16: No te des por vencida (Bastián)

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―Debiste decírselo antes. O no hacerte cargo de ella ―me recriminó Gustavo―. Yo te dije.

―No podía dejarla sola ―repliqué.

―Podías. Pudiste. Una cosa fue llevarla al hospital, a su casa y todo. Pero hasta ahí. ¿Para qué seguiste yendo? ¿Para qué te hiciste su amigo? Y si eran amigos, debiste decirle lo del terreno. Eso fue lo que estuvo mal.

―Sí, lo sé, ahora no quiere nada conmigo.

Mi amigo se rio burlesco.

―Si fue capaz de dejarte botado, debe estar muy enojada.

―Me odia.

―Te lo dije, aunque tanto como odiarte, no creo.

―Ella habló contigo, ¿qué te dijo?

―No estuve mucho rato con ella, quería saber qué te pasaba, por qué andabas raro y por qué te molestaba el tema de las flores.

―No me molesta el tema de sus flores ―repliqué.

―No, te molesta el tema de sus flores en tus terrenos.

―No sé qué hacer, Gustavo, la cagué, yo sé, pero tampoco es fácil para mí irme de ahí, ya hice todo, está todo terminado, de hecho, deberíamos estar en la inauguración.

―Ella tampoco se quiere ir.

―No, cuando le mencioné eso, se puso fiera. Meto la pata una y otra vez con ella.

―¿Por qué no hablas con ella y te sinceras? Dile lo que sientes, dile cómo te sientes, dile que te gusta y que no quieres perderla por esta estupidez.

―No quiere verme, mucho menos va a querer escucharme.

―Búscala, dile que necesitan hablar. Ustedes dos son adultos, necesitan conversar las cosas, hace rato que los dos dejaron de ser adolescentes como para que estén con esas cosas infantiles de: "No te quiero ver" o enviarse indirectas.

―Es ella la que no quiere verme ni hablar conmigo.

―Porque está dolida, espera un par de días y la buscas para hablarle ―me aconsejó.

Yo le hice caso y el lunes la llamé, no me contestó. En la tarde le envié un mensaje diciéndole que quería hablar con ella. Me dejó él "Visto".

‹‹Almendra, por favor, yo sé que estás dolida, necesitamos hablar››, le envié a las seis de la tarde, poco antes de ir a casa de Roxana a ver a los niños, como les había prometido.

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