—Mamá y papá, por aquí —dice la muchacha de blanco.
Justin posa su mano en mi cintura guiándome hacia el interior del consultorio. La ecógrafa acomoda un pequeño almohadón en la camilla y la palmea indicándome que me acueste allí para comenzar con el estudio, a continuación acerca una silla a la camilla y ella se acomoda frente al monitor, cruza sus piernas y nos observa ponernos en nuestros lugares.
—Bueno, ¿sabemos cómo es esto? —Pregunta acomodándose la coleta con fuerza. Justin y yo asentimos— Entonces voy a proceder a esparcir el gel en la pancita —dice dulcemente—, y podremos ver al bebé.
Justin presiona mi mano con fuerza dejando sus nervios a la vista. Pego un pequeño saltito para subirme a la camilla y me recuesto apoyando la cabeza en la incómoda almohada. Justin se sienta a mi lado en la silla que supongo es para los padres.
—Arriba la blusa —dice acercándose hacia mí con un pote azul en sus manos.
Me desprendo el saco y subo mi blusa hasta más arriba del ombligo dejando el pequeño bulto de mi vientre al aire, Justin me toma la mano una vez más cuando la mujer se dedica a darme escalofríos esparciendo el líquido espeso en mi piel. Tiemblo haciéndola reír.
—Está frío, ¿verdad? —Pregunta sonriendo.
—Lo está —murmuro.
Justin se mantiene inmóvil.
—Bueno, ahora vamos a hacerte unas preguntitas, mamá y luego podemos ver al bebé. Sé que acabas de salir de una pequeña internación, ¿cómo te sientes?
—Bien, mucho mejor aunque he tenido una puntada fuerte hace al menos una hora.
—Es por eso que recomendamos el reposo luego de una pequeña pérdida.
Asiento lentamente observando a Justin que no aparta la mirada del monitor en negro que luego será el testigo de la ecografía de nuestro bebé.
—¿Madre primeriza?
—Técnicamente sí —susurro. Ella frunce un poco el ceño—. Perdí un bebé hace tres años.
El nudo en mi garganta se hace grande, pero no me permito angustiarme ni por un solo segundo.
—Está bien y ¿cómo llevas este embarazo, corazón?
Su dulzura hace que se me aflojen un poco las lágrimas así que aparto la vista.
—Mejor, he estado mejor.
—Entonces vamos a cuidarnos más, ¿no crees? Te quiero en cama hasta que nazca ese bebé sano y salvo.
Le sonrío levemente y luego procede a hacerme preguntas personales acerca del embarazo, como la última fecha de mi periodo, qué número de veces he ido a una ecografía, me da unos análisis para hacerme y repite cinco veces que me mantenga en la cama. Empuja su silla cerca de la camilla y Justin se mueve un poco hacia atrás para darle espacio a la muchacha, ella presiona el aparato en mi estómago.
—Primero voy a medirlo y luego les explico qué estamos viendo.
Trago saliva con nerviosismo, Justin mantiene su mano cerrada con fuerza apretando la mía. Apoyo todo el peso de mi cuerpo sobre mis codos para poder observar la pantalla con mejor precisión. Todo es negro, pero existe una pequeña cosita moviéndose lentamente, la muchacha pasa la flecha de un lado al otro estirando y achicando haciendo aparecer los números que miden a nuestro bebé.
—¿Vamos a saber el sexo? —Pregunta.
—Si, si, claro que si —se apresura Justin a responder.
—Bueno, bueno, tenemos un bebé sano de cinco centímetros —dice con una nota dulce en su voz.
Justin voltea a verme con una sonrisa en su rostro y luego voltea a ver a la chica, ella le devuelve la sonrisa. Mi esposo separa dos de sus dedos indicando un pequeño espacio.
—¿Es como así?
La rubia de ojos marrones asiente levemente.
—¿Pueden verlo allí? —Pregunta por lo bajo.
Emito un pequeño sonido de asentimiento sin apartar los ojos de la pantalla, mi pequeño bebé se mueve un poco acomodándose en su escaso espacio. Puedo distinguir sus manos, piernas y su pequeña cabecita inclinada hacia delante. La muchacha voltea la cámara para que podamos verlo desde todos los ángulos.
—Esa es su cabecita, no podemos ver bien su rostro, pero allí tienen su nariz y lleva los ojos cerrados. Aún es muy pequeño, ¿ha pateado ya?
—Nunca —murmuro.
—Dentro de poco va a empezar a molestar —ríe ella divertida y apunta hacia el otro extremo de mi hijo—. Estas son sus piernas y estos sus piecitos, los tiene flexionados, ¿lo vemos?
Justin asiente anonadado. Sonrío apretando su mano para verle los ojos llenos de lágrimas, me sonríe.
—Y tiene las manitos sobre el pecho. Tal vez en dos meses ya comience a acomodarse hacia abajo preparándose para salir y podrán verlo al revés. —Se aclara la garganta—. Está todo normal, nada por lo que podamos preocuparnos. Su tamaño es normal. Ahora podemos escuchar su corazón, ¿listos?
Ella se inclina hacia delante y enciende un equipo de audio, saca la imagen de mi niño antes de que podamos ver el ritmo del latido del bebé en la pantalla. Pronto escuchamos los latidos acelerados y fuertes.
—Siempre son así de acelerados en el quinto mes, no hay nada extraño —explica.
Saca el ritmo del corazón y dejamos de oírlo para ver nuevamente al bebé en pantalla que se mueve incómodo.
—¿Puedo saber más o menos cuando nacerá? —Pregunto entusiasmada.
—Por las semanas que pareces tener a principios de Julio, más o menos. Puede llegar en junio, fin del mes.
—¿Y podemos saber si es un nene? —Pregunta Justin casi en un susurro.
—No, no podemos —responde ella. Justin voltea a verla con mirada asesina— No podemos porque es una niña.
Mis ojos se llenan de lágrimas al imaginarme a una pequeña niña de ojos miel entre mis brazos. Justin aprieta mi mano un poco más cuando voltea a verme.
—¿U..Una niña? —Balbuceo.
—Es una niña, papis —dice con voz dulce—. ¿Estamos listos para despedirnos de ella?
Justin niega moviendo su cabeza de un lado al otro.
—Hasta luego, Leah —susurro conmocionada.
ESTÁS LEYENDO
Save Me. {j.b}
FanfictionPrólogo Sus manos toman mis muñecas con fuerza obligándome a ponerme de pie, sus ojos buscan los míos cargados de furia y rabia descomunal. Mis manos tiemblan, mis piernas se debilitan al oír sus gritos furiosos y escandalizados. Cierro los ojos com...
