Durante casi todo el tiempo que estuve leyendo la carta, hice muchas pausas. No porque no entendiera lo que decía, sino porque cada palabra me dolía en el corazón. Había tanto sentimiento en cada línea, que era imposible no quebrarse.
No puedo ni imaginar cuánto daño le causé desde el primer instante en que nos conocimos. Debió haberse sentido tan decepcionado al darse cuenta de que no era la chica que él pensaba... o la que alguna vez imaginó.
Y aun así, se quedó a mi lado.
Aguantando mi estupidez.
Darme cuenta tan tarde de todo... eso era lo que más dolía en este momento.
Las lágrimas seguían cayendo mientras, recostada en la cama, abrazaba con fuerza aquella hermosa carta. Le debía tantas disculpas, que ni repitiéndolas millones de veces podrían reparar lo que hice. El daño ya estaba hecho. Lo único que podía hacer ahora era darle amor.
Todo el amor necesario para compensar mi error.
Mientras aún lloraba, empecé a escuchar un golpeteo en mi ventana. Al parecer, alguien estaba arrojando piedritas. Me iba a asomar cuando mi celular vibró con una notificación de mensaje.
Era Sungyeol.
Mensaje:
Buenos días, chica mala.
¿Estás despierta? ¿O debería romper tu ventana con la piedra gigante que acabo de encontrar?
Si aún sigues durmiendo, no dudaré en tirarla. ¡Levántate! Antes de que se haga tarde.
Te doy solo 10 minutos para que te alistes, así que apresúrate.
Pd: me muero de frío. Ja, ja. Hablo en serio. No me hagas escalar hasta tu ventana para despertarte... aunque pensándolo bien, esa no sería una mala idea.
Apenas terminé de leer el mensaje, corrí a la ventana. Me sorprendí al ver a Sungyeol con una enorme sonrisa en el rostro. Me quedé estática por un momento, pero reaccioné rápido porque él empezó a golpear la ventana, pidiéndome que lo dejara entrar.
—Así que estabas despierta... ¿y ese milagro? —dijo, sacudiéndose el uniforme.
—No pensé que llegarías tan pronto... —respondí con una voz débil, lo cual llamó de inmediato su atención.
—Sasha, ¿qué pasó? ¿Has estado llorando? —preguntó preocupado al ver mis lágrimas. Con cuidado, intentó alzar mi rostro, ya que yo mantenía la mirada en el suelo. Y antes de que nuestras miradas se encontraran, lo abracé con fuerza. No pude evitar llorar aún más.
—Lo siento... lo siento. —empecé a decir, sollozando— Perdona a la Sasha cruel y tonta que fui antes...
—Ya leíste la carta, ¿eh? Mi intención nunca fue hacerte llorar —dijo mientras me secaba las lágrimas con una mano, para luego besarme la frente—. Aprendí a quererte tal como eras. Y con el tiempo, tú misma te diste cuenta de que necesitabas cambiar. Me encanta cada pequeño aspecto de ti. Sí, cometiste errores, pero no te sientas mal... errar es de humanos. Así que no te disculpes conmigo. Pídele perdón a la Sasha de antes, por haberse hecho tanto daño a sí misma.
Lo miré con los ojos brillantes. Así como lloraba por tristeza, también lo hacía por felicidad.
—Uhmm... y entonces, ¿no me vas a besar? —dijo sonriente—. Si mal no recuerdo, en esa carta dejé claro que los besos eran gratis.
Solté una pequeña sonrisa y me colgué de él. Mis piernas rodearon su cintura, y mirándolo fijamente, lo empecé a besar.
Después de unos largos segundos, nos separamos lentamente mientras nuestras miradas hablaban por sí solas.
—Uhmm... Sasha, ¿vas a seguir colgada de mí? —dijo riendo.
—Ah, verdad... espera, ¿no puedo quedarme un ratito más así? Esta posición es realmente muy cómoda —respondí, haciendo puchero.
—Podrías, pero se nos va a hacer tarde —dijo mirando la hora en su celular—. Y si no me equivoco, hoy tienes clases tempranas con el maestro Leo.
—Ah, cierto... —dije mientras bajaba.
—Bueno... yo te espero afuera. No quiero que tus cuidadoras me pillen en tu cuarto. Esto es ilegal —bromeó mientras intentaba salir por la ventana.
—Espérame en la sala, hace rato salieron.
—Oh, entiendo. Entonces te espero en la sala. No demores.
Apenas salió del cuarto, me metí a bañar, me cambié y me maquillé lo más rápido que pude. Hoy decidí usar el uniforme, y mientras ajustaba la corbata, Sungyeol tocó la puerta.
—Pasa —le dije.
—Sasha, te dije que no... —se quedó en silencio al verme con el uniforme—. No te preocupes, demórate lo que quieras.
—¿Me veo linda? —pregunté.
—Estás muy fea... —respondió con una sonrisa—. Desde aquella vez que te vi con el uniforme, no sabes cuánto quería decirte que te ves hermosa.
No pude evitar sentirme halagada, me sonrojé un poco, aunque traté de disimularlo para que no lo notara.
—Ya que los dos estamos con uniforme, deberíamos tomarnos una foto —dije, jalándolo—. Siempre quise tener una foto con ropa de pareja.
—Pero, Sasha, el uniforme no cuenta —respondió en tono burlón.
—Para mí sí... y más si es con mi nerd favorito —dije coqueta. Sonrientes, miramos a la cámara y nos tomamos una secuencia de tres fotos. En la última, le jalé los cachetes y salió muy graciosa.
—¡Eso no se vale! Mira cómo salí en esa foto. Bórrala —exigió.
—No —dije alejando el celular de sus manos—. No seas así, me gusta esa foto. No me hagas borrarla, ¿sí?
—Últimamente te consiento demasiado, así que no te acostumbres —dijo, cruzando los brazos.
—Gracias —respondí guardando el celular—. Ahora sí, vámonos.
—¿No piensas ponerte tu chaleco? Afuera hace mucho frío.
—Casi lo olvido... ¿me lo pasas? Está en el ropero —le pedí mientras colocaba algunos cuadernos en la mochila.
—¿En qué parte? —preguntó, abriendo el ropero.
—En el lado derecho.
—Lo encontré... oye, ¿y este sobre todo arrugado? ¿Es un examen o una notificación para tus padres? Espera... aquí está escrito mi nombre...
Apenas mencionó que había encontrado un sobre, corrí para quitárselo. Era aquella carta con la que pensaba declararme hace tiempo, pero que había dejado arrumbada de mala gana.
—¡Dámelo!
—Si tiene mi nombre, me pertenece —dijo alzando el brazo para que no pudiera alcanzarlo.
—No es nada importante...
—Creo que sí lo es. ¿Acaso es... una carta?
—¡No!
—Por tu actitud, parece que sí —dijo mientras empezaba a abrirla y leerla.
Debí haber desaparecido esa carta.
No puede ser... esto será una vergüenza total.
Trágame, tierra. Trágame ya.
Me cubrí el rostro con ambas manos mientras corría a esconderme bajo las sábanas.
ESTÁS LEYENDO
Queriendo ser NERD
RomanceSin duda mi reputación de chica mala comenzó a tener una grieta. ----- Esta prohibido cualquier plagio o adaptación.
