Capítulo 34

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Después de unos minutos, y ya un poco más tranquila, Sungyeol de repente me asustó al comenzar a quejarse de dolor. Entré en pánico.

—Vamos al hospital, estás botando demasiada sangre —dije al verlo escupir.

—No exageres, no es nada. Solo entremos, quiero lavarme el rostro y de paso aprovecha para limpiar ese brazo que no se ve bien, al menos para que no se infecte.

—Está bien.

Ambos caminamos, yo ayudándolo porque vi que aún le dolía el abdomen. Cada uno fue a su respectivo lugar. Después de unos minutos, mientras limpiaba mi brazo con cuidado, vi a Sungyeol parado afuera del baño mirándome muy sonriente. ¿Tan rápido? —dije sorprendida.

—Solo mojé mi rostro, y a decir verdad duele tocar las heridas. Mi rostro es un desastre de golpes, ¿aún así me ves guapo? —dijo alzando una ceja, esperando mi respuesta con una sonrisa.

—No eres guapo —dije burlona.

—Tú tampoco eres guapa.

—¡¿No soy guapa?! —dije molestándome— ¿Entonces para qué besaste a esta chica fea? —dije entre dientes, pero lo suficientemente claro para que lo escuchara. Desvié la mirada y me enfoqué en limpiar mi herida.

—Porque mi chica fea me gusta tal y como es... aunque quitemos lo "mala" que eras antes —dijo, resaltando lo de "mala" con comillas hechas con los dedos.

—¿Te gusto como soy? —Entonces todo lo que intenté cambiar en mí, ¿fue por nada? ¡Ash! —me dije.

—Un 90%.

—¿Y el 10% que falta?

—Umm, se quedó en el pasado. Aunque, a decir verdad, eres una chica difícil de entender.

—¿Yo? ¿Difícil de entender?

—Sí, un día podíamos estar bien, y al otro eras distante y malcriada, por así decirlo.

—Tú también eras así, aunque tú no eras malcriado... solo que me ignorabas.

—Yo tenía motivos.

—¿Qué motivos?

—Te ayudaré, estás demorando mucho —dijo acercándose. Comenzó a soplar sobre mi herida y luego abrió la llave del caño. El agua dolió al chocar con mi herida, así que comencé a quejarme.

—¡Mierda, eso duele!

—Aguanta un poco más —dijo acariciando suavemente mi herida para quitar la sangre muerta—. Ya está. Te quejas mucho, eh —dijo burlón.

—Es que duele. Si piensas que exagero, entonces limpiaré tus heridas ahora mismo.

—Están bien... —dijo mirándose al espejo.

—No se ve bien, aún hay sangre brotando —comenté.

—Ok, entonces trata de limpiarlas, pero eso sí, hazlo despacio. Lo harás despacio, ¿verdad? —dijo achicando los ojos.

—Claro, ¿acaso piensas que te haré doler a propósito?

—No sé, aún dudo de ti por ese 10% que no ha terminado de convencerme.

—¡Ash! No digas eso o me obsesionaré con cambiar ese 10% —dije de repente, así que cambié rápido de conversación—. Por cierto, ¿no crees que si una chica entra pensaría mal? Porque digo, tú eres hombre y no deberías estar en este baño —dije mordiendo discretamente mi labio inferior—. La gente podría malinterpretarlo.

—No hay casi nadie a estas horas, así que no te preocupes por eso. Y no creo que las chicas tengan la misma mentalidad pervertida que tú —dijo burlón.

—Deja de moverte —dije, carraspeando—. Bueno, ya está listo.

—Por cierto, Sasha, aún tenemos que ir a nuestra primera cita.

—¿Primera cita? ¿En serio? —dije emocionada.

—Sí, así que espérame un momento, traeré mis cosas, ya que las dejé en el salón.

—Está bien.

Mientras lo esperaba, no pude evitar soltar una sonrisa. Estaba demasiado feliz estando con él. ¡Dios! Incluso hoy tendremos nuestra primera cita.

¡Ahhh! Qué emoción.

Luego de unos minutos, salimos de la universidad y comenzamos a caminar varias cuadras. Sungyeol, por momentos, se sujetaba el abdomen, pero cuando quería preguntarle si estaba bien, me sonreía y me hablaba de cualquier cosa.

—¿A dónde vamos?

—Es una sorpresa —dijo sonriente.

Paramos en una cafetería. Me emocioné pensando que nos quedaríamos ahí y hablaríamos horas, pero no fue así. Sungyeol pidió dos capuchinos para llevar y de inmediato salimos. No dije nada, solo quería saber cuál era su dichosa sorpresa.

Minutos después...

Solté un gran y pesado suspiro y lo miré molesta al estar frente al lugar "sorpresa" que mencionó.

¿Esto es la cita de la que hablas?

No, no. No entraré ahí.

Yo pensaba que...

¡Ahhh!

Queriendo ser NERDDonde viven las historias. Descúbrelo ahora