KENDALL
Las puertas se abrieron, ya habíamos bajado del avión y ahora íbamos a encontrarnos con Kevin en el centro del aeropuerto. Sam venía a mi lado parloteando sobre todo lo que haría con su familia, mi mente aun seguía pensando en aquel vídeo.
— ¿Te gustaría venir con nosotros a la finca? — hablo con entusiasmo — hace años que no voy, solía ir mucho cuando era más pequeña...
Tenia una radiante sonrisa en su rostro, al menos ella era feliz.
— No se — le dije —quiero pasar tiempo con Kevin, Kenneth, mi padre y el abuelo.
— Me alegra mucho — dio dos aplausos como niña pequeña — pero de todos modos te voy a mandar la dirección por si cambias de opinión.
— Esta bien... — acepte, tal vez me anime.
— ¡Mira allá esta Kevin! — señalo — ¡oh por dios...! — se tapó la boca con ambas manos.
— ¿Pero qué....? — las palabras abandonaron mi sistema.
Mis pies se congelaron, deje de caminar, ahora mismo todo a mi alrededor había desaparecido. A unos cuantos pasos de mi, estaba ella, tal como recordaba. Una diminuta sonrisa se extendió sobre su rostro.
Poco a poco ella empezó a avanzar hasta donde yo me encontraba, estábamos a escasos cinco pasos. Fui consciente de su cercanía cuando sentí el calor que su cuerpo proporcionaba al darme un abrazo, ahora mismo estaba abrazando a Amber Maslow.
Inconscientemente cerré los ojos, disfrute del cálido abrazo, de los numerosos sentimientos que me transmitía. Había extrañado tanto todas estas sensaciones. Deshaciendo un poco el abrazo, tome con mis manos su rostro, sus ojos aun los mantenía cerrados ante mi tacto.
— Amber — susurré, ella abrió sus ojos y estos tenían aquel brillo que los caracterizaban.
— No sabes cuanto te extrañe — sus palabras hicieron que mi corazón latiera como loco, de pronto sus ojos tenían lágrimas retenidas — Kendall...y-yo-o debí creerte — pequeñas lágrimas recorrieron sus pómulos.
— Hey no llores — limpie sus lágrimas con mis pulgares — ahora tenemos tiempo de hablar ¿esta bien? — asintió — pero este no es el lugar, pero te prometo que ambos vamos a tener las respuestas que merecemos, te lo prometo.
(...)
Nos encontramos en el jardín de la mansión de mi padre, el viento frío de invierno ya empezaba a sentirse. Amber y yo nos encontrábamos sentados en una banca, ninguno de los dos decía nada, sumergido en un silencio.
— Realmente no se que decir — susurro Amber avergonzada con la cabeza abajo.
— Amber — levante su rostro con mi mano — es momento de dejar todo atrás, empezar de nuevo...
— Pero te he lástima...
— Yo también lo he hecho — hice una mueca — solo debemos avanzar ¿de acuerdo — asintió — así que....¿dónde quiere que la lleve a pasear mi novia?
— A donde mi novio quiera llevarme —sonrió ampliamente.
(...)
La vida me fue enseñando a no rendirme, a levantarme si me he caído. Que no todo es felicidad y que tampoco la infelicidad es para siempre. El hecho que mi madre prefirió mi vida por la de ella fue un hecho que marco mi vida, sentía una carga sobre mis hombros, una carga que no fue ni era mía, ella quiso lo mejor para mi.
Encontrar a una chica increíblemente extraordinaria fue una de las mejores cosas que pudo haberme pasado en mi vida, ella fue como el arcoiris tras la tormenta, fue aquella luz que necesitaba mi obscuridad.
Hoy puedo mirar hacia atrás y sonreír, porque ya no soy aquel mismo chico con inseguridades y cicatrices abiertas, hoy soy lo que siempre debí ser.
Sonreí cuando mis compañeros arrojaron su gorro hacia arriba, imite su acción. Oficialmente ya me había graduado, con un poco de dificultad camine hasta donde estaba mi familia, Kevin me recibió con un gran abrazo.
— ¡Felicidades hermano! — me felicitó.
— Mi hermanito se ha graduado — sonrió Kenneth — lo veo y no lo creo — bromeó.
— Estoy orgullo de ti hijo — me abrazo — tu madre también estaría orgullosa de ti.
— Gracias — sonreí.
Y allí estaba ella, con su radiante sonrisa.
— ¡Felicidades! — se abalanzo sobre mi, la atraje más hacia mi cuerpo si era posible.
Al fin después de todo mi vida comenzaba a dar un rumbo diferente.
— Gracias — susurré cerca de sus labios.
Sus ojos me miraban cautivos.
Después de cuatro años fuera de casa por fin podía volver, había terminado mi licenciatura, mi padre me ofreció un puesto en la empresa, lo acepte.
Tome la mano de Amber, nos abrí paso entre la multitud, la lleve a la parte trasera de la facultad donde la zona verde predominaba. El sol estaba en un punto espectacular del atardecer, tome ambas manos de mi chica.
— Tu sabes cuan eres importante para mi, todo lo que ejerces en mi con tan siquiera un roce, no se como empezar pero por ahí dicen que las cosas más importantes son las más difíciles de explicar, creeme que ni yo mismo se explicar lo que siento por ti — la mire a los ojos — quizá no sea el hombre más romántico del mundo — me arrodille frente a ella — mirame estoy aquí en la facultad, tratando de describir todo lo que siento por ti, pero el amor es indescriptible — sonrío con nervios — hay una cosa muy importante que preguntar, Amber ¿te quieres casar conmigo?.
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Misión || Kendall Schmidt
Fanfiction"Después de la tormenta viene el arco iris" Mi abuelito siempre me decía que todos tenemos una MISIÓN en esta vida y por ende se traza nuestro destino. Cuando el murió me prometí encontrar mi misión para poder seguir mi destino, esperó que la mía se...
