9: Enojo (Almendra)

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Llegué de vuelta más contenta. Salir, ver mi rosa y estar con él, me hizo sentir bien.

―¿Tienen hambre? ¿Van a tomar tecito? ―nos preguntó la señora Ely.

―Yo sí, gracias ―contesté, realmente estaba hambrienta.

―Sí, gracias, pero voy a comprar algo... ―dijo Bastián.

―No, no hace falta nada, ya compramos, además, hice panqueques con manjar.

―¿De verdad? ―preguntó sorprendido―. Hace muchos años que no como.

―Están muy ricos ―comentó Lucía.

―Me imagino, tu abuela tiene mano de monja para cocinar ―respondió él.

Para ser franca, me impresionaba lo bien que se llevaba Bastián con todos en esa casa. Los niños lo quisieron de inmediato y para qué decir la señora Ely y Roxana, Recién llevábamos conociéndonos tres días y parecía que fuera una eternidad. Y eso, a ratos me asustaba. Él era demasiado perfecto y nadie podía serlo. ¿Y si fuera un psicópata? Me preguntaba. O quizá podía ser un maltratador de mujeres, esos siempre se ven perfectos para todo el mundo.

―Oye, ¿estás bien? ―me preguntó Bastián; ya me había quedado pegada.

―Sí, sí, estaba pensando, nada más.

―¿Pensando en qué?

―N, en nada especial ―mentí.

Entrecerró sus lindos ojos, supo que le mentía, pero no le iba a decir que pensaba que él podía ser psicópata.

―Ya, niños ―les habló a los pequeños―, ayudemos a la abuelita a poner la mesa.

Los niños corrieron felices a la cocina para ayudar a llevar las cosas al comedor. Yo me senté, sabía que no me permitirían ayudar y no sacaría nada con protestar; además, los niños estaban felices cooperando con Bastián.

A decir verdad, la once estuvo muy rica. Roxana llegó justo a tiempo para compartir con nosotros. Me contó algunas cosas de la tienda, más que nada, anécdotas de los clientes y me dijo que también había hablado con el capataz de la obra de la sucursal, que iba todo según lo planeado.

―¿Vas a abrir otra florería? ―me preguntó Bastián.

―Sí, en el centro, se inaugura la próxima semana, el próximo sábado.

―Mira qué bien ―comentó algo raro.

―¡Ah! Y fue el junior del abogado, te dejó los últimos documentos, ahora sí el terreno es todo tuyo para iniciar los sembrados.

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