Michelle
Al día siguiente el silencio en aquella habitación era tenebroso.
La noche anterior habíamos hecho el amor, pero las dos sabíamos que había sido una pequeña distracción para lo que nos esperaba en unos minutos. Vanesa no había dormido en toda la noche y yo de estar preocupada por ella tampoco dormí. Se veía tensa, inquieta, y eso me ponía enferma. Sabía que ni mis besos, ni mis mimos la harían cambiar su semblante, por eso rogaba a Dios que esta pesadilla acabara pronto.
-Estas lista?
-Es una pregunta estúpida teniendo en cuenta que voy para el funeral del hombre que me ayudó a venir al mundo pero que me odiaba y me despreciaba, así que no Michelle, no estoy lista ni estoy bien.
-No tienes que hablarme de esa manera Vanesa, solo preguntaba.
-Lo siento, aquí la estúpida soy yo. -Bajo su cabeza y apretó los puños. -No quise responder así, solo que... Tu entiendes.
-Entiendo, y para eso estoy aquí, no para que me trates como basura, estoy aquí para ayudarte.
-Lo sé y lo siento, no puedo controlarme.
-Lo harás bien amor, solo recuerda que voy a estar a tu lado en todo momento, no voy a dejarte sola.
Ella me abrazo y escondió su cara en mi cuello.
-Te necesito.
Habló a punto de romperse y enrede mis manos en su cabello.
-Estaré ahí contigo, no iré a ningún lado.
--------------
No conocía la ciudad, pero estábamos relativamente cerca al cementerio, que casualmente quedaba a unos minutos de donde vivía Amanda.
¿Que si tenía miedo? Claro que tenía miedo, temía por Vanesa, temía por su reacción apenas se encontrará con su madre biológica. Ella no lo decía, pero era tanto el odio y el desprecio que sentía por esa mujer que era difícil de creer. Yo más que nadie quería que dejara ese odio y ese rencor hacia ella y que tuviera limpio su corazón para empezar una nueva etapa, no quería que ella siguiera con secuelas de un pasado horrible, no cuando tenía mucho amor que dar a dos hermosos niños.
-Llegamos.
Mike habló suavemente interrumpiendo los pensamientos de Vanesa. Ella miro hacia afuera y trago saliva. Suspiró y abrió la puerta del auto con manos temblorosas.
Llevaba una falda negra de tubo pegada a sus piernas, una camisa blanca y encima un bonito y elegante abrigo que cubría hasta un poco más abajo de sus rodillas, acompañado de unos tacones negros. Su cabello estaba suelto y era ondeado por el viento que pasaba. Por mi lado, había escogido un vestido negro que llegaba hasta mis rodillas, era ajustado, pero nada exagerado, acompañado de unos tacones no tan altos y un abrigo similar al de Vanesa, mi cabello estaba suelto con algunas ondas y una leve capa de maquillaje, simple pero adecuado para la ocasión creo yo.
Su mano busco la mía y la encontró dando un apretón. Acomodo su cabello a un lado y me miro a través de sus lentes oscuros.
-Pase lo que pase, no te alejes de mí.
Aún a través de sus gafas pude sentir su mirada intensa sobre mí, asentí y ella acarició mi mejilla con suma delicadeza y cerré los ojos corriendo la cara para dejar un beso en la palma de su mano. Sonrió un poco y miro al frente para empezar a caminar.
Vanesa
Con cada paso que daba se me hacía más difícil respirar, sentía mis pies pesados y mi espalda se sentía como si llevara docenas de rocas cargadas allí. Tuve que guardar mi otra mano en el bolsillo del abrigo ya que había empezado a temblar como gelatina.
Mientras nos acercábamos pude notar de lejos la presencia de una multitud de personas, noté a mis escoltas discretamente hablando por sus micrófonos y caminaban tratando de pasar desapercibidos. Mike venía pisando mis talones literalmente y llegamos cada vez más cerca de la gente.
ESTÁS LEYENDO
Quédate.
Ciencia FicciónVanesa Ferrer es una prestigiosa y exitosa empresaria. Para unos arrogante, prepotente y para otros es considerada una diosa. Esta rodeada de lujos, poder y sensualidad. Pero como toda persona,ella guarda secretos y un pasado oscuro y desgarrador qu...
