Con tal de verla sonreír, no me importaba cargar con la culpa, y esa apuesta que hizo me daba tiempo a pensar en lo que haría para solucionar todo este entuerto.
Después de un segundo café salimos a ver cómo había quedado todo, con calma, tranquilidad y con luz de día. Nos dimos cuenta de que aquella tragedia había sido causada, al parecer, por jóvenes drogadictos y alcohólicos.
―Debes agradecer que no vieron bien tu auto, quizá, por la oscuridad de la noche, no se dieron cuenta de que quien venía era un mujer ―le dije con el miedo que me había provocado pensar en eso.
―¿Crees que me hubieran hecho algo?
―¿Algo? Almendra, quizá no estarías contando la historia. Seguro pensaron que eras un hombre, el dueño, alertado por sus desmanes.
―Ah ―musitó confundida.
―Pero estás bien y eso es lo importante. El resto da lo mismo.
―¿Ahí quedaban cosas de tu mamá? ―me preguntó interesada.
―No sé, en realidad nunca volví a entrar. Nunca entré.
―Perdóname lo que dije de ellos.
―Está bien, es la verdad, es lo mismo que yo siempre he dicho de ellos, solo que escucharlo de otra boca, suena peor.
―Así es y yo no soy quién para hablar mal de ellos, mucho menos frente a ti.
Le di la espalda y entré a lo que quedaba de la edificación. Se veía muy endeble, las vigas que la sostenían estaban quemadas, por lo que salí de inmediato, no había mucho que rescatar.
―Voy a mandar a unos maestros para que la derriben y saquen los escombros ―ofrecí.
―No.
―¿No?
―No, es mi terreno y era mi casita, así es que yo tengo que hacerme cargo.
―No quieres mi ayuda.
―Sería cínica si dijera que no, pero ya has hecho demasiado. Ahora me toca a mí. Además, así aprovecho a los mismos maestros para que me hagan una oficina para mí, para cuando quiera desconectarme...
Como si el destino se ensañara con ella, llegó un camión con su humo y con su bulla.
―La haré a prueba de sonido ―concluyó divertida.
―¿Quieres conocer el fundo?
Me miró suspicaz.
―Vamos, para que conozcas dónde me crie.
ESTÁS LEYENDO
Juego de poder
RomanceUna florista naturalista y un empresario de transportes, ¿qué tienen que ver el uno con el otro? Nada. Si no fuera que sus empresas colindan. El problema es que para Almendra, una mujer que vive la vida de forma natural, los camiones de su vecino e...
