Dime qué hiciste. Dime qué cambió dentro de mí para cruzar la línea entre tú y yo, esa línea que me convenció de que eras tú el silencio que me hizo hablar.
Las lágrimas no ayudarían en nada.
Rogar no me serviría.
Con el poco valor que me quedaba, llamé a Woohyun como una loca desquiciada. Solo así logré que abriera la puerta. Pero lo que vi al entrar me dejó paralizada.
Su mirada se cruzó con la mía por unos segundos, y entonces lo noté: la sangre y sus quejidos de dolor. Todo mi cuerpo se inmovilizó. En el peor momento, me había vuelto débil. Las piernas me temblaban, y mordí mi labio inferior en un intento desesperado de controlar mi pánico.
Todos seguían golpeándolo, burlándose de él. Yo estaba ahí, clavada al suelo, incapaz de moverme, hasta que sentí a Woohyun sujetándome de la cintura. Estaba demasiado asustada para reaccionar.
La cobardía fue mi peor error en ese momento.
—Vamos a otro lado. Solos tú y yo, ¿sí? —dije, haciendo un esfuerzo por parecer convincente. Mi voz temblaba, pero intenté mantener la compostura—. Ya lo pensé mejor. Por favor, vámonos. No tiene sentido perder el tiempo aquí cuando podríamos hacer otras cosas.
Actuar funcionó, y sentí un alivio momentáneo. Sabía que si mostraba afecto hacia el nerd, solo empeoraría la situación.
—Si te pones tan cariñosa, no puedo negarme. —Woohyun sujetó mi mentón y me besó.
Fue mi primer beso fingido. Un beso con sabor a cobardía. Recé a todos los dioses para que terminara rápido.
—Se acabó el juego, muchachos —anunció.
Tomó mi mano, entrelazando nuestros dedos, y salimos detrás de sus amigos, pero nos dirigimos en otra dirección. Caminamos en silencio por un pasillo vacío, hasta que él se detuvo y me obligó a mirarlo. Yo seguía cabizbaja, intentando evitar su mirada.
—Qué puedo decirte, cariño —suspiró, y luego soltó una risa descarada que resonó en el lugar—. Casi logras convencerme. Te conozco demasiado bien. No lo olvides.
Sus palabras me hicieron sentir repugnante. Se alejó de mí con una expresión de diversión en el rostro, y yo me quedé ahí, en medio del pasillo, maldiciendo mis decisiones.
Corrí en busca del nerd, pero al llegar, solo encontré sangre. Nadie estaba allí. Sujeté mi mochila e intenté salir, pero el aula comenzó a llenarse de alumnos que entraban como si nada hubiese pasado. Frustrada, abrí paso entre ellos, pero alguien me detuvo.
—Voy a comenzar la clase, y odio tener alumnos ausentes. Ve y siéntate.
Lo miré como si estuviera bromeando, pero su seriedad me hizo cambiar de expresión. Regresé a mi lugar, furiosa.
—Lamento la demora. Hubo tráfico en mi zona, pero no volverá a pasar —anunció el hombre—. Soy Leo, su nuevo profesor de química y biología. Un suplente, como saben. Su maestro estará fuera varios meses. Hoy todos comienzan con un cero en ambos cursos, y dependerá de ustedes demostrar que valen más que eso. Ahora, abran sus libros en la página 375. Hagan los ejercicios a, c, y e como prueba. ¡Comiencen!
El aula quedó en silencio, pero mis ganas de salir no hacían más que crecer. Cuando finalmente sonó la campana, salí corriendo, pero no logré encontrar al nerd. Desesperada, tomé un taxi hacia su casa.
Intentaba calmarme cuando mi celular comenzó a sonar.
—¿Madre? ¿Qué pasa? —pregunté.
—Llegamos hace una hora. Necesito que vengas cuanto antes. Tu padre está muy alterado.
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Queriendo ser NERD
RomanceSin duda mi reputación de chica mala comenzó a tener una grieta. ----- Esta prohibido cualquier plagio o adaptación.
