Capítulo 39

368 39 2
                                        

  Creo que nunca voy a querer a alguien de una manera tan bonita como te quiero a ti.

--------------------------------

Con temor me acerqué discretamente a la ventana y, al ver a Nana y Hyemin afuera, pude respirar tranquila. Abrí de inmediato, y ambas notaron mi estado.

—¿Pasó algo? ¿Por qué estás así? —preguntó Nana, preocupada.

—Pensé que era Woohyun...

—¿Ese idiota se ha vuelto a aparecer? —preguntó Hyemin con el ceño fruncido.

—No, solo estuvo llamándome y, bueno... ¡Ahh! Qué bien que sean ustedes —dije aliviada.

—¿Y Sungyeol? ¿Dónde está? —dijo Hyemin, mirando hacia todos lados.

—Ya se fue.

—Ohh... ¿Y qué tal le pareció la comida? —preguntó Nana, emocionada.

—Dijo que estaba deliciosa. Además, me invitó a una fiesta...

—¿Una fiesta? ¿Qué clase de fiesta? ¿Ya sabes con qué vas a ir? ¿Cuándo será? ¿A qué hora? —interrogó Nana, lanzándome todas las preguntas de golpe.

—¡Tranquila, jaja! Me dijo que vendrá por mí mañana a las 7.

—Ohh... entonces tenemos mucho que hacer esta noche —dijo divertida. Sin duda, Nana es la mejor.

—Genial, tendremos otra noche de chicas. ¿Tienes algún vestido en mente? —anunció Hyemin con una sonrisa enorme.

—Ay, Dios... no sé qué ponerme —dije entrando en pánico.

—¡Vaya suerte la tuya! Porque te ayudaremos a elegir. ¿Cuántos vestidos tienes? —dijo Nana, pensativa.

—¡Uf! Tengo un montón, y por eso mismo estoy en un lío de moda.

Nana y Hyemin me jalaron de los brazos hasta mi recámara. Me sentaron en la cama y comenzaron a revisar mi clóset.

Primero me hicieron elegir dos vestidos a mí, y luego cada una eligió otros dos. Según ellas, para ver nuestra variedad de gustos.

—Eres tan afortunada de tener tantas cosas a esta edad —comentó Hyemin, contemplando mi ropa.

—Yo a tu edad no tenía casi nada. ¡Por Dios, sí que eres suertuda! —dijo Nana mientras comía un snack.

—Puedo regalarles algunos.

—¿En serio? —comentó Hyemin, muy emocionada.

—En primer lugar, ¿nos quedarán? Ya estamos algo viejas...

—¿Viejas? ¡Claro que no! Incluso parecemos de la misma edad. Les prometo que algún día nos iremos de fiesta las tres.

—Eso sería genial. Ya lo prometiste, ¿eh? Así que más te vale cumplirlo —amenazó Nana de forma divertida.

—Claro que iremos.

—Muy bien, entonces antes de que se haga más tarde, ve a ponerte los dos vestidos que elegiste. ¡Deberás modelar para nosotras! Por cierto, ¿qué clase de fiesta es? —comentó Nana mientras observaba cada vestido.

—No me dijo, pero... ¿qué otra clase de fiesta puede ser? A lo mejor nos vamos a alguna discoteca —comenté emocionada.

—¡Ve, apúrate en probarte los vestidos!

Me cambié en el baño y salí con el primer vestido que había escogido. Ambas me miraron con la boca abierta.

—Ehm... ¿es muy revelador?

—¿En qué esquina vas a trabajar? —comentó Nana burlona, haciendo reír a Hyemin.

—¡Ay, qué mala! —vi cómo Hyemin dejó de reírse y le dio un pequeño golpe en el brazo a Nana.

—Eso es demasiado revelador. Ve a probarte el otro vestido.

Regresé al baño y me puse el otro.

—¿Qué tal este? —dije saliendo nuevamente.

—Pareces... ya sabes, no me gusta —dijo de inmediato, haciéndome señas para que me cambiara otra vez.

—Vaya gustos que tienes en vestidos —comentó Hyemin, entre risas.

—Ahh, entonces... ¿qué me pongo? —dije, desanimada.

—Mejor ve a probarte lo que elegimos nosotras.

Pasé la noche probándome cada uno de los vestidos hasta que uno fue el ganador, y ese lo había elegido Nana. Luego, alrededor de las 11, escogimos el peinado y el maquillaje. Ellas estaban decididas a ayudarme en todo. Ya a la 1 a. m., nos fuimos a dormir.

Al día siguiente, que era domingo, me desperté a eso de las 10 a. m. Nana y Hyemin se habían levantado un poco más temprano y me dejaron una nota diciendo que fueron a comprar pan y fruta. Fui a la sala y levanté mi celular, que había tirado la noche anterior.

Revisé si estaba bien, y por suerte no le había pasado nada. Justo en ese momento sonó la alerta de mensaje. Era de Sungyeol.

Sonreí de inmediato al ver que era él.

Mensaje

Buenos días, chica mala.

No sé si ya estás despierta, y si te llamo, dudo que me contestes de forma coherente. Aunque sería divertido escucharte, jaja.
Te recogeré esta noche. No demores, ¿de acuerdo? Bueno, ahora tengo cosas que hacer. Nos vemos. Cuídate, y si pasa algo, llámame de inmediato.

P.D.: Te estaré debiendo tu beso de buenos días. No me extrañes.

¡Dios mío! Si sigue portándose tan lindo, mi corazón va a explotar de amor. Di un gran suspiro y me recosté en el mueble con una sonrisa estúpida en el rostro. Justo en ese momento, Nana y Hyemin llegaron y comenzaron a reírse de mí, pues estaba dándole besos al celular.

—El amor, el amor —exclamó Nana, haciéndome reír.


Queriendo ser NERDDonde viven las historias. Descúbrelo ahora