—Pensé que no te gustaba el chocolate—le dijo Sebastian a Jessica, mientras ambos subían las escaleras para llegar a su aula.
Habían acertado en su decisión de ser los primeros en salir a comprar ni bien tocaron el timbre, porque, segundos después de que ellos compraron todo lo que su presupuesto de estudiantes pobres les permitía, una muchedumbre de adolescentes hambrientos habían invadido las tiendas.
—¿Alguna vez he dicho que no me gustaba el chocolate?—preguntó Jessica, acercando la barra a los labios de Sebastian para que la mordiera.—Tu sabes que yo nunca digo que no a nada antes de haberlo probado primero.
El chico no pudo evitar encontrarle el doble sentido a eso y se sonrojo un poco, aunque gracias al color de su piel no se notaba tanto que se había puesto rojo, pero igual, para evitar responder, le dio un gran mordisco a la barra de su amiga.
Hace tiempo que se encontraba en ese gran dilema típico de la edad en la que se encontraba, ¿le gustaba o no Jessica? Ella era guapa, eso nadie lo podía negar, y tal vez fuera esa la razón de su pequeña atracción, pero...
—¡Chocolate! ¡Gracias! ¡Te amo!
Kassandra había aparecido por detrás de sus amigos, corriendo atrás de ellos por las escaleras; fue directo por Jessica y antes de que ella pudiera defender lo suyo, la chica ya se había ido a toda mecha con lo robado. Pero Jessica no iba a dejar que le quitaran lo suyo sin defenderse, así que, con una velocidad nunca antes vista, salió corriendo detrás de su amiga ladrona.
El muchacho solo se rió mientras veía a sus dos amigas correr por los pasillos, atropellando a muchos de sus compañeros en el camino, luego entraron en el aula y, por el sonido de mesas y sillas siendo arrastradas dentro, la lucha más encarnizada y salvaje de la historia, provocada por un chocolate, ya había empezado.
—¿No las vas a detener?—le preguntó Carolina a Sebastián, cuando él llegó a su lado y miró con una sonrisa la puerta del aula por la cual Kassandra intentaba escapar, pero Jessica le tiraba de la camisa y la devolvía dentro.
—Extraño en ti, ¿tú pidiéndome que detenga a alguien mientras golpea a Kassandra? Pensé que apoyarias con todo tu corazón al que haga lo que tu sueñas hacer por años, pero no puedes por ser físicamente inferior.—contestó Sebastián, mirando a Carolina y sonriendo con picardía—Extremidades pequeñas, poca fuerza en los brazos, nada de resistencia...
—También es extraño en ti verte parado viendo como dos de tus amigas intentan hacer pedazos a la otra—comentó Carolina, ignorando las burlas—No me preocupo por ella, solo que... si Jessica la mata (como estoy segura ella planea hacer) su espíritu se va a quedar en esta aula...
—¿Eh? Pero miralo del lado bueno, ¿no crees que sería divertido que el espíritu de alguien habite en nuestra aula? Conociendo a Kassandra, lo más seguro es que le gaste bromas a los profesores y así ellos no entrarán a darnos clases. ¡Nos aprobaran con excelentes notas a todos sin estudiar!—interrumpió Daniel a su amiga, con una enorme sonrisa en el rostro. Luego el chico se dirigió a toda pastilla a la puerta y gritó:—¡Matala Jessica, matala!
Se permitieron disfrutar del espectáculo unos minutos más, agradeciendo que Landra esté viendo videos de animales super tiernos con Brisa, la chica que estudiaba en Quinto 'C', que, como ella, amaba a los animales; pues si Landra hubiera estado presente, la pequeña no habría permitido siquiera que la pelea empiece.
Con el pasar del tiempo empezaron a llegar más muchachos que en vez de hacer lo que una persona decente haría (meterse y detener la pelea), hacían apuestas entre ellos, eligiendo a quien sería la ganadora.
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¡La culpa es de Kassandra!
Teen FictionOcho adolescentes enfrentan su último año de secundaria y están decididos a tener el mejor año de sus vidas, antes de que las millones de responsabilidades adultas les caigan encima. Liderados por Kassandra (una chica que no sabe cuándo cerrar la bo...
