empresario — ¿cómo has estado?.
— Bien... — dijo — aunque un poco cansada.
Kent Schmidt era uno de los empresarios más jóvenes que había en el estado, para su edad tenía una gran empresa y una hermosa familia. El de sentía muy afortunado de tener a una mujer como Kathy a su lado.
— Oh pero mira quién saluda — señaló Kathy su vientre — niños su hermanito los esta saludando.
Ambos niños tocaron el vientre de su madre para sentir las pataditas de su nuevo hermano.
— ¡Esta golpeando tu pansita, mami! — chillo Kevin de la emoción.
— Tal vez será un gran futbolista — dijo Kent, quien se había acercado igual que sus hijos a posar su mano en el vientre de Kathy.
Toda la familia sonreía, ansiosos a la espera del nuevo integrante. Kent se sentía el hombre más afortunado, mientras Kathy no pedía más que tenerlos siempre unidos.
(...)
2 meses después...
Eran las 3:45 am cuando unas fuertes contracciones hicieron que Kathy se quejará del dolor.
Kent alarmado prendio la lámpara que se encontraba a su lado.
— ¿Qué pasa cariño? — preguntó preocupado.
— Ya viene... — le costaba respirar.
Su espeso tomo las llaves del auto, la maleta que habían preparado para ese día, tomo a su esposa entre sus brazos y salió a toda prisa hacia el auto.
Depósito a su esposa en el asiento de atrás, puso la maleta a lado de ella y fue directo al cuarto de servicio.
— ¡Nana! — gritó llegando a la habitación donde una señora mayor de edad salía adormilada.
— ¿Qué pasa joven Kent? — bostezo.
— ¡Kathy ya va a tener al bebé! — dijo rapido — necesito que cuides de los niños.
— Vaya con cuidado — ambos fueron asta la entrada principal — me informa de todo por favor.
— Yo la llamo — gritó cuando estaba a punto de subir al auto.
— ¡AHAHAHA! — gritaba Kathy a todo pulmón — ¡Dios! ¡Kent date prisa!.
Kent encendió el motor y fue rumbo al hospital, las contracciones no se hacían esperar, logrando los gritos de la madre y desesperar a la pareja.
Una vez que llegaron al hospital, Kent tomo a su esposa en brazos y se adentró a la sala de emergencias.
— ¡Un doctor! — gritó Kent — ¡mi esposa está en labor de parto!.
En cuanto el joven empresario dijo eso, un par de enfermeras llegaron, seguido de una camilla y un doctor.
Se llevaron a Kathy a la sala de parto mientras Kent se preparaba también para estar a lado de su esposa.
— ¿Es tu primer hijo? — preguntó el doctor.
— Es el tercero — respondió como pudo Kathy.
— Muy bien... — dijo — entonces ya sabes que hacer.
Ambos asintieron.
— A la cuenta de tres empiezas a pujar — dice el doctor — 1,2,3...¡puja!.
— ¡AHAHAHA! — pujo Kathy con todas sus fuerzas.
— Bien, lo estas haciendo bien — dijo — una vez más.
Y así transcurrió hasta que se escuchó el llanto del tercer hijo de la feliz pareja. La enfermera lo envolvió en una sabana y se los entregó a ambos padres quienes tenían una sonrisa en el rostro.
— Aquí tienen a su hijo — se lo pasó a los brazos de Kathy.
— Mi niño — susurró la madre al ver a su tercer hijo.
— ¿Cómo le vamos a poner? — pregunto Kent a su esposa cuando depósito un beso a ambos.
— Kendall Francis Schmidt... — volvió a susurrar con dificultad.
— Me gusta... — el joven dejó al aire la oración al ver el rostro pálido de su mujer — cariño ¿te sientes bien? — pregunto preocupado.
— Ahora que el esta aquí, si — sonrió débil.
La sonrisa se fue acabando poco a poco junto a su vida.
— ¡Doctor mi esposa! — gritó Kent.
Y lo siguiente que pasó fue todo un caos. Las enfermeras sacaron a Kent de la sala de parto, mientras el doctor ponía el bebé recién nacido en una cuna y actuaba rápido a la estabilidad de Kathy.
— La perdemos doctor... — le comunicó la enfermera.
— Vamos, vamos, esta entrando a paro cardíaco ¡uno, dos, tres...! — el doctor hacia todo a su alcance para que la vida de aquella mujer no acabará ese día.
Mientras en la sala de espera, Kent no paraba de dar vueltas, ya le había llamado a su padre para que fuera. Tras paso de veinte minutos el doctor que atendió a su mujer salió a darle noticias, desgraciadamente nada buenas.
— ¿Cómo esta mi esposa? — pregunto un alterado Kent.
— Hicimos todo lo posible señor Schmidt... — el doctor tomo un poco de tiempos antes de darle la noticia — su esposa murió.
Y tras decir aquellas palabras, el mundo de Kent se vino a bajo.
— — — — — — — — —
¡CAPÍTULO ESPACIAL!
Como verán no es narrado ni por Kendall y ni por Amber. Es un poco del pasado de la familia Schmidt. Espero que vayan entendiendo.
¡Misión ya entra a la recta final!
Alrededor de 8 capítulos y la novela llega su fin.
¡Gracias por leer!
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Misión || Kendall Schmidt
Fanfiction"Después de la tormenta viene el arco iris" Mi abuelito siempre me decía que todos tenemos una MISIÓN en esta vida y por ende se traza nuestro destino. Cuando el murió me prometí encontrar mi misión para poder seguir mi destino, esperó que la mía se...
