La primera hora del lunes, en el aula de Kassandra, ella y todos sus demás compañeros ya habían ordenado el salón, con sus productos en las mesas, un tríptico que explicaba los beneficios de cada uno de sus productos y un afiche, como propaganda.
Todos se habían esforzado en dar lo mejor de sí (o bueno, a los que les interesaba, los demás solo habían llevado una limonada o algo por el estilo), dispuestos a conseguir la mejor nota. Y claro, los que habían traído algo comestible protegían con su vida sus productos, ya que nunca faltaba el pendejito que fingía leer mientras jalaba para su bolsillo un chocolate.
—La fragancia Goku, para que huelas al sayayin después de concluida alguna de sus épicas peleas. Mil quinientos zenis cada botellita, ¡es una ganga!—decía Daniel.
—Pensé que bromeaban con eso...—murmuró Richard, cogiendo una de las botellitas naranjas.— ¿Mil quinientos? ¿Tan caro?
—Es que eso no es todo, pequeño insecto—contestó Kassandra, sonriendo—No debe faltar en tus días de seducción, atrae a las chicas...
—Y si eres uno de los primeros en comprar te daremos una bolsa de semillas del ermitaño y la ropa de entrenamiento sayayin, ¡para que entrenes como uno de verdad!—siguió Daniel—¡Pero eso no es todo!
—Si llamas ahora se hará acreedor de un radar* que tenemos en stock para que detecte el ki de los insectos con los que vive—continuo Kassandra—¡Pero ahí no termina!
Muchos de sus compañeros de aula se habían detenido a mirar a Daniel y Kassandra, interesados en lo que ellos tenían que decirles, aunque... ¿quién no lo estaría?
—También le daremos capsulas desplegables de la mismísima Corporación Capsula, con todas las revistas cachondas firmadas por el mismísimo Maestro Roshi—dijo Daniel, subiéndose a una silla—¡Con la nube voladora si eres puro de corazón! Pero... ¡aún hay más!
—Creo que ya tenemos nuestra primera cliente, fíjate en la cara que ha puesto Carolina cundo escucho lo de las revistas cachondas... —susurró Kassandra—Ah, sí.... ¡PERO SI ERES EL PRIMERO EN LLAMAR TE HARAS ACREEDOR DE UN GRAN PREMIO! ¡POR EL QUE MUCHOS ASPIRAN!
—¡Oh, sí, pequeño aspirante a guerrero! ¡Si eres el primero en llamar, podrás entrenar, nada más y nada menos que...!
—¡CON EL MÁS FUERTE! ¡MÁS VELOZ!
—Y más tonto... ¡SAYAYIN GOKU!—exploto Daniel, dando un enorme salto (de esos que dan los mexicanos para cruzar el muro, su enemigo natural) y cayendo limpiamente en el suelo, mientras el aula explotaba a aplausos y sus compañeros corrían hacia ellos, buscando dinero en sus bolsillos.
Bueno, al menos su mente fantasiosa les había servido de algo, porque en el recreo estaban repletos de dinero y ya sin existencias de su Fragancia. Pero prometieron hacer más para los que no habían alcanzado.
—Yo no entiendo como la gente quiere apestar a sudor—murmuró Rachelle, sin ánimos, mirando como sus dos amigos contaban su dinero.
—No nos malogres el negocio—le dijo Kassandra.
—Sí, Rachelle, mejor quédate callada—concordó Jessica, acercándose a ello con una caja de galletas—¿Chicos, quieren?—Kassandra y Daniel asintieron con la cabeza y fueron a coger una de las galletas que le ofrecían, pero Jessica ya las había apartado—Si quieren, compren, nada es gratis en esta vida.
—Te aprovechas. Pero bueno... dame dos—pidió Daniel.
Cuando Jessica recibió el dinero, no pudo evitar guiñarle un ojo a Rachelle, que estaba sorprendida de sus habilidades para vender. Pero ahí no terminaba todo, porque ella siguió.
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¡La culpa es de Kassandra!
JugendliteraturOcho adolescentes enfrentan su último año de secundaria y están decididos a tener el mejor año de sus vidas, antes de que las millones de responsabilidades adultas les caigan encima. Liderados por Kassandra (una chica que no sabe cuándo cerrar la bo...
