Seamos sinceros,
¿Quién se enamoraría de mí y mis mil demonios?
¿Quién se enamoraría de mí y mis cicatrices?
Todo empieza con un viaje que sin saberlo, lo cambiará todo.
Entre el amor y el odio, la pasión y el deseo pero sobre todo entre los secreto...
Después de que acordáramos ir más tarde a una pelea que se organizaba en el mismo lugar que solíamos frecuentar, Beth me dejó sola en casa para ir a visitar a Mark.
Probablemente no me daría tiempo a volver a casa para prepararme para la pelea así que decidí que iría directamente después del ensayo de ballet.
Subí a mi habitación, preparé el macuto con las cosas necesarias para practicar ballet y boxeo. Cuando llegué a la cocina cogí un lápiz y papel y escribí una nota a mi madre:
" Mamá voy a ir a practicar. No volveré a dormir, me quedaré en casa de Beth. Te quiere, Em. "
Salí a la calle y me cubrí los ojos con mis gafas de Dior y subí al Jeep.
Sólo había un lugar en toda la ciudad en el que me sentía libre, así que cuando llegué me deshice de la máxima cantidad de ropa posible y mis zapatos fueros sustituidos por unos de ballet, me recogí el pelo en un moño despeinado y me dejé llevar.
Mis pies parecían flotar sobre el pavimento humedecido por la humedad que arrastraba el mar hacia la orilla, daba vueltas y vueltas intentado no perderme entre mis pensamientos.
Acabé exhausta, me faltaba el aliento y mis músculos temblaban por sobrepasar mis límites.
Me deshice de mis zapatillas de ballet y me deslicé sobre la arena de la playa con los pies descalzos y en un ataque de locura corrí hasta el agua y me adentré en el mar.
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El agua fría se colaba por cada hueso de mi cuerpo provocando que temblara sin control. Cuando salí me cubrí con la toalla que utilizaba para boxear y me metí en el coche para encender la calefacción lo más alta posible. A pesar de estar en verano la temperatura había descendido notablemente.
Cuando llegué al lugar acordado con Beth mis labios estaban morados y apenas podía mover mi mi cuerpo.
- ¿Em, que te ha pasado? - Preguntó preocupada llegando hasta donde yo estaba.
- Me metí al agua de la playa - Bajé la cabeza mostrando arrepentimiento.
- Creo que no deberías pelear hoy, tienes fiebre- dijo pasando su mano por mi frente.
- No- negué rápidamente- tengo que pelear Beth.
- Tienes que descansar, mañana estarás peor que hoy. - Me regañó.
- Peleo y vuelvo a casa, te lo prometo. - Le puse cara de cachorro sabiendo que mi mejor amiga no podría resistirse a ella, era su debilidad.