NOTA INICIO: PONGO QUE SIGA NARRANDO ELLA PORQUE NO SOY BUENA PONIENDO ESCENAS DE SEXO NARRADAS POR UN HOMBRE, ASÍ QUE MEJOR CON MUJERES. EL PROX LO NARRA DOUGLAS
Caminé hasta el que era mi cuarto, con una sonrisa en los labios. Estaba nerviosa y con los pelos de punta, pero si había alguien que me llenara de paz y me hiciera sentirme cómoda y tranquila era él. Al diablo con los demás.
Me quité la ropa, metiéndome en una bata de baño y frotándome los brazos cuando sentí un escalofrío.
En serio iba a hacer esto. Después de mucho tiempo de no permitir que se me acercaran los hombres, Douglas entraba en mi vida, cambiándolo todo.
Dejé la ropa húmeda en la canasta de la ropa sucia y salí despacio del cuarto, dejándome guiar por el sonido de la ducha y el leve vapor del agua tibia. Él estaba tambien en bata de baño y terminaba de organizar la bañera, volteó a verme nada más sentir mis pasos cerca. Entré cerrando tras mío quedando solo nosotros dos en nuestra propia burbuja. Cerró el grifo acercándose a mí.
— ¿Estás lista?—asentí, enrollando en mis dedos los lazos del albornoz.
—Solo... solo será un baño, nosotros no...—Me callé.
Sonrió acariciando mi mejilla con el pulgar y levantando mi barbilla, obligándome a verlo a los ojos.
—No haré nada que no quieras—susurró, dándome un besito. Suspiré cerrando los ojos y dejando mi frente unida a la suya—primero tendremos que sacar esto—apartó mis manos soltando el nudo de la bata, dejándola levemente abierta y bajándola por mis hombros con suavidad, dejándome desnuda. Desvié el rostro, rojo de vergüenza, y sintiendo los imperiosos deseos de cubrirme de nuevo y alejarme de él. Me tomó de las mejillas girando mi rostro al suyo—no te avergüences de tu cuerpo, eres hermosa y no tienes porqué esconderte. Me gustas toda tu así como estás—Me perdí en su mirada, abrazándolo y recostándome contra su pecho.
Nadie me había dicho nunca nada tan bonito.
—Te quiero—susurré.
— ¿Con el corazón?—levanté de golpe el rostro, y sintiendo mis ojos llenos de lágrimas.
—Co... como... ¿Cómo lo sabes?—pregunté con voz ronca y estrangulada.
—Te escuché el día en que se lo preguntaste a tu padre, y mi abuela me lo contó todo—se me escapó un sollozo.
—Fue hace tanto tiempo. Mi padre me lo decía al arroparme para dormir. Decía que al hacer la promesa, no importaba donde estuviera el, siempre estaría conmigo protegiéndome. Nunca más volvió a decirlo luego de lo ocurrido aquella noche. Aun duelen todas esas heridas, ya no sangran, pero siguen ahí latentes—me acarició el cabello en silencio, para después mirarme a los ojos.
—Y son esas las que vamos a sanar y a dejar en el pasado hoy, y sé que es un acto de fe inmenso el que estás haciendo al descubrirte así, pero más que fe es valentía lo que veo en ti, una mujer fuerte y valiente que no se va a dejar vencer sin presentar pelea—
—Solo lo hago porque es contigo Doug, tú me tranquilizas. Y porque te quiero—lo abracé, siendo apenas consiente que él estaba aun con su bata de baño y yo desnuda.
— ¿Con el corazón?—preguntó en un susurro.
Sonreí.
—Con el corazón—
Me dejé abrazar, recostada contra su pecho y sintiendo el agua resbalar por mis hombros. No nos decíamos nada hacía un rato, y me estaba tomando con demasiada tranquilidad este acto tan íntimo. No sentía miedo hasta ahora y él tampoco se propasaba conmigo. Nuestras piernas estaban entrelazadas, al igual que su mano y la mía, con la otra me echaba agua con suavidad, por medio de la esponja.
ESTÁS LEYENDO
CON EL CORAZÓN
Teen FictionUna joven enfermera, un oscuro pasado y el comienzo de un nuevo amor. Dulce María ha sido toda su vida una enfermera, no con título, se ha desempeñado en un centro para ancianos, junto a sus padres. Ahora con 23 años, tiene tantos conocimientos...
