No sabía si intervenir o no. De lo que sí estaba seguro era de que tenía que sacar a Almendra de ese lugar, no le hacía nada bien encontrarse con su papá, sabía el daño que le había hecho, no solo psicológico, también físico, lo pude notar el primer día que hicimos el amor, su espalda estaba llena de pequeñas líneas de cicatrices de golpes con un cinturón, un látigo o algo así.
La tironeé un poco para que continuásemos avanzando, ella se apartó de él y dio dos pasos, solo dos antes de que la voz potente de ese hombre nos detuviera en seco.
―Tu mamá ya no está.
Ella se soltó de mí, yo no quería, se volteó, desanduvo los dos pasos y lo quedó mirando.
―¿Y eso a mí qué? ¿Qué quiere? A mí me importa nada lo que usted y ella hagan con su vida. Yo ya no soy su hija, lo dejé de ser cuando usted me echó de la casa, me desheredó y prefirió a un pedófilo degenerado antes que a su hija y todo por el qué dirán. No, señor, no me importan, ni sus mentiras, ni sus halagos, ni su arrepentimiento, si es que eso es lo que le pasa. Nada. Usted y yo no somos nada y espero que nunca me vuelva a molestar. Hasta nunca.
Se devolvió conmigo, se aferró de mi mano y seguimos nuestro camino. La llevé al auto, estaba nerviosa y no quería que, si ellos la seguían, la vieran así, preferí sacarla de allí.
―¿Todo bien?
―No ―contestó con aplastante sinceridad.
―¿Vamos a otra parte a tomar un helado gigante?
―Sí, creo que lo necesito.
Nos fuimos a una gelatería algo alejada de allí y nos sentamos ante dos enormes copas de helado.
―¿Cómo te sientes?
―No sé, se veía raro.
―¿Raro?
―Es que no sabría decírtelo, no sé cómo.
―¿Qué crees que haya pasado entre ellos para que se separaran?
―No sé y, ¿sabes qué?, me da lo mismo. Por un breve segundo creí que me quería, que quizá podía sentirse orgulloso de mí, pero no. ¿Qué justificación puede tener para todo lo que me hizo? ¿Para lo que le hizo a Rodrigo, mi hermano? ¿Te das cuenta de que prácticamente mató a su propio hijo y luego lo negó? No, como padres no tienen perdón.
―A veces los padres pueden ser muy tontos.
―Tus padres fueron buenos contigo, tus padres te amaron; a pesar de todo, hicieron todo por ti. Su problema fue entre ellos, se enfermaron de celos, como pareja se fallaron. Mis padres, ni como pareja, ni como padres funcionaron.
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Juego de poder
RomanceUna florista naturalista y un empresario de transportes, ¿qué tienen que ver el uno con el otro? Nada. Si no fuera que sus empresas colindan. El problema es que para Almendra, una mujer que vive la vida de forma natural, los camiones de su vecino e...
