Se acercó a pasos largos, con la mirada tan penetrante que por un momento sentí que podía ver mis pensamientos. Se paró justo frente a mí.
—¿Qué has dicho?
—Lo que escuchaste... a mí también me gusta Sungyeol —le respondí. Vi cómo rodó los ojos y frunció el ceño.
—Estás bromeando, ¿no? Porque si es así, detente. Ahora que sabes que me gusta, ¿sales con eso? Para tu información, yo lo vi primero. ¡Él es mío!
—Claro que no, aún no es de nadie —dije, ya enfurecida.
—Pues ya te voy avisando que será mío. Y mejor ve fijándote en otro porque yo no pienso dejarlo.
—Tú aléjate, porque yo no pienso hacerlo —le dije enfrentándola directamente.
—Pues ya veremos quién gana... —dijo antes de marcharse con esos pasos largos y llenos de rabia.
No podía creer lo que acababa de pasar. Esto... esto era un enfrentamiento inesperado con mi mejor amiga. Uno que ni en sueños habría imaginado.
No permitiré que me lo quite. NI ella, nI nadie.
Mierda.
Esto no puede estar pasando. No ahora. ¡Joder! —me dije a mí misma, jalándome el cabello con desesperación.
No puedo dejar que me quiten a mi Nerd. No ahora que estoy tan cerca de conquistarlo.
¿Por qué Mireia sale con esta estupidez? ¡¿Por qué?! Necesito hablar con Toby cuanto antes. Saqué el celular con manos temblorosas y marqué su número. Pero me mandó directamente al buzón de voz.
¡Mierda!
Ok...
Ok.
Primero tengo que tranquilizarme —me dije mientras inhalaba y exhalaba profundo.
Esto no puede ser tan grave. Sungyeol tiene estándares altos en chicas. Si no me hace caso a mí, tampoco a Mireia... ¿no?
Ay, mierda. Decir eso me duele más de lo que debería. Solo debo concentrarme en la otra chica. Esa sí podría quitármelo en un abrir y cerrar de ojos.
Aunque... ya no soy como Mireia. ¡Ash! Eso me suma puntos, ¿no? Incluso estoy intentando ser una buena chica. Por él... y por mí, claro. Ya no quiero ser la Sasha horrible del pasado. Quiero cambiar, porque sé que está bien hacerlo.
Después de unos minutos por fin me calmé un poco. Caminé hacia mi aula, todavía inundada de pensamientos.
Dos.
Joder.
Dos chicas interfiriendo en mi camino hacia mi Nerd.
Ahora que lo pienso... son tres, si es que cuento a Woohyun.
¡Ahhh!
¿Por qué amar se ha vuelto tan difícil?
Y ni siquiera ese idiota me vio con este lindo uniforme —me quejé en silencio. Y para colmo, su aula ya había empezado clases. Nada de pasar por ahí otra vez. Entré a mi salón y me senté, furiosa, en mi carpeta.
Estúpido Nerd. ¿Cómo te atreviste a ser amable con Mireia? ¡Mira lo que has causado! ¿Serás así con todas? ¡No seas bueno con todas! ¡No, si todas terminarán enamorándose de ti!
—Ahhh —reclamé bajito mientras recostaba mi cabeza en el pupitre, sin dejar de quejarme mentalmente.
Pasaron unos minutos. Entonces, entró el profesor. Se llama Leo Kim. Dejó sus notas y un folder grueso sobre el pupitre. Luego comenzó a escribir en la pizarra.
Yo seguía ahí, con la cabeza apoyada, aún tratando de tranquilizarme.
—¿Alguno de ustedes podría llevar este folder a la profesora Sara? Estoy algo atrasado con la clase y no tengo tiempo de ir hasta allá —dijo el profesor.
¿Profesora Sara? —pensé. A ella la vi entrar al salón de...
—¡YO! Profesor Leo, yo lo llevo —dije, casi saltando de la emoción. Todos se giraron sorprendidos, incluso él.
—Qué raro se siente que te ofrezcas así nomás. Incluso hoy vienes con el uniforme... ¿Mi peor alumna se está convirtiendo en una ejemplar? —preguntó con su típico sarcasmo.
—Estoy en eso —respondí seria mientras me acercaba al pupitre—. ¿Quiere que le haga el favor o no?
—No te pongas a la defensiva, mi queridísima alumna. Agradezco que quieras ayudar. Son papeles importantes, así que ten cuidado al llevarlos.
—Tendré el cuidado necesario, no se preocupe —le dije intentando sonar tranquila, pero por dentro estaba hecha un manojo de emociones.
—Gracias. No tardes en volver, que pronto comienzo la clase.
Salí del aula con el enorme folder en brazos. Caminé por los pasillos tarareando bajito, feliz. Pero en cuanto estuve frente a la puerta de su aula, los nervios comenzaron a cosquillearme el estómago. Respiré hondo, tratando de calmarme. Me acomodé el cabello como pude y, justo cuando estaba a punto de tocar la puerta...
¡Se abre de golpe!
El susto hizo que se me cayera el folder y todas las hojas salieran volando.
—¡Rayos! —me agaché de inmediato a recogerlas, murmurando para no decir groserías—. Son papeles importantes... —balbuceé.
Estaba tan concentrada que ni me di cuenta de quién me estaba ayudando. Nuestras manos chocaron al intentar tomar la misma hoja. Entonces alcé la mirada.
Y mis ojos se encontraron con él.
Una hermosa vista.
Mi corazón comenzó a latir sin control. Tragué saliva y me puse un mechón de cabello detrás de la oreja, nerviosa.
Nuestras miradas, después de tanto tiempo, al fin se encontraron.
—Tiempo sin verte... —me atreví a decir, con la voz temblorosa. Sentía el corazón en la garganta.
Nos miramos por unos largos segundos.
Segundos que se sintieron eternos.
El momento era perfecto.
Incluso más de lo que alguna vez imaginé.
ESTÁS LEYENDO
Queriendo ser NERD
RomansaSin duda mi reputación de chica mala comenzó a tener una grieta. ----- Esta prohibido cualquier plagio o adaptación.
