Capitulo 12.

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Lo veo morderse el labio inferior antes de maldecir en voz baja. 

—Voy a matar a ese hijo de puta.

Aprieto los dientes arrepintiéndome de haberle contado. Si Justin se enterara… Si supiera que estoy diciéndole todo esto a Jeff… No… No, no puede saberlo, no tiene que saberlo, por nada del mundo debe enterarse. 

—Jeff, no puedes hacer nada.

—Si que puedo y voy a hacerlo.

Se pone de pie rápidamente haciendo que al imitar su acción tire el vaso lleno de agua al suelo. La parte baja de sus vaqueros queda levemente salpicada, al igual que los míos. Lo tomo por el brazo asustada y casi me largo a llorar antes de poder articular palabra alguna.

—Juraste no decir nada, Jeff —digo temblando.

—No pienso quedarme aquí sentado mientras ese te lastima.

—¿Y qué piensas hacer? No puede hacer nada.

Ruego para que nadie nos esté escuchando y agradezco a Dios que el bar está un tanto vacío.

—Si que puedo, voy a denunciarlo.

Se zafa de mi agarre para caminar hasta la puerta, tomo mi bolso a los manotazos y corro detrás de él. Lo alcanzo cuando sale por la puerta principal, asustada y preocupada lo golpeo con el bolso en la espalda. Él voltea a verme y se aleja tres pasos caminando hacia atrás.

—¡Jeff lo juraste!

—Entiende que si sigue así va a matarte.

—¡No!

Varias personas en la acera comienzan a mirarnos al pasar. Jeff se pasa las manos por el cabello.

—Sabe lo que hace.

—¿Ah si? ¿Entonces tiene razón para golpearte?

—Quizá.

—Escúchate, por Dios —dice alterado y saca las llaves de su coche.

—Jeff, si tú dices algo, pueden empeorar las cosas.

Se queda en silencio durante unos segundos, luego bufa y se acerca un poco a mí. Las lágrimas siguen punzando en mis ojos para cuando él me abraza con fuerza intentando acallar la tormenta en mi interior. 

—Solo quiero ayudarte.

—Entonces quédate callado, por favor.

Murmura algo que no soy capaz de comprender y unos minutos después me dice que volvamos a entrar al bar. El primo de él se encuentra terminando de limpiar mi desastre y luego voltea para vernos entrar y acomodarnos en una mesa. Jeff se disculpa unos segundos para atender una llamada y Brandon ocupa su lugar frente a mí.

—¿Te encuentras bien? —Pregunta amablemente.

Me limito a asentir porque no estoy de ánimos para responder hablando.

—Perdona, Isa, no pude evitar escuchar lo que hablaban con Jeff afuera.

Genial, si con una persona ya era suficiente, con dos era mucho más que suficiente. Agarro mi bolso y dejando a Brandon sentado en la silla frente a mí salgo del bar sin pronunciar palabra alguna.

Save Me. {j.b}Donde viven las historias. Descúbrelo ahora