—¿En serio la biblioteca? —dije molesta, mientras él mantenía una amplia sonrisa en el rostro.
—Así es.
—¿Qué clase de cita es esta? —musité, todavía molesta.
—Es una cita de estudio. ¿Acaso pensabas que me refería a una cita real? —me miró serio.
—Tenía altas expectativas contigo, después de lo que pasó pensé que... —dije cruzando los brazos— Mierda, no puedes hacerme esto... —me interrumpió.
—Lo importante es tu examen de mañana. Verás que será divertido.
—Sí, claro, divertido —dije irónicamente.
Entramos a la biblioteca y, al encontrar el lugar adecuado, comencé a sacar mis apuntes, mientras que Sungyeol fue por algunos libros. Cuando volvió, comenzamos a repasar. Llevábamos una hora y media cuando él me hizo leer algunas posibles preguntas que podrían venir en mi examen. Traté de concentrarme lo mejor que pude, pero Sungyeol me miraba de una manera que me ponía muy nerviosa.
—Si sigues así, no podré concentrarme —murmuré.
—¿Te distraigo? —dijo, tratando de que lo mirara. Alcé la vista para contestarle, pero me sorprendió cuando me robó un beso. Me quedé paralizada en ese momento y luego sonreí.
—¿Por qué fue eso? —dije sonrojada.
—...Pues porque lo estás haciendo bien. Y es mi forma de premiarte.
—Si así son los premios, entonces me esforzaré más —dije concentrándome aún más en lo que estaba leyendo. Escuché su risita y me reí también. Rápidamente pasaron los 30 minutos que faltaban y comenzamos a guardar nuestras cosas. Él fue a devolver los libros, mientras yo lo esperaba en la salida de la biblioteca.
—Listo, es hora de llevarte a casa —apenas terminó de hablar cuando se sujetó el abdomen, quejándose de dolor.
—¿Qué pasa? —dije asustada.
—Nada, solo es un pequeño dolor. La patada de Woohyun creo que fue demasiado fuerte.
—Vamos al hospital —insistí preocupada.
—No es nada, ya se me pasó —vio mi rostro de preocupación y sonrió— Estoy bien, en serio. —acarició mi mejilla y me dio un corto beso en los labios.
—Prométeme que me dirás cuando te sientas mal —dije.
—De acuerdo. Te llevaré a casa, vamos.
Esta vez tomamos un taxi, y en todo el transcurso, mi cabeza estuvo apoyada en el hombro de Sungyeol. Pude sentir su respiración agitada, como si estuviera aguantando el dolor. Y cuando trataba de preguntar, solo me sonreía y me hacía bromas. Ya al estar frente a mi casa, bajamos del auto y me di cuenta de que las luces estaban apagadas. No había nadie. Me preocupé.
—¿Qué pasa?
—No hay nadie —me dirigí a la puerta y vi una nota pegada. Ambos la leímos.
NOTA
Ocurrió un problema con la abuela de Nana, así que salimos de emergencia. Te dejamos comida para que lo calientes.
P.D.: Sasha, espero que todo haya salido bien, luego nos cuentas los detalles de la travesura.
Apenas leí lo último, arranqué la nota.
Me puse nerviosa.
—Así que travesura, eh —dijo riéndose.
—Emm, ya entraré. Nos vemos mañana —dije apurada, tratando de abrir la puerta con la llave.
—¿Me puedo quedar? —dijo mirándome fijamente. Lo miré por unos momentos.
—No estoy lista, Sungyeol. Además, aún estás adolorido. No creo que sea adecuado hacerlo.
—¿De qué estás hablando?
—Nada, nada —fingí aún más mi nerviosismo, esta vez estaba sonrojada.
—Quiero quedarme a cuidarte, no tendrás a nadie en casa. Así que no aceptaré un no por respuesta.
—Está bien —dije, entrando para no pasar más vergüenza.
—Por cierto, si entendí lo que dijiste antes, solo quería saber cómo te ponías —comentó riendo, mientras pasaba.
—Me hiciste quedar como pervertida —dije enojada.
—¿Yo soy el culpable? ¿En serio? Tú ya eres pervertida —dijo riendo.
—¡Ya deja de reírte! —Caminé hasta la cocina para traer algo para comer, mientras que Sungyeol se quedó en la sala. Luego de dejar la comida en el comedor, él vino para ayudarme.
—¿Podrías ayudarme a ver qué hay aquí? Me duele mucho y no alcanzo a ver —dijo Sungyeol señalando su espalda. Me acerqué para ver y me di cuenta de que tenía moretones preocupantes.
—Se ve mal —dije.
—Se siente horrible. ¿Tienes algo para poner en mi espalda?
—Iré por hielo y buscaré el botiquín. Ve comiendo, ahora vuelvo.
—Gracias.
Me demoré un poco, pero encontré lo necesario, así que mientras le daba algunos bocados a mi cena, me puse a curarlo.
—Solo no imagines otras cosas —soltó de repente. Casi me atoro y él solo comenzó a reír. Luego de pasar un agradable momento, lo mandé a dormir a mi cuarto, mientras yo alistaba la cama de mis padres para poder dormir. Sungyeol lucía demasiado cansado, así que solo lo mandé a dormir, a pesar de que se negara. La noche era muy silenciosa y no podía dormir. Comencé a dar vueltas y vueltas en la cama, aún no podía creer todo lo que había pasado el día de hoy, se sentía tan irreal.
Decidí bajar por un vaso de agua, la puerta de mi cuarto estaba entreabierta, así que al regresar de la cocina, me asomé un poco. Sungyeol estaba recostado en la cama, con ambos brazos detrás de la cabeza, su respiración era lenta. Decidí entrar para taparlo y no dejarlo morir de frío. Mientras me acercaba de puntillas, me quedé unos segundos observando su rostro. Sin darme cuenta, comencé a acariciar su cabello. Al sentir mi tacto, él abrió los ojos rápidamente.
—Lo siento, no quise despertarte. Como está haciendo mucho frío, quise entrar para taparte —dije rápidamente.
—Tranquila, la verdad no dormía, solo estaba tratando de relajarme.
—¿Puedo dormir contigo? —me atreví a decir, esperando ese rotundo no. Me hizo el ademán para que me echara, así que inmediatamente, con una sonrisa en el rostro, me acurruqué junto a él.
—Se siente bien... —dijo, volteando para abrazarme.
—Tengo miedo de que esto sea un sueño —murmuré, mientras entrecerraba los ojos y me dejaba llevar por su delicioso aroma.
—Igual yo... pero si se tratase de un sueño, al menos permanezcamos más tiempo abrazados.
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Queriendo ser NERD
RomanceSin duda mi reputación de chica mala comenzó a tener una grieta. ----- Esta prohibido cualquier plagio o adaptación.
