―Mi mamá lloraba como una Magdalena cuando supo que te fuiste, no sabía cómo iban a enfrentar a la gran sociedad ―contó el hermano de Almendra.
―¿Y qué hicieron? ―preguntó ella.
―¿No leíste los periódicos de la época? ―Se sorprendió.
―No, me aislé más de un año.
―Bueno, llamaron a tu prometido y le explicaron la situación. Él se puso furioso y amenazó con quitar la ayuda económica que le daba al papá.
―Espera ―intervine yo―, ¿no que el papá de ustedes era el dueño de la empresa y ese tipo el gerente general con algunas acciones?
―Eso creíamos todos, pero mi papá estaba en la ruina ―me contestó Antonio.
―Nunca nos dijo nada ―mencionó Almendra.
―Jamás lo hubiera asumido. Bueno, el asunto es que después de una larga discusión, decidieron matarte camino al altar.
―¿Qué? ―grité.
―Sí, camino a la iglesia, tu auto fue chocado por un camión y te moriste. La vergüenza de la familia quedó oculta y en vez de burlarse del novio abandonado, fue blanco de la lástima de todos.
―De verdad que me morí para ellos.
―Sí, pero ahí no quedó, después pusieron la demanda por posible desgracia, yo sabía lo que pretendían.
―¿Qué pretendían? ―preguntó Almendra tras un tenso silencio.
―Matarte de verdad para que no se te ocurriera aparecer. Desaparecer todo ese año fue bueno para ti. Nunca te encontraron.
―¿Ahora quieren matarme?
―No, ya no. En todo caso, espera, que todavía falta más historia. Mi papá fue decayendo cada vez más, las deudas lo tenían al límite y Francisco Javier ya no quería seguir ayudándole; lo hacía, según él, por la gran amistad que los unía. En realidad, como nos enteramos más tarde, mi mamá era la que le pagaba los favores, hasta que mi papá se enteró.
―¿Se acostaba con la mamá?
―Sí.
Yo cada vez me quedaba más perplejo de lo que se puede llegar a hacer por dinero, estatus o por el qué dirán.
―El asunto es que la quiebra del papá era inevitable y hace un año, cuando ya la cosa no daba para más, tuvo que venderle a tu ex la empresa, eso mi mamá no lo soportó y "antes muerta que sencilla" se lo tomó demasiado a pecho y se mató.
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Juego de poder
RomanceUna florista naturalista y un empresario de transportes, ¿qué tienen que ver el uno con el otro? Nada. Si no fuera que sus empresas colindan. El problema es que para Almendra, una mujer que vive la vida de forma natural, los camiones de su vecino e...
