Capítulo 8

591 54 3
                                        


 Desde que lo conocí, no fui la misma. Dejé de tratar de controlar mis emociones, incluso cuando creí que los controlaba.

No había pasado mucho tiempo y ya estaba empezando a sudar. Mis amigos estaban haciéndose bromas, comiendo algunas frutas, mientras me esperaban.
La espera sería en vano, ya que me encontraba escondida con un nerd en mi armario.
Vaya manera de hacer las cosas bien, Sasha.
¡Puta suerte!
Mis nervios se hicieron notorios y el nerd se quedó callado ante mi estado. ¿Debería acaso decir algo ante esta situación tan confusa para él? Sí, ahora estaba obligada, o de lo contrario, podría salir y arruinar todo. Lo comencé a mirar, pero me di cuenta de que estaba serio y concentrado observando hacia afuera.
—Nerd —lo llamé. Al principio no hizo caso. Me desesperé, así que hablé un poco más alto. Esta vez volteó. Su mirada no era para nada amable. Estaba enojado, de eso no había duda.
Rápidamente algo captó nuestra atención.
Mireia comenzó a apoyarse en el ropero, y así fue como la conversación de ellos se escuchó con más claridad.
—Miren la hora que es, dios mío, y esa niña no viene —dijo, para luego alejarse del ropero.
—Amor, ya debe estar en camino.
—Yo creo que ya se reconciliaron —intervino Mark—. Tal vez hasta estén ahora muy ocupados recuperando el tiempo perdido.
—No lo creo, ella me dijo que lo olvidaría.
—No seas tonta. ¿Acaso no sabes lo enamorada que está? Además, ¿dónde más puede estar si no es con él?
—Es verdad. Es muy probable que mientras no estábamos se hayan reconciliado. Amor, ¿no crees que sería mejor para el grupo? —agregó Toby. Ante este comentario, Mireia guardó silencio. Mi visión en ese momento no era buena, por lo que solo podía ver la cama y algunas siluetas incompletas. Lamenté no poder ver las expresiones de cada uno.
—Eso quiere decir que nos divertiremos a lo grande con ese nerd —exclamó Mark recostándose en la cama— y esta vez ya no seremos tan buenos, eh. Porque créanme, hace tiempo ese chico merecía una buena paliza.
—Iré a los servicios —soltó de repente mi amiga. Su voz ya no era tan alegre como antes.
—Nos iremos entonces, ya que ella no vendrá. Te esperamos en la sala —concluyó Toby.
Mark, por otro lado, pareció estar confundido por el comportamiento tan cambiante de Mireia. Estaba muy segura de que Toby también lo había notado. Todos salieron en un incómodo silencio. Luego, escuché el sonido de la puerta al cerrarse.
Es hora de salir de aquí.
Abrí lentamente el ropero y verifiqué que la habitación estuviera vacía. Le hice señas al nerd para que saliera del ropero, pero no cooperaba con rapidez.
—Vamos, deja de ser tan lento, que ellos pueden regresar. —Comencé a abrir la ventana de manera desesperada.
—¿Qué haces? ¿Acaso piensas aventarme por ahí? —soltó, cruzándose de brazos.
—Es nuestra única salida.
—Tu única salida, querrás decir.
—¿Estás consciente de lo que está pasando? Mira, si ellos se dan cuenta de que estás aquí conmigo, serás hombre muerto.
—Ahora resulta que quieres salvarme —soltó una risita que para nada tenía gracia.
Respiré hondo.

¡Mierda!
Estaba a punto de hacer una rabieta verbal, con ello me refiero a insultos, cuando, en el último minuto, de mi escasa paciencia, el nerd decidió, por fin, dirigirse a la puta ventana. Fue entonces cuando escuché de repente el sonido de pisadas cerca de la puerta. Sin avisar, empujé al nerd, quien en ese momento se estaba sujetando del marco de la ventana, y luego salté yo.
Había caído mal, así que discretamente me acomodé para sobar mi tobillo.
—¡Hey! ¡Nerd! —lo llamé al ver que se iba. Me levanté lentamente, moví mi tobillo como pude y pareció recuperarse. No lo sentí grave, después de todo. Cojeando un poco traté de alcanzarlo. Pero él fue tan rápido que, al doblar la esquina, ya no lo pude alcanzar. Al bajar la vista, me di cuenta de que había gotas de sangre, y todas ellas marcaban un camino. El mismo camino que el nerd había recorrido.
Estaba lastimado.
Hice el esfuerzo de avanzar más rápido, incluso comencé a dar brincos de un pie. Justo cuando parecía que lo lograría, siento que alguien jala de mi muñeca, haciéndome desequilibrar y por poco caerme.
Frente a mí se encontraba Woohyun.
No pude ocultar mi cara llena de sorpresa. Incluso mi corazón se sintió abatido por su repentina presencia.
—¿Qué hacías con él? —sonó enojado. Me solté de su agarre y evité mirarlo.
—¿De qué hablas? —dije.
Se rió incrédulo ante mi respuesta llena de nerviosismo.
Nos quedamos en silencio. Pude darme cuenta de su mirada analizándome.
—¿Así que quieres jugar a los secretos? —dijo para luego cargarme. Sentí cómo palmoteaba mi nalga derecha, mientras yo intentaba zafarme.
—Esto sí que será divertido —dijo entre dientes.
Me sentí confundida.
—Woohyun, bájame —pedí, amenazante.
—Cariño, no me digas que no me has extrañado —me quedé callada ante lo que dijo—. No te preocupes, solo pienso dejarte en tu casa porque ese tobillo no luce para nada bien, deberías agradecerme, te estoy ahorrando la caminata.
—Estoy bien, así que bájame.
—Si tú lo dices —dijo después de haber avanzado una considerable distancia.
Intenté alejarme de él antes de que se le ocurriera preguntarme más cosas que no estaba dispuesta a contestar, porque, para ser sincera, ni siquiera yo sabía las respuestas.
Estaba a solo unos cuantos pasos de llegar cuando mis amigos salieron de mi casa.
Retrocedí sin saber qué hacer.
—¡Felicidades, chicos! —aclamó Mark, muy emocionado.
—¿Qué hacen aquí? ¿O mejor dicho, por qué salen de mi casa? —fingí.
—Decidimos visitarte, pero ya vimos con quién estabas ocupada, y solo por eso no nos enojaremos.
—Tenías razón, amigo mío —vi cómo Toby le dirigió una sonrisa al estúpido de Mark—. Mejor dejemos que estén solos. —Diciendo esto, tomó la mano de Mireia, quien en ese momento solo me dirigió una mirada extraña. Y así fue como todos se alejaron de nosotros sin decir más.
El silencio se volvió incómodo, y, teniendo en cuenta que Woohyun aún me miraba de manera analizadora, traté de moverme con rapidez para entrar a casa.
Acomodé mi cabello y me despedí. El no querer acercarme, ni mucho menos mirarlo, hacía más sospechosa la situación. Woohyun solo se quedó mirándome desde cierta distancia hasta que cerré la puerta. Ni siquiera intentó entrar porque se dio cuenta de que mis padres estaban dentro.
De lo contrario, quién sabe lo que hubiese pasado.

Queriendo ser NERDDonde viven las historias. Descúbrelo ahora