Tal vez estuvo bien rompernos el corazón, para pisar tierra y que al reconstruirlo fuera más fuerte, y más sabio.
--------------------
Cuando ya tenía el corazón en la garganta de tanta preocupación, lo vi llegar desde la ventana. Apurada, corrí a abrir la puerta. Ni lo dudé: me lancé a sus brazos. Lo había extrañado muchísimo.
—¿Me extrañaste? —preguntó mientras me correspondía el abrazo.
—No... —murmuré, dejándome envolver por el delicioso perfume que llevaba.
—Se nota... —respondió, despeinándome con una de sus manos—. Entonces digamos que yo tampoco te extrañé —añadió, tomando mi mentón con delicadeza para luego depositar un suave beso en mis labios.
Esto parecía un sueño... Cada segundo con él era incierto, pero maravilloso. Este era el tipo de amor que siempre quise experimentar: un amor que, en vez de destruirme, me construyera. Paso a paso, beso a beso, mirada a mirada.
Esto... esto sí era amor de verdad.
Sonreí apenas nos separamos y entramos de inmediato.
—Por cierto, ¿por qué demoraste tanto? —pregunté.
—El taxi paró a echar gasolina. Pensé que sería rápido, pero tardaron en atender. ¿Te preocupé?
—Sí, pero lo importante es que ya estás aquí, conmigo. Emm... te preparé algo con ayuda de Nana y Hyemin, así que siéntate un momento y espera.
—¿Me preparaste algo? —dijo con una sonrisa.
—Sí. Espero que no hayas comido, porque si lo hiciste, te mataré —lo amenacé en broma.
—Vaya forma de animarme a no decirte la verdad... —respondió divertido—. ¿No quieres que te ayude?
—No, tú solo espera... No tardaré —dije, guiándolo hasta el sofá. Me alejé sonriendo y me dirigí a la cocina. Empecé a servir la comida que con tanto cariño había preparado. A decir verdad, quedó fantástica.
Fui hasta el refrigerador y vi que había refresco de naranja y de limón. Me detuve un segundo a pensar... ¿Cuál le gustará más? Mejor le pregunto, pensé. Pero al llegar a la sala lo vi sonriendo con su celular, escribiéndole a alguien.
Fruncí el ceño. Di media vuelta y regresé a la cocina.
Mi mente se convirtió en un completo desastre emocional. Estaba entre llorar o explotar de cólera.
¿Adivinan qué opción elegí?
Mi enojo fue tan fuerte que, sin darme cuenta —o tal vez sí—, lancé un vaso de vidrio al suelo. Se hizo trizas.
Estaba realmente molesta.
¡Ash! Estos malditos celos...
No entiendo por qué sigue actuando así. ¿Acaso...? ¿Es Mireia? ¿Dónde quedo yo en todo esto?
Ni siquiera le he hablado sobre eso. Simplemente no pude, con todo lo que pasó últimamente. Pero... si ya nos besamos, ¿por qué me siento tan insegura?
¿Y si solo está jugando conmigo? ¿Y si no me quiere?
Ni siquiera sé qué somos.
Él sabe que Woohyun y yo ya no estamos juntos, ¿pero qué hay de él? No sé si terminó con Mireia.
Mientras pensaba todo eso, me di cuenta de que estaba recogiendo los pedazos del vaso con mis manos.
—¡Mierda! —solté al cortarme con uno de los trozos. En ese momento, Sungyeol entró en la cocina, preocupado al ver que sangraba un poco. No era grave, ni siquiera dolía tanto. Lo que dolía era el corazón.
ESTÁS LEYENDO
Queriendo ser NERD
RomanceSin duda mi reputación de chica mala comenzó a tener una grieta. ----- Esta prohibido cualquier plagio o adaptación.
