La familia de Roxana era una de esas familias que te hacen sentir en tu casa, aunque vengas recién conociéndolas. Al final, ese día me quedé hasta casi las once de la noche allí; me despedí y aseguré que pasaría al día siguiente para ver cómo seguía mi nueva amiga.
Llegué a mi departamento y repasé aquel largo día. Y no largo de malo, sino que largo por todo lo sucedido.
Así que esa era mi vecina. Y yo que despotriqué casi todo el día contra ella. Sonreí y me burlé de mí mismo.
El teléfono sonó y me apartó de mis cavilaciones.
―Aló.
―Por fin te dignas a contestar, ¿dónde estás?
―En mi casa, ¿por?
―Te he llamado un montón de rato y tú ni luces, pensé que la devoradora te había secuestrado.
―Se fue a la casa de su amiga.
―Te dejó botado ―repuso con sorna.
―No, era mejor que se quedara en su casa, allá pueden cuidarla mejor y no quedará sola en el día.
―Claro ―ironizó.
―¿Qué quieres? ―pregunté de mal humor.
―A ver, Bastián, tú sabes quién es esa mujer, ¿cierto?
―Almendra.
―Aparte de su nombre.
Resoplé sin contestar.
―Sí, efectivamente, Almendra Ríos es tu vecina de Melipilla, a la que quieres echar a toda costa de tus terrenos.
―Cosa que, según tú, es imposible.
―Así es y por lo mismo, te recuerdo que ayer decías que le ibas a hacer la vida imposible a esa mujer.
―Tuvo un accidente.
―Sí, y muy bien que podrías haberle endosado ese problema a otra persona.
―¿Endosado ese problema a otra persona? ¡Gustavo! Ella no es una cosa que si te estorba la apartas.
―Hasta antes de verla te estorbaba y bien dispuesto que estabas a apartarla como fuera.
―Sabes que no lo hubiera hecho.
―¿No? ¿Quién me asegura que no fuiste tú el que soltó el caballo para que chocara con ella?
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Juego de poder
RomanceUna florista naturalista y un empresario de transportes, ¿qué tienen que ver el uno con el otro? Nada. Si no fuera que sus empresas colindan. El problema es que para Almendra, una mujer que vive la vida de forma natural, los camiones de su vecino e...
