Capítulo 32/parte 2

557 58 13
                                        


Me dormí demasiado tarde, debido a los nervios que me provocaba pensar en la locura que iba a hacer mañana. Si con el poco valor que tuve intenté besarlo mientras dormía, no sé cómo podré sacar el valor para besarlo mientras esté consciente.

¡Dios mío! ¿Y si se enoja conmigo?

No, no importa.

Eso está bien.

Además, eso ayudaría a que al fin pueda olvidarlo. Si él me vuelve a ignorar, entonces podré superarlo.

¡Ay Dios, esto es una locura!

Una locura que estoy dispuesta a hacer.

Eran las 7:30 am y estaba segura de que a este paso no llegaría a tiempo, pero lo bueno era que podría llegar tarde, ya que hoy no tengo clases con el odioso Maestro Leo. Antes de salir de mi cuarto, me di un retoque de maquillaje y luego salí. Mi celular sonó en ese momento, pero no contesté. Sé que era Woohyun; simplemente, hoy no quería hablar con él. Después de todo, podré dedicarle más tiempo después. Ahora solo es día de Sungyeol. Fui a tomar el desayuno que había preparado Hyemin, pero ambas me estuvieron presionando y poniéndome mucho más nerviosa de lo que ya estaba. Estaba por tomar un sorbo de aquel jugo de fresa cuando la puerta empezó a sonar. Nana de inmediato fue a ver quién era. No pasaron muchos minutos cuando escuché la voz de Woohyun, esta vez estaba discutiendo con Nana. Así que, apresurada, fui a ver qué sucedía.

—Tú no te metas en esto, que solo eres la empleada, así que vete a limpiar, que para eso te pagan.

Apenas escuché lo que dijo Woohyun, traté de callarlo. Nana tenía el ceño fruncido, Hyemin en ese momento jaló a Nana y yo, con un ligero inclinamiento de cabeza, traté de despedirme de ellas. Mi mochila estaba cerca, así que de inmediato la cogí y jalé a Woohyun. Estando ya afuera, él estaba completamente molesto, yo también lo estaba.

—¿Cómo permites que las empleadas se metan en lo nuestro? —comentó enojado y me sujetó del brazo—. Suba al auto.

—¡¿Qué te pasa?! ¡Suéltame! —me hizo entrar a la fuerza al auto y cerró la puerta con mucho enojo.

—No contestas mis llamadas ni mensajes desde ayer. Me tienes todo el rato preocupado. Sabes perfectamente que odio que no estés para mí cuando quiero —prendió el auto y luego me miró fulminante—. ¿No dirás nada? —Decidí ignorarlo por completo y solo me dispuse a mirar por la ventana. Woohyun se dio cuenta de lo que hacía y se quedó en silencio por unos minutos. A unas dos cuadras de la universidad, detuvo el auto bruscamente, haciéndome sobresaltar.

—¡Mierda! ¡Woohyun, ten más cuidado! —solté molesta.

—¿Me ignoras por completo y crees que me quedaré tranquilo? —apretó un botón junto a él y se escuchó el sonido del seguro de las puertas.

—¿Qué haces? Si no quitas ese maldito seguro, juro que rompo tu luna.

—Hoy te quedarás conmigo. He decidido pasar un día entero con mi novia —dijo de pronto, relajándose en su asiento. Aún lucía enojado, pero sus palabras no coincidían con su expresión.

Me alteré ante lo que dijo, porque sabía de lo que era capaz.

—Woohyun, sabes que hoy tengo clases importantes, y más aún tengo clases extras. Si falto un día, estaré muerta. No pue... —me interrumpió.

—Iremos un rato a comer algunos aperitivos en el restaurante que te gusta, luego iremos a la playa y para finalizar iremos a mi departamento a pasar un buen rato. Tengo un nuevo vino que podemos estrenar. Estas salidas siempre te han gustado, así que ya está todo planeado.

Queriendo ser NERDDonde viven las historias. Descúbrelo ahora