Gemí una vez más frente al espejo, era la octava vez que revisaba y la muy condenada no quería bajarme. Se suponía que me llegaría ayer y tenía retraso. Era muy puntual, siempre como un relojito. Y no entendía por qué esta vez era diferente. Mamá me esperaba sentada en mi cama.
— ¿Tampoco esta vez?—negué sonándome la nariz—creo que es el momento—se puso de pie saliendo del cuarto.
— ¿El momento de que?—entré con ella a su habitación y directamente al cuarto de baño.
Ya no me amedrentaba ni me ponía nerviosa como antes el entrar allá. Eso hace tiempo lo había superado.
La vi abrir la gaveta del espejo y sacar una cajita rectangular. Me la pasó. Leí la etiqueta y la puse en el mesón como si me quemara.
—No mamá, eso sí que no. Estás loca si crees que voy a hacerme ese test—lo señalé, ella lo tomó y me lo puso en la mano—es... es imposible—ella negó.
— ¿Cuándo fue la última vez que tuvieron relaciones?—sentí el rubor en mi rostro.
— ¿Por qué quieres saberlo? Yo conozco mi cuerpo, sabría si estoy embarazada—se cruzó de brazos esperando mi respuesta—bien—esquivé su mirada—el sábado de la semana ante pasada, cuando Adela se quedó aquí—
—Háztela, y te espero afuera—no parecía de mal humor, pero tampoco muy entusiasmada.
—Mamá no voy a hacerlo—protesté.
—O te la haces de forma voluntaria, o nos vamos ya mismo a donde la ginecóloga—eché la cabeza hacia atrás y esperé a que cerrara la puerta.
Esto no me estaba pasando a mí. Tenía que ser una broma. Era aún muy joven y Doug y yo no estábamos casados. ¿Cómo iba a reaccionar donde fuera cierto? Dudaba que lo entusiasmara la idea.
— ¿Ya?—di un brinco destapando la caja.
—Ya voy—respondí frustrada.
"Por favor que solo sea un desarreglo hormonal, que me venga ya" Supliqué mirando al techo.
Me hice la prueba y leí las instrucciones del resultado en la caja, aun cubriendo el resultado. En las indicaciones decía que al salir Positivo en el tablero digital, indicaba embarazo, si era negativo no lo estaba. Inhalé hondo antes de leer la respuesta.
"Positivo"
Ay Dios mío.
Mamá entró de nuevo cuando midió que ya era el tiempo suficiente, se asomó a ver el resultado.
— ¡Jesús!—se cubrió la boca—hija, estás embarazada—sonrió.
—Mep—fue lo único que salió de mi boca cuando ella me abrazó emocionada.
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Aun no creía lo que estaba ocurriendo, la prueba era positiva, y sabía que aunque rogara a los cielos, el resultado no iba a cambiar. Mamá estaba más que contenta y felicitándome a cada instante, yo solo deseaba que Douglas no se molestara conmigo. Estaba por llegar por mí, para regresar a casa.
Perdería la venida.
Después de meditarlo casi una hora, decidí que dejaría las cosas hasta acá, no podría irme con él, ni continuar en el trabajo como enfermera de la abuela. Y si le cortaba de una vez, me ahorraba el dolor de soportar que se echara para atrás y se negara a tener al pequeño conmigo. Tampoco lo abortaría. Era sangre de mi sangre y lo tendría a como diera lugar. Él no lo sabría, porque pensaba no decírselo. Era lo mejor.
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CON EL CORAZÓN
Teen FictionUna joven enfermera, un oscuro pasado y el comienzo de un nuevo amor. Dulce María ha sido toda su vida una enfermera, no con título, se ha desempeñado en un centro para ancianos, junto a sus padres. Ahora con 23 años, tiene tantos conocimientos...
