Acomodé mi uniforme con desesperación mientras le hacía señas a Sungyeol para que se metiera al ropero. Antes de salir, respiré hondo y traté de parecer lo más normal posible. Para mi sorpresa, mi madre apareció frente a mí apenas abrí la puerta. Al parecer, estaba a punto de entrar.
—Hija, qué bueno que aún estás en casa. Tu padre pensó que no te encontraríamos —dijo con una sonrisa, mientras me analizaba lentamente—. ¿Sucede algo? Te noto muy pálida... —añadió, tocando mi frente.
—Qué sorpresa verlos hoy... —dije, llevando una mano detrás de la nuca, tratando de mantener la compostura.
—Al parecer, no estás contenta de verme...
—Claro que sí. Solo que me preocupa que se aparezcan sin avisar. Ustedes siempre llaman antes. ¿Ya se solucionó el problema con la empresa? —pregunté, forzando una sonrisa.
—Por el momento todo está más tranquilo. Tu padre, al fin, puede respirar con normalidad. No sabes lo estresado que estuvo todo este tiempo. Pero bueno, me alegra verte bien... y ya que estás aqu...
—Ya se me hace tarde para ir a la universidad —la interrumpí, con la esperanza de terminar la conversación.
—Lo sé, pero tu padre quiere hablar contigo.
—¿Justo ahora? —pregunté, con el corazón acelerado. No tenía idea de qué hora era, pero seguro ya iba tarde.
—Sí. Baja lo antes posible, estamos con el tiempo justo. Y por favor, no hagas esperar a tu padre. Sabes muy bien cómo se pone. Mientras tanto, iré por unas cosas a mi cuarto —dijo excusándose. Por su tono, era evidente que había notado que algo pasaba, pero decidió disimularlo.
—Está bien —dije. Apenas la vi entrar a su habitación, corrí a sacar a Sungyeol del ropero. Si mi padre quería hablar conmigo, seguramente tomaría su tiempo, y no podría concentrarme sabiendo que él seguía en mi cuarto. Peor aún, mis nervios podrían traicionarme y levantar sospechas, cosa que mi padre notaría al instante. Y si eso pasaba, no dudaría en revisar la casa como un loco, creyendo que Woohyun estaba por ahí.
Ya antes me habían atrapado. Menos mal, supe cómo salir del apuro, pero estoy segura de que esta vez no tendría la misma suerte. Ya me habían perdonado una vez... y no fue fácil. Ellos odian que traiga a alguien a casa sin su permiso.
—Sungyeol, apúrate, sal de ahí —susurré con apremio. Vi cómo abría lentamente la puerta del ropero, con esa sonrisa suya que siempre aparece en los peores momentos.
—Empiezo a pensar que ya se te hizo costumbre esconderme en el ropero. Esto no es divertido si no es contigo —bromeó.
—Ash, mejor no hables y salta por la ventana —le dije, mirando con ansiedad hacia la puerta. Sabía que mi madre estaría tratando de escuchar, o incluso entrando. Siempre ha sido así cuando nota algo raro.
—Esto me trae tantos recuerdos... —murmuró con esa sonrisa burlona.
—Me esperas en la esquina, y si no aparezco en diez minutos, te vas, ¿okey? Puede que mis padres me hagan faltar hoy —dije rápidamente, ignorando por completo su comentario.
—Oh, entiendo —respondió mientras se subía a la ventana—. ¿Me pasas mis cosas? —me pidió, divertido. Sabía que estaba disfrutando todo esto, y esa sonrisita suya no se le había borrado en todo el rato—. Si no apareces, trataré de pedirle a tus compañeros los apuntes del día —añadió, despeinándome mientras le pasaba sus cosas.
—¡Vete ya! —le dije desesperada. Justo antes de saltar, volvió a mirarme.
—Vaya manera de despedirte. ¿Ni siquiera un beso?
ESTÁS LEYENDO
Queriendo ser NERD
RomanceSin duda mi reputación de chica mala comenzó a tener una grieta. ----- Esta prohibido cualquier plagio o adaptación.
