A eso de las 5 p.m. empecé a alistarme. Estuvimos casi todo el rato riéndonos por las bromas que hacía Nana. Ellas son un caso... pero también son las mejores personas del mundo.
Les estaré eternamente agradecida por todo el apoyo que me brindaron.
Apenas terminé de ducharme, Hyemin me sentó en la cama para empezar a maquillarme. Normalmente suelo usar maquillajes fuertes, incluso labiales rojos intensos, pero ellas me aconsejaron optar por un look más natural. Me pareció bien, así que acepté.
El cabello lo llevaría suelto, con ligeras ondas casi naturales. Luego, cuando llegó el momento de ponerme el vestido, ambas me miraron muy sonrientes. Yo no estaba segura de si me quedaría bien, porque aunque me gustaba mucho —mi madre me lo compró hace unos meses—, dejé de usarlo desde que Mireia me dijo que me veía fatal, que no me asentaba en nada. Desde entonces dejó de gustarme... y ahora, sinceramente, no sé qué pensar de ella.
Me demoré un poco en ponérmelo, pero cuando estuve lista y salí del cuarto, las chicas me miraban con los ojos brillosos. Sonreí bajito y, algo avergonzada, coloqué un mechón de cabello detrás de la oreja.
—¿Tan mal estoy, que incluso quieren llorar? —bromeé. En realidad, ni me miré en el espejo del baño porque sabía que no me quedaría bien.
Nana había escogido este vestido, así que no podía negarme.
—Esta eres tú, la real. No la que aparenta ser otra persona para caer bien. Esta es la verdadera Sasha —dijo Nana, con una amplia sonrisa.
—Es cierto, esta eres la verdadera tú. Incluso tu mirada es distinta —agregó Hyemin.
—¿La verdadera yo? —repetí en voz baja.
Vi cómo Nana iba por el espejo grande que tenía en la esquina del cuarto. Bajé la mirada, porque jamás había sido "la verdadera Sasha". Siempre había aparentado ser otra persona para encajar, incluso con Woohyun, con quien salía en ese entonces.
Nana puso el espejo frente a mí y me pidió que alzara la mirada. Aunque sonara estúpido, estaba muy nerviosa. Pero aun así, me atreví a verme... a ver a la verdadera yo.
Me quedé unos segundos largos analizándome. Cada pequeño rincón de mí lucía diferente. Incluso la mirada que tenía era otra. Sonreí de inmediato y me lancé a abrazarlas. Sin ellas, no tendría la paz interior que ahora siento.
—Tranquila... ni se te ocurra llorar porque arruinarás el maquillaje y luego se te hincharán los ojos —advirtió Nana.
—Es verdad... —dije respirando profundo—. ¿Qué hora es? —pregunté, algo asustada.
—Ya es hora. Seguro no tarda en llegar —ni bien dijo eso, comenzó a sonar el timbre de la puerta.
—¡Oh, Dios! Ya debe estar aquí. Nosotras bajaremos primero y luego te damos la señal para que salgas. Procura bajar de manera coqueta... quién sabe hasta dónde lleguen —dijo Nana con una mirada divertida.
—¡Hey! Jaja... okey.
Ambas salieron del cuarto riendo, y segundos después el grito de Nana me hizo ponerme nerviosa. Humedecí mis labios y salí del cuarto. Mis pasos eran lentos. Al llegar a la escalera, comencé a bajar. Mi mirada se cruzó casi de inmediato con la de Sungyeol. Mordí mi labio inferior... realmente estaba muy guapo, incluso más de lo que pude haber imaginado.
Vaya nerd que me gané, me dije, mientras le sonreía. Ni siquiera llevaba sus lentes. Ahh...
Me miraba con esos ojos hermosos de los que me enamoré la primera vez que lo vi.
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Queriendo ser NERD
RomanceSin duda mi reputación de chica mala comenzó a tener una grieta. ----- Esta prohibido cualquier plagio o adaptación.
