Los días siguientes al incidente fueron raros. Y aunque estuve encerrada en casa de mis abuelos, no resultó tan mal como lo imaginé en un principio. De hecho, hasta fue divertido.
Como era de esperarse, mis padres recibieron la llamada de mi abuela antes de lo esperado, y esta vez no creo que sean buenas noticias. Aunque, a quién pretendo engañar, nunca lo son.
Ahora mismo estoy en la recámara de huéspedes, digamos que reflexionando sobre las travesuras que hice estos últimos días. Sé muy bien que ya no soy una niña para hacer este tipo de cosas, pero al parecer es el único medio que hace que mis padres dejen de mandarme a la fuerza, al menos por unos meses. Mi padre, para ser más específica, es quien me manda a lugares que odio sin consultármelo, según él, porque no necesita mi opinión para hacer lo que él considera correcto. Él se ha portado así desde que se enteró de mi relación con Woohyun. No, mejor dicho, empeoró cuando lo llevé a la casa sin su autorización, con la intención de presentárselo. Dios mío, ese día hizo tanto escándalo que hasta los vecinos llamaron a las autoridades pensando que algo malo realmente estaba pasando. Y eso, sin duda, rompió el lazo entre padre e hija. Ahora solo somos dos desconocidos viviendo en la misma casa.
Ahora solo estoy esperando que entre a la habitación y me grite como siempre, me lleve a la casa, me castigue sin salir de mi habitación por unos días y luego... nada. Todo vuelve a ser como antes, y eso me fastidia. Desde aquí puedo escuchar lo que hablan, lo que planean, pero lastimosamente no funcionará, porque yo me aseguraré de que no lo haga.
Mi padre repentinamente entra a la habitación, me mira y hace señas para que lo siga. Así es como terminamos parados frente al auto, sin dirigirnos la palabra en todo el trayecto. Ya en la carretera, mientras maneja con el ceño fruncido, comienza a hablarme. Mi madre no está, y eso lo hace peor para ambos. Al menos ella hacía que nos callemos cuando la conversación se volvía hiriente.
Ahora no está, y esto acabará mal.
—Sasha, ¿alguna vez en tu vida planeas dejar de hacer estupideces? —su voz sonó autoritaria y llena de enojo. —¿Crees que es gracioso lo que haces?
—Claro que lo es... ¿Qué, para ti no? —le interrumpí mientras miraba por la ventana. Lo escuché soltar un pesado suspiro. Solo ahí fue cuando lo miré por unos segundos. Sus manos apretaban tanto el timón que sus venas se marcaron.
—Te mandé con ellos porque tu abuelo está enfermo y tu abuela necesitaba ayuda. Sasha, ella está pasando por un momento difícil.
—Solo te importa ella. De todos modos, eres muy egoísta al pensar que ella es la única que está pasando por un momento difícil. —esta vez giré la cabeza para mirarlo.
—Aún sigues con eso. Sasha, lo hice por tu bien. Entiende que ese chico solo ha terminado por empeorar las cosas.
—¿Qué te hace pensar que ha sido él y no tú? —dije, volviendo mi vista a la ventana.
—Mira, no quiero hablar de un asunto que ya ha sido cerrado. Solo te pido que, a partir de ahora, al menos pienses antes de hacer las cosas. Quiero tus notas altas, no quiero recibir quejas, porque sabes muy bien lo que pasará si las recibo. No quiero, mejor dicho, te prohíbo que te acerques a ese chico.
—Tú, ni nadie, hará que lo deje. —solté de repente, y pude sentir cómo frenó el auto.
—Me dijiste que se había acabado. —dijo, golpeando el timón con tanta fuerza que tuve que voltear. —Si me entero de que me has estado mintiendo, olvídate de esa universidad. Te prometí no transferirte, porque tú aceptaste dejarlo.
—¡Papá! —ante el llamado, su mirada se suavizó. —¿Qué te cuesta aceptarlo? Ya crecí, y no puedes controlarlo todo. —se quedó en silencio.
—Controlaré todo, hasta que tomes las decisiones correctas. —dijo, arrancando el auto, y no volvió a hablarme.
Ya estando en mi cuarto, escuché sus fuertes palabras. Castigos tras castigos, hasta que hiciera las cosas bien.
Y pensar que me hizo faltar cinco días para estar con ellos... qué locura.
Al día siguiente, siendo un día festivo, mi padre tomó el primer vuelo a China, mientras que mi madre se quedó dormida un poco más. Aprovechando el silencio y el cielo aún oscuro, decidí ponerme ropa de deporte y salir a trotar, o como yo lo llamo: correr hasta dejar de odiar a mi padre. A las 5:45 am, el vecindario parecía tranquilo y acogedor. Doy unas cuantas vueltas, mientras mi reproductor MP3 está a todo volumen. Sacio mi sed con un poco de agua. A eso de las 6:22, decido cambiar de ruta, o mejor dicho, por estar tan distraída en mis pensamientos, tomo otro camino que, al darme cuenta muy tarde, ya no conozco. Frente a mí hay un parque que curiosamente no había visto antes. ¿Qué tan lejos estoy? Decido adentrarme y dar unas cuantas vueltas antes de sentarme en uno de los bancos. Mientras hago algunos estiramientos, siento a alguien pasar por mi lado. Me quedo mirando unos segundos en esa dirección hasta que la silueta desaparece de mi vista. De hecho, la silueta se veía realmente sexy.
ESTÁS LEYENDO
Queriendo ser NERD
RomanceSin duda mi reputación de chica mala comenzó a tener una grieta. ----- Esta prohibido cualquier plagio o adaptación.
